Hossegor, surf a toda costa

Después de estar horas en la carretera y perderme con gps. ¡Tiene delito!,  te busca la ruta más rápida pero luego hace lo que le da la gana. Lo mejor es preguntar o eso creía, vi  una gendarmería y pedí auxilio, ¿donde narices estaba?, no me lo podía creer, no hablaban nada de español, los nervios se apoderaban de mi y veía cada vez más lejos mi destino, empecé a explicarle con gestos  (parecía el muñeco de doña Rogelia)  y yo tratando de explicarme en un idioma extranjero para poder llegar a las soñadas olas francesas.

Hotel-Hossegor

Foto _ José V Glez

El chico, la verdad, que lo intentaba y me sacó mapas a la vez que sonreía, quizá porque le caí bien o porque se estaba riendo de mi faceta cómica, con esa sonrisa pícara. Por un instante se calmaron mis nervios y ansias de saber mi destino, se paró el tiempo (al menos el mío)  y escuché una dulce voz con ese acento tan sensual que poseen los franceses,  diciéndome y señalándome exactamente por donde tenía que ir, (Dios que alegría),  recuerdo que le dí hasta un beso, me acompañó al coche,  y…. me abrió la puerta, ese PEQUEÑO  detalle  que a muchos se les olvida o simplemente no les sale, yo flotando en el aire me dejé caer en el asiento y cuando arranqué el motor escuché una palabra que agitó todos mis sentidos “Surf”,  nos entendimos a la perfección, su mirada y la mía puestas en el mismo punto “mi artefacto de destrozar olas”. 

Artisan-chocolate

 Foto _ José V Glez

Durante kilómetros iba recordando esa alegría, pasión y sensaciones  que no entiende de idiomas pero que todos los surfistas tenemos, esa palabra mágica  por la cual  iba yo a la costa francesa, kilómetros y kilómetros de arena  y olas.

Por fin vi la salida a Hossegor,  nada más ver la playa paré el coche y salí a respirar e inhalar ese salitre francés que tanto deseaba, allí estuve un buen rato sentada viendo esas olas turquesas, otros hubieran deseado llegar al hotel y dejar las maletas para darse un chapuzón en la piscina, pero yo no,  siempre hago lo que mi corazón manda y en ese momento me pedía estar allí con mi mar, mi paz y pensando en todos esos tubos que iba a tocar con mi mano.

Sin título

“Francia es increíble, hay olas y mar para miles de surfistas, los mejores del mundo las conocen a la perfección”.

Tocaba presentarme en el hotel y dejar las maletas para el día siguiente darlo todo, casi no pude ni pegar ojo, nerviosa por entrar al agua, me levanté a las 07:00,  una pasada de parafina y a la playa a surfear, calenté lo justo, un error que puede tener consecuencias pero me podían más las ganas que la cabeza;  ¡Madre mía!,  pero,  ¿ cuántos había en el agua?,  parecía que era el primer día de muchos sin olas…  Daba igual, yo para adentro y buscando mi sitio, Enseguida me di cuenta quien mandaba en ese corral, allí estaba yo esperando la mía, empecé a remar y el gallito de turno me saltó mi ola, y lo que es peor, salí de morros, no se si por ser chica, por hacer la gracia de dar los buenos días a la francesa o simplemente no entendía el código de un surfista.

Los pros en Francia son muy locales y al principio son muy reacios a que estén extranjeros en sus olas, y más las chicas, les encanta nuestra piel dorada pero fuera del agua, dentro es otro cantar, por suerte poco a poco van cambiando el chip y entienden que las chicas también surfeamos y damos caña.  En esta costa se vive del turismo surfero, hay muchos camping que son auténticos resort y muy asequibles para todos  los bolsillos, como el sylvamar,  esta todo ligado al surf, tiendas, escuelas, pub, recuerdo uno muy especial para mí, el  Rock Food , entré de casualidad a tomarme una refrescante  caña  y me quedé paralizada, entre vitrinas con  tablas, licras  y fotos de los ganadores del Quiksilver France Pro, en seguida reaccioné y vi un templo que tenía  cámara de vigilancia, el rey de las olas…  y el rey del pub, pregunté al camarero y me dijo que hoy en día es el lugar más visitado de Hossegor  para ver ese tesoro que sólo ellos poseen.

hossegor

 Foto _ YLENIA

Salí del pub alucinada lo que podía mover el todo poderoso de las olas, me acerqué a la playa y otra sorpresa que me alegró todavía más si cabe, el paseo era como el de Hollywood pero con huellas de los pies de los mejores del mundo, lancé mi chancla, cerré los ojos y puse mi pie encima de la huella de Kelly Slater  parecía que estaba en su interior, sentí ajeno su calor…

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 Foto _ YLENIA

“¿Que pasará el 6 de octubre?”  TO BE CONTINUED……

 

Por _ YLENIA

Hossegor, surf a toda costa.

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