Las 10 pesadillas de un surfer

¿Sabes cuál es el colmo de un fotógrafo? Que sus hijos se rebelen contra él, o no poder revelar sus secretos a nadie. ¿Y el colmo de un surfer? Ni idea, pero todos dormimos pensando en las olas de mañana y en nuestros sueños conviven nuestras esperanzas, junto a ellas; negras y oscuras pesadillas.

10 pesadillas que te perseguirán de por vida

1. Romper todo tu quiver en un mismo baño.

 

Vale, es difícil, pero no imposible. Te imaginas un día clásico con unos tubos de ensueño, ese tamañito que a todos nos gusta, el medio metro, con un fondo transparente que deja ver las llaves que perdimos en aquella famosa canción. Todo encaja, el Sol, las nubes, el viento y en la primera ola, un tubo perfect.

Y lo típico, el invento (amarradera, leash)se te enreda entre los “ñoños” (dedos del pie), y tropiezas cayendo en un intenso viaje con destino al fondo marino. Y después del revolcón salado, tiras de la amarradera y notas que la tabla es más ligera. Tabla partida. ¿A quién no le ha pasado alguna vez? ( no a todos nos pasa, no te preocupes si nunca has pasado por ese percance). Y si tu quiver es sólo una tabla. Se acabó el baño, se acabó el día. Pero y si tienes otra tabla, te aseguro que no será la ideal para esa ola, y entonces probabilidades de otra rotura se multiplican por tres.

2. Que se pierda una quilla en un día perfecto.

 

Vas a girar a todo rail, llevas velocidad, ya lo notas, va a ser un carving perfecto, sientes todo el poder de tu talón como desplaza el tail de la tabla sobre la ola, pero, derrapa más de la cuenta, el cuerpo escapa a tus pensamientos, todo falla, y caes contra la pared de cristal. No sabes que pasó, iba todo bajo control.

Una quilla lateral perdida es un giro perdido, es una ola desaprovechada, y puede ser un baño tirado por la ventana. Si eres un@ de los que valen por dos, tendrás otra de repuesto en el coche, ponerla y listo, pero si se fueron los tapones a paseo, necesita cirugía. Y eso, en medio de la playa, es un sueño roto.

3. Entrar sin saberlo en el pico más local del mundo.

 

Lo hemos vivido muchas veces, en nuestra ola local, porque irremediablemente siempre y en todas partes hay un o unos locales capullos que se creen con más derecho que nadie sobre las olas. Ni que las hubieran comprado todas.

Y hemos visto como a base de tortas, algunos imponen la ley de Atila en el pico. Sacando a gritos a los que vienen de otro país, a los del suyo propio y a los que vienen del pueblo de al lado. Muchas veces ni te avisan, va el tortazo por delante y listo. Hay cosas que pudren el alma de una persona, una de esas es la injusticia. Esta es una pesadilla con la que desgraciadamente tenemos que convivir cada día.

4. Tener un wipe out en Teahupoo.

 

Desde que vimos las primeras imágenes de Teahupoo, todo cambió en nuestras vidas como surfers. Era la última frontera, y no hay nada que la supere. Su poder es casi comparable con la fuerza de un Dios maligno. Y hoy día, sigue siendo un desafío en el que todavía no está todo dicho. No me puedo imaginar como sería un revolcón en semejante salvajada de la naturaleza donde el labio tiene el grosor de una “guagua” de dos pisos y cae como si fuera cemento sobre un fondo que se nos antoja casi inexistente. ¿Es quizás esto peor que morir por el hacha del verdugo en la edad media?

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5. Que tu novi@ no sean surfer@s.

 

Es difícil compartir tu vida con alguien que no entiende lo que el surf es para tí.

Vas en el coche y no puedes evitar torcer la cabeza para ver esas olas que soñamos anoche, y ellos  te dicen, mira para adelante que nos la pegamos!!!
Soñamos con ir a Hawaii y ellos no se me perdió nada alli, demasiado calor!!!
Nos encanta el viento OFF SHORE,  a ellos les molesta!!
Nos derretimos por el olor a salitre, a ellos les pica!!l
El olor de la parafina en el coche nos despierta todos los sentidos, a ellos  les marea!!             Ves un tubo perfecto y soñamos con estar dentro de el acariciándole con la mano, ellos te miran  como si estuvieras loc@ diciéndote, solo es una ola, ¿SOLO UNA OLA?…

Te pones en su lugar y dejas de entrar al agua para que funcione la relación, pero mi cuerpo estaba exhausto, mi mente nublada, el aire era escaso, no podía respirar sin la paz del mar y mis sueños se derrumbaban en su mirada.   Al  final es engañarte, te sientes vacío sin ese lugar en donde empieza el motivo y la ilusión de mi existir, sin lo que realmente amas y te hace FELIZ.

¿Intentar de que sirve?

Al final se convierte en un paraíso infernal, entonces entiendes que no eres tú, es el destino, todo pasa por algo  y tienes que escoger otro camino.

Al final te dejas el adiós sobre la mesa, te dejas llevar por la marea evitando mirar atrás….. aceptando que  no se puede cambiar a las personas y por mucho que te empeñes nunca seguirán tu camino.

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6. Ir a un destino surfero y que no hayan olas.

 

Es díficil pero no imposible. Tengo amig@s que han dado gatillazo. Todo un año sacrificándote para ahorrar para el billete que te llevará al destino de tus sueños, deseando playas lejanas donde siempre sopla el off shore. Con olas de azul turquesa que te envuelven con el cariño de una madre a su hijo. Vas en la temporada perfecta, pero no cuadra, cada día miras los partes y desesperas, son sólo 10 días y se van con un suspiro, y ya de vuelta en el aeropuerto con tus sueños rotos en un recuerdo que parece lejano pero fue ayer.

También tengo amig@s que fue todo lo contrario, una semana a Indonesia y no entrar ni un día por estar desfasado. Dicen que la vida es sueño, y los sueños sueños son. Y muchas veces esos sueños que parecen estar al alcance de tu mano se rompen con una simple brisa.

7. Que te muerda un tiburón.

 

Está escrito en nuestro ADN. Se nos pone la piel de gallina si algo nos roza los pies mientras esperamos la serie, y nos ponemos nerviosos mirando debajo de la tabla.  Películas como TIBURON tienen la culpa, pero después de ver en directo lo de Mick Fanning en J-Bay, despertaron temores de nuestro subconsciente.

Los vemos cuando estamos sólos y baja el Sol, o a las primeras luces del día, el agua hace juegos caprichosos que hacen que veamos aletas por todas partes. Y lo cierto de todo esto, es que ellos están ahí, debajo de nuestras quillas, oliendo nuestro miedo.

Y no puedo imaginarme la pesadilla que ha sido la vida de Bethany Hamiltonpor mucho que veamos una sonrisa en su cara, por mucho que aparente tanta fuerza en su corazón, no quiero ni en mis peores pesadillas tener que revivir lo que sufrió esta muchacha. Para nosotros Bethany, una diosa, nosotros, simple mortales temerosos de la dentellada de un escualo.

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8. Romperte un hueso o que te diga el médico que no puedes volver a surfear en tu vida.

 

Esta podría ser sin duda una de nuestras peores pesadillas. Que te partas un hueso, te pongan puntos, sufras una otitis, entre otras, te tendría fuera del agua una temporada. Y si es una de las mejores de los últimos tiempos es para desquiciarse.

Pero te imaginas la hipótesis de que tu médico te diga que dejes el surf. Por prescripción médica. Igual puede que se pongan de acuerdo tu familia o tu novi@ con tu médico para que pierdas tu adicción al Surf.

Aunque es poco probable, podría hacerse realidad, aunque está más que demostrado que el Surf es un antídoto para muchas de las enfermedades del cuerpo y del espíritu, es una magnífica cura.

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9. Tener que vivir en una ciudad del interior.

 

No me puedo imaginar que por cualquier causa tenga que irme a vivir a Madrid, o a Moscú, o a Texas, o a las profundidades del Kilimanjaro.  ¿Sabes lo que es levantarte cada día y no poder oler la brisa del mar?

Supongo que para un madrileño debe de ser una de sus pesadillas, para un madrileño que esté enganchado a la dosis de sal. Ser surfer y vivir en una ciudad a más de 200km de la costa es un delirio que no se nos suele pasar por la cabeza, pero que es probable que ocurra. El calentamiento global esta haciendo que suba el nivel del mar, si este sube, muchas de las olas que surfeamos hoy en día desaparecerían, y lo peor de todo es que puede que tengamos que irnos a vivir a una ciudad del interior, aunque la pesadilla puede ponerse todavía mucho más negra.

10. Que haya una glaciación y se congele el océano.

 

Esta es una consecuencia derivada de la anterior. Muchos científicos creen que estamos en el comienzo de una nueva era glaciar, estamos en el orden cronologico exacto, y se cree que antes de que suceda una nueva era glaciar, la Tierra experimenta una subida de temperaturas globales.

¿Qué pasaría si se congelaran los océanos? Se acabaría el surf, o nos matariamos por coger una ola en la piscina de Wave Garden, o en esa famosa piscina que ha creado Kelly Slater, que parece va a ser lo más.

Como ves, soluciones hay a una glaciación, pero, ¿sería una solución para todos los surfers del planeta o sólo para un grupo de privilegiados?

Seguro que hay cientos de pesadillas que pueden aumentar el grupo de las desdichas de un surfista. ¿Qué otras nos hemos dejado atrás? Esperamos tus comentarios, porque contando con el esfuerzo de todos lograremos avanzar en la pesadilla de nuestras vidas.

Las 10 pesadillas de un surfer.

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