El Surfing ha muerto, viva el Whatsapp

Mañana parece que promete, el viento está un poco metido onshore pero nadie irá si el viento marca malo. ¿Te acuerdas?, la última vez nos cuadraron unas olas muy buenas.

Y solos, tu y yo. Como siempre, no se lo cuentes a nadie.

¿Sabes esos momentos en que el negro se convierte en malvas y los malvas van pasando al rojo y al naranja?

Cuando llegamos la playa estaba vacía, seguía las luces del coche tratando de averiguar si había alguien más en la zona.

El Surf ha muerto

Y en medio de tanta oscuridad, ves las siluetas blancas de las espumas de las olas. Hay olas, se las oye y ya casi se les ve la forma.

A oscuras todavía y con el corazón a cien, empezábamos a calzarnos los neoprenos. Todo era perfecto, muy poco viento, olas y nadie en el pico.

Para cuando llegamos a la zona de impacto aparecían ya sobre el horizonte esas luces que juegan con el agua mostrando destellos de magia.

El Surf ha muerto

Ellos llegaron en el 2008, casi a la vez que la misma crisis del ladrillo. Y todos corrimos a tener uno de esos móviles inteligentes.

Nos han cambiado la vida. Con solo encenderlo sabes los pronósticos y las mareas para los próximos días. Pero no sólo eso, son cámara de fotos, son vídeo cámara, linterna, calendario, agenda, reloj y hasta, mira tú, puedes usarlos como teléfono.

Y luego llegaron las app. Y los vas llenando de aplicaciones que te sirven para comprar la entrada del cine, el billete del avión o la lista del super.

Pero de todas las app que tengo, seguramente la que más usamos son las de las rrss. Y probablemente whatsapp sea la más popular para comunicarte con tu familia o tus colegas.

El surf ha muerto

Y cuando llegaron, algo se rompió en el pico. Esa magia de no saber que vas a encontrarte cuando llegues, el no poder desconectar de tu vida cotidiana. Porque salimos del agua y ya no corremos a buscar la toalla, ahora corremos a ver que hay en el whatsapp.

Lo peor creo que ha sido cuando todos, sin excepción enviamos una foto a un colega. Mira, mira, como está, vente corriendo. Es la webcam perfecta, en directo, hasta puedes enviar un vídeo.

El Surf ha muerto

¿Alguna vez te has parado a pensar que contactos tienen tus amigos en su lista de whatsapp?

Tu tienes 15 amigos surfers y él tiene otros 15 que no coinciden con los tuyos, ¿y esos 15, cuántos más tienen cada uno?. Es un polvorín. Una palabra mal dicha, un secreto contado y sale en el periódico en primera página.

El Surf ha muerto

Aquella mañana la dicha nos duró media hora. Alquien sacó una foto cuando surfeábamos y al rato, eramos ya cuatro.

No problem, 4 está bien, pero 14, ya se ponía negro. Y los 49 que conté cuando salí cabredo del agua.

En sólo 40 minutos pasamos de ser los únicos surfers del mundo a ser un par más entre un millón.

 

El Surf ha muerto

Y me preguntan por qué no aviso a nadie cuando voy a surfear. Vamos hombre, ya no te puedes fiar de tus colegas. Nadie avisó a nadie, al final el culpable es Whatsapp, que nos puso una herramienta para destrozar un día perfecto convirtiéndolo en una pesadilla.

El Surf ha muerto

El dichoso mensajito verde nos obligó a quererlo para luego comenzar a odiarlo. Ya no queremos escucharlo, ni mirarlo. Ni contigo, ni sin tí.

Un consejo, cuando vayas a surfear, de tí depende estar sólo en el pico. Disfruta esos momentos, comienza a pensar en tí, la vida tuya es y de nadie más. ¿Recuerdas como era antes?.

Muchas gracias a los chicos de Surf & Comics y a sus dibujantes, Xabier LeRougue y Carlos Ríos. Gran trabajo chicos. Un placer caminar en la misma ola.

El Surfing ha muerto, viva el Whatsapp.

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