surfeaba-solo-hasta-que-llegó-buba

Un día de olas perfectas

Ese día clásico, con vientos suaves y terrales, olas verde turquesa y perfectas. Y nadie en el agua. A primera hora de la mañana. Te olvidas de todo, te enfundas tu neopreno sin dejar de mirarlas.

Una serie de tres olas perfectas, con el tamaño perfecto. Atas el invento al tobillo y corres, ¡que digo corres!, vuelas a la orilla de la playa.

Las olas tiene recorrido, tres o cuatro giros, en el take off, si lo haces a contrapico puedes meterte en una caverna perfecta. Intento esa jugada una y otra vez, pero no consigo pasar la sección y me revuelco con las espumas, pero no pasa nada, está tan bonito el día, tan brillante el Sol.

La veo llegar, una ola perfecta y estoy en el lugar adecuado, remo, take off tardío y giro a media pared para el tubo. Este se abre más que los otros, es más amplio y veo la salida al fondo, sólo un par de segundos y estoy fuera, me queda una pared larga, glassy, perfecta, llena de oportunidades de disfrute.

 

maniobra aéreo surf

El negro apareció por arte de magia

 

Hago un rentry potente y vuelvo a la base de la ola , busco el labio para golpear otra vez y alguien se desliza desde arriba. Le grito pero no hace caso, le sigo con la mirada encendida y le veo volar con un aéreo reverse, lo cae perfecto y sigue a por otra maniobra.

Yo ya perdí la ola, y no sé que me da más rabia, la saltada en sí o el aéreo que se acaban de hacer delante de mi chopa.

Vuelvo al pico y miro a la orilla, tratando de clavarle mi mirada enfurecida al surfer saltón. Y viene remando, con fuerza.

Me percato de dos cosas,lleva neopreno negro y su cuerpo es tan negro como él,  como si este continuara para taparle cada centímetro de su piel. 5 metros antes de llegar a mí me habla con nervios.

  • Hey man, perdona, no pude controlarme, era tan buena la ola…

Tiene un deje raro en su acento. Le respondo indignado:

  • Chacho, estamos solos y, ¿ me saltas una ola?
  • Folk, my friend, la próxima es toda tuya, for you.

Y vuelve a mezclar el inglés con el español, y terminando la frase, sonríe, esa sonrisa que destaca en las personas de color, dientes blancos, casi color perla, que te encandila. Y a mí me sube la rabia por dentro,  (Jodido negro de mierda), pienso para mí.

Negro-haciendo-surf-001

Los negros no surfean!

Un negro, ¿surfeando? Reflexiono un minuto. Bajo la cabeza y me doy cuenta de lo extraña de la situación. Canarias, un día de olas y de mucho calor y un negro me salta una ola. Es la primera vez que veo uno de estos surfeando y la primera vez que veo uno tan negro y surfeando tan bien. Porque no es uno de esos que viene de Brasil o uno de esos marroncitos a los que los americanos llaman Brown. No, es uno de esos de Guinea Ecuatorial que son tan negros que si van en pelotas por la calle a medianoche no los ves ni con una linterna.

  • ¿Tú de dónde vienes?
  • My brother, non start con el localismo, por favore…
  • No, perdón, sólo es que eres tan… de color que de aquí no eres.
  • Chico, los surfers no somos de ninguna parte y somos de todas. Mira, ahí viene tu ola, toda tuya. Te la debo.

Miro la serie, perfecta, levantándose y remo para coger la primera. Esta vez sí, me hago otro tubo y sigo la ola hasta la orilla, mientras voy cruzándola busco velocidad, quiero volar como el negro. No lo consigo. Me frustro.

haciendo-el-pato

¿Por qué no hay negros surfeando?

Vuelvo al pico y el negro ya no está. Ha desaparecido. Viene otra serie y vuelvo a agarrar otra ola. En el camino me lo encuentro remontando, me grita cuando hago un rentry. Remonto y lo veo volar otra vez, como si fuera Julian Wilson, un aéreo, dos, tres. Y no hablamos más en todo el baño, siempre había uno surfeando y otro remontando.

Agotado, miro desde la orilla las olas y un negro que las destroza, literalmente hablando. Me doy la vuelta y abandono la playa.

Relajado en casa, delante de mi portátil, escribo: Surferos negros.

Hay miles de resultados pero pocos por no decir ninguno habla del tema.

Cambio la pregunta. ¿Por qué los negros no nadan?

Me devuelve Google un montón de respuestas, la primera de la revista Muy Interesante. Pincho esa misma, como no, la primera es la primera y la que más visualizaciones tiene. Y mientras me salta un anuncio de una chica en la playa y la libertad que le da el tampax, leo un par de párrafos.

amigo-de-color-en-la-playa

Resulta que los negros tienen los huesos más densos, y pesan más que el de los blancos. No me convence la respuesta, ¿por qué son los mejores corriendo y no nadando? Y aún más, aunque tengan los huesos más pesados o los músculos, el Surf es un deporte de explosión, perfecto para un negro fibroso.

Entonces,¿ por qué no hay más negros haciendo Surf? Está claro que el que me saltó la ola iba como un cohete. Quizás tengo que hacerme otro tipo de preguntas como ¿dónde viven los negros? ¿Africa Subsahariana?, ¿países pobres? ¿Puede que sea porque la mayoría viven en países tercer mundistas? No, esa respuesta no se sostiene mucho. USA  está llena de negros que llegaron como esclavos hace 500 años y USA es la primera potencia en el Surf y no hay negros… USA a no ser que John John o Kelly Slater sean negros camuflados.

No me como más el coco, me viene a la cabeza un chiste de Manolo Viera, aquel que habla del racismo. Creo recordarlo bien:

Si vas por la calle en medio de la Isleta y te cruzas con un negro, no pasa nada, piensas, un negro y sigues tu camino.

Pero, si vas por la acera y vienen hacia ti 20 negros. Cruzas enseguida y dices en tu interior, cuantos negros, así que no seamos hipócritas.

 

 

Vissla-ad001
Vissla-002

Los blancos no la saben meter

 

Recojo a Julio en su casa y nos vamos a por unas birras al Boardriders. A las 7 de la tarde no suele haber mucha gente y el ambiente, surfer a tope, nos encanta. Pero cuando las horas pasan se empieza a llenar de gente, y entonces vuelve a la escena el negro.

Al principio no me percaté que estaba allí, alumbraban más las dos rubias con las que iba. Todas las miradas se posaban en ellas. Las mías también.

Fue él, el que me agarró el brazo y me dijo: Ey brother, tómate una birra con Buba.

No estaba seguro que fuera él pero en seguida caí en la cuenta, el brother, la tez esa tan negra y su acento raro.

  • Ellas son Christina y Priscia, son de Holanda. Christina es mi novia.

Chocalate con leche, pensé.

Buba, era alto, de complexión atlética, vamos de esos negros que suelen salir en las pelis pornos. Y ella, esa modelo salida de una revista de moda.

Aquella noche reímos un rato y Buba le decía a todo el mundo que acababa de llegar, y la primera ola que surfeó se la saltó a un local. Y que ahora son amigos. Mis colegas me miraban raro, aunque cuando veían a las nórdicas todo cambiaba.

Con las puertas casi cerrando, Buba desapareció por una esquina con sus dos rubias atractivas, no podía parar de mirarlos, entonces, alguien me empujó por detrás. Era Albert, con la mirada perdida y con dos tablas de surf bajo sus brazos, ni me pidió perdón y siguió camino de la playa.

Con-su-novia-noruega

Buba, se dejaba ver por las mañanas tempranito en el pico que mejor funcionara, desaparecía a las 10 y reaparecía a última hora de la noche.

Y cuando estábamos de copas, recuerdo que le preguntábamos de que vivía, su contestación era siempre la misma: que trabajen los negros y se reía con su sonrisa profidén.

A veces salía solo de juerga, otras con su rubia explosiva, o con la otra rubia que resultó ser la hermana de su novia.

Una tarde, mientras jugaba en el Babel al ajedrez, se sentó enfrente mía con tres jarras de cerveza y nos preguntó: Chicos, ¿qué pasaría si vinieran siete amigos míos a surfear aquí?

La preguntá me cogió por sorpresa.

  • ¿Qué va a pasar?, nada
  • ¿No le sentará mal a la peña que de repente seamos 8 negros haciendo aéreos en sus olas?
  • Joder, ¿todos surfean como tú? Vayan a China, nadie surfea y hay cientos de olas inexploradas.
  • Sí, es un bonito lugar pero, ¿8 negros en China? Se acabó el mojo y las papas arrugadas, el gofio y las playas de arena blanca. No colega, esto es el paraíso. Pero no te preocupes, les llevaré a otros picos.
  • Pues puede que les terminen llamando los ochos malditos, jajajaja.
bottom-de-Buba

Pero los negros nunca llegaron, y Buba, despareció, para siempre, de nuestras vidas. Probablemente Albert tuvo algo que ver en su huida. Pero la historia de Albert da para llenar un libro aparte.

Pasarían muchos años hasta que llegaran otros de color tan oscuro y llenaran las calles con sus carritos vendiendo figuras de madera o collares hechos de conchas, pero no surfeaban. Hasta hace muy poquito no me encontré con otro surfer de color en el agua. Las preguntas siguen en el aire.¿Por qué no hay negros surfeando en el circuito mundial? 

Muchos me dijeron que Buba murió en una pelea callejera, en un barrio a las afueras de Londres. Era un tipo diferente, distinto, medio raro, y sobre todo muy, muy negro.

Pero se ganó a la gente del pueblo, se ganó a los locales y enseguida era uno más y su color lo hacía más especial, porque él no paraba de hacer chistes racista sobre negros, igual esa era su estrategia, reírse de él mismo antes de que lo hicieran los demás. Igual esa podría ser la táctica perfecta para hacer amigos, reírte de tus defectos delante de los demás, y cuando todos se ríen de ti, empezar a reírte de los defectos de los demás. Funcionaba, Buba solía decir a los demás yo soy un negro de mierda pero tú eres un cabezón, no sabes surfear…

Y nadie le replicaba, además, sobre las olas era el mejor del lugar, podría haber rivalizado con el mismísimo Julian Wilson.

¿Cómo era aquella frase? , ya me acuerdo, los blancos no la saben meter.

El negro que me saltó una ola.

536
Views