sirena buceando

Ella es como la lluvia que cae lento sobre la piel mojada, un fenómeno natural, bonita y salada. Foto _Pablo Prieto.

¿NO LA HAS VISTO NUNCA? YO HASTA SUEÑO CON ELLA.

Con los pies llenos de arena y el corazón bombeando a mil por hora consigo salir del mejor baño de mi vida, los ojos todavía me escuecen y me siento tan cansado que hasta me cuesta respirar.

Hace frio así que intento llegar a la furgoneta lo antes posible, necesito quitarme el neopreno, cambiarme y tomarme una cerveza. Miro el reloj y .– Joder, se me ha vuelto a hacer tarde.

Siempre me pasa lo mismo, nunca consigo salir pronto del agua cuando me voy a surfear, parece que el tiempo se para y más cuando está ella, mi sirena, tan bonita y tan eterna.

Llego al Chill out, veo a los chicos en la mesa de la esquina del bar, y entre risas me dicen la frase de siempre:

– Hector, contigo no se puede quedar a una hora exacta.

  Sonrío y asiento.

– Chicos, hoy la he vuelto a ver.

El grupo empieza a aplaudir y silbar, todo el bar se gira y brindamos, brindamos porque solo la veo cuando el Mar prepara un buen manto de olas para dejarla bailar, y que bien baila las olas cuando cae el sol y para un poco el viento.

Ella rozando con sus dedos el mar y dejándose llevar.

UNA CERVEZA CON LOS AMIGOS SABE A DÍA PERFECTO.

Seguimos a lo nuestro. Hablamos de las previsiones que están por llegar y de las playas que vamos a invadir cuando suba un poco más la fuerza, hablamos de la cometa nueva que se compró Javi y de las aletas dafine que quiere comprarse Adrián. De fondo suena Monster de Mumford and sons.

 

Hablamos de trabajo, de olas, de los viajes que tenemos en mente, y por suerte o por desgracia, organizando lo poco que queda de verano.  Ya es agosto y hace dos días era Navidad.

Pedimos otra ronda de cervezas, esta vez brindamos por las olas y por seguir haciendo lo que nos gusta.

UNA DOSIS EXTRA DE CAFEINA EN VENA NUNCA VIENE MAL.

 

8:30h de la mañana y ya estoy en la mesa de mi oficina, hoy tenemos varias ventas programadas, así que me espera un día duro. ¿Y cómo puede ser que siga pensando en mi sirena? Siempre rondando en mi cabeza. Ojalá supiese, por lo menos, su nombre, dónde vive, de qué trabaja, de dónde ha salido…

Esta noche he soñado con ella; es morena, lleva un neopreno negro y un 9’ de madera. Voy a la máquina de café y me pido un americano con extra de azúcar, necesito despejarme para no tirar todo el trabajo de una semana entera por la borda.

Está atardeciendo y entro al agua, como siempre, corriendo y con la necesidad de acabar el día entre olas. Y allí está otra vez, mi sirena, con sus dos grandes soles mirándome. Justo me ve cuando me toca batallar contra la serie y pasar haciendo el pato todas las espumas que caen justo delante de mí, ¡que rabia que me vea engullir más de dos kilos de sal en forma de agua marina!.

Llego al pico, me giro hacia ella y le sonrío tímido. Vuelvo a mirar al horizonte rápidamente y pienso.- Joder, ¡me encanta ésta chica!

– Mi nombre es Lara, escucho de fondo.

   – (Oh oh. Hector, calma. Respira. Sonríe y salúdala como una persona decente.)
– Hey, que tal. Ssssssssoy Hecctor… – consigo decir mientras me sale una sonrisa tonta y me siento retrasado por mi poca imaginación a la hora de contestar.

No doy ni una. Menudo día. Ni un simple bottom bien hecho. Ella se ríe cada vez que me roba una ola y yo,embobado por como mueve los pies encima de su tabla, la dejo pasar.
Ella es paz. Camina cruzando los pies y se agacha extendiendo su bonita pierna hasta llegar al nouse. Hang five. Hang Ten. La veo deslizarse como quien conquistó la luna, a cámara lenta. (Y ojalá yo conquistase sus lunares, también a cámara lenta).

Disfruto viéndola mecerse entre las olas, y en realidad, me pongo celoso del Mar. No imaginéis mi cara de imbécil mirándola, os pido ese favor.

Salgo del empanamiento profundo que llevo y empiezo a remar. Por fin, una ola.

sirenas en el mar

Como un huracán que rompe con todo y te cambia la vida. Foto _Pablo Prieto

NO HAY MAR QUE POR BIEN NO VENGA.

– ¿Nos tomamos una birra en Buena Onda? Escucho sin creer que ese momento fuese real.

– Hoy toca un amigo allí, iré con las chicas para despedirme de la isla. Te invito a una ronda, a la segunda invitas tú.

¿Cómo?, ¿se va de la isla?, ¿ya?, pero si nos acabamos de conocer. De repente todo me da vueltas y recuerdo cada día que la he visto surfear y no he sido capaz de intercambiar ni una sola palabra con ella. Sonrío falsamente y contesto:

– Claro, allí nos vemos.

– ¡Genial!.- Me contesta sonriendo.

Yo no me río, claro. Yo me maldigo por dentro por no haber tenido más tiempo para conocerla. Joder Héctor, al final ha acabado hablándote ella un día antes de irse de la isla.

21:30h, aparco el coche y me dirijo hacia allí. Hoy me he duchado a conciencia (algo que no es muy habitual en los días que entro al agua), le he robado la colonia a mi compañero de piso, me he puesto lo más nuevo que he encontrado en el armario y unas cholas.

He quedado con Dani y Simone para que me acompañen y no hacer el pelele yo solo. Nada mas pasamos la esquina del banana, ya escucho su risa mecerse en el viento, y al levantar la vista del suelo, la veo, con un vestido blanco y una trenza en el pelo.– Qué bonita es.

Dani, como siempre, se pone a hablar con todo el mundo y Simone le sigue, yo mirando el reloj cada dos segundos, espero a que terminen impaciente.

De repente alguien toca mi espalda. Es ella, con dos jarras de cerveza en la mano.

surf group

Que bien saben las cervezas cuando las sonrisas son de verdad

CUENTA LA LEYENDA QUE ELLA TIENE ALMA DE SIRENA Y CORAZÓN DE LEÓN.

– ¡Hola! Le digo con una sonrisa enorme.

Así comenzó y terminó la noche, entre palabras y carcajadas. Dejadme deciros que tiene todavía más magia de la que yo había visto en ella.

9:00h de la mañana, hemos quedado para surfear su última ola en la isla. Podría decir que jamás tuve tantas ganas de despertarme para ir al Mar.

Me cogí día libre en el curro, me he levantado con una gastritis dolorosísima, o al menos esa es la excusa que he puesto esta mañana. Recojo a mi sirena en Star Surf, un surf camp del pueblo de al lado y surfeamos el Norte de la isla. Solos. Una mañana increíble. Ojalá este fuera mi despertar cada mañana.

Lo bonito de las sirenas es que caminan sobre una tabla y se hacen llamar surferas.

HAY FINALES QUE NOS SALVAN.

Me despedí de ella con la marea baja, la sonrisa grande y el corazón contento. He disfrutado de verla mecerse entre las dunas marinas, del perfume salado que deja en el viento al surfear, de su cuerpo acostado a lomos del Mar y de sus ojos mirándome fijamente. La he vivido como quien.

Hasta siempre sirena, espero volver a verte. Le digo mirando el suelo y levantando la mirada con una expresión traviesa.

– Las historias que acaban de empezar no requieren despedidas. Me dijo muy segura de si misma y con una bonita sonrisa que dejaba entrever dos hoyuelos en sus mejillas mientras se giraba para entrar en la guagua.

Y así me llevé el recuerdo salado de su sabor, con un ”los finales no son finales hasta que no acaba una historia” y con un ”no hay mar que por bien no venga”.

Cuando el mar acecha y el viento me da tregua, es inevitable pensar en ella. Foto _Pablo Prieto

Las sirenas llevan tabla de surf y arena en los pies.

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