Los peligros de hacer surf en Canarias

Wipe out, un peligro comun en cualquier ola del Mundo. Foto_ José V. Glez

El dolor empezó a subir hasta el tobillo, era punzante, como si se le hubieran metido mil agujas en el talón, ¡Dios!, como dolía. En medio de la angustia, levantó el pie e intentó ver que tenía debajo. Al final, resbaló y tuvo que soltar su tabla, esa que hacía sólo un par de horas había comprado en la tienda Kings Surf Shop, 590 euros, una All Merrick preciosa, con una línea fantástica y un dibujo tachado de colores fosforitos. La oyó crujir cuando tocó contra las rocas negras, justo a la vez que sus nalgas rebotaban contra ellas, fue al unísono, casi como si se tratase de una sinfonía compuesta por Beethoven. Ahora no sabía que le dolía más, si la planta del pie, si la nalga izquierda o pensar que le había pasado a su bonita tabla.

Daniel García Fernández. madrileño de pura casta, residente en la Gran Vía, conoció el surf de casualidad, aquel día que fue de verano al Norte, cuando todavía no tenía nada más que cuatro pelitos en el bigote. Entonces, sus padres decidieron veranear en Zarautz, atraidos por el restaurante de Karlos Arguiñano, por el olor de las espumas de las olas en las orillas de interminables playas de arena dorada. Para Daniel, que en un principio recelaba de ese viaje. Dejaba a aquella chiquilla con granos en la cara que habitaba dos pupitres por delante de él en clase y que vivía en su mismo bloque, de la cual estaba perdidamente enamorado.

Pero fue llegar y verlos, con sus neoprenos y sus tablas de surf, surcando las olas, y esas chicas de pelo rubio quemado por el Sol…  y el olor a coco, a fresa, a frambuesa, esos olores de las tablas, descubrió otro universo que le engancharía más que el pasar las horas en su ventana mirando por el telescopio japones a ver si salía Lucía por el portal, y así seguirla, babeando y pensando en el beso prohibido de su boca.

Todo se borró de su mente, y un nuevo pensamiento copaba sus deseos, el sensual toqueteo del agua en los cuerpos húmedos de las chicas en bikini, las maniobras de Mick Fanning o Taj Burrow, que salpicaban con diminutas gotas de sal todo alrededor. El quería ser como ellos, montar las olas del Norte. Así que trabajó durante más de dos años para ahorrar y poder salir del secano Madrid y visitar las islas paradisiacas, esas que anunciaban en la agencia de la esquina. Canarias, “paraiso del Surf”.

Buscó tiendas y se informó, mejor era comprar una tabla a su llegada, las compañías aéreas le cobrarían mucho por esa salchicha gigante. Así que cuando llegó a Fuerteventura, decidió ir a por una nueva tabla de surf, y el dependiente le aconsejó muy bien, demasiado bien. Eso sí, Daniel le dijo que ya sabía surfear, tantas horas viendo videos de surf, lo tenía claro, cuando tocase el mar, sabría nadar encima de la tabla, y hasta ponerse de pie y destrozar los labios de las olas.

Después de un rato, pudo ver que tenía el talón salpicado de puntos negros, otra más en este dedo, y unas cuantas más en este otro. Había pisado de lleno un erizo de mar. Dolía, pero se iba pasando el ardor, no el dolor de la nalgada, aunque le dolía más su interior, el haber sido motivo de risitas detrás suya, su amor propio por los suelos, tanto o más de lo que su cuerpo estaba. Acercó su tabla con suavidad y al levantarla estaba llena de arañazos, su belleza nueva de 590 euros. Y un agujero en el centro. Pero él había venido a surfear y eso no le impediría levantarse y volver la mirada al mar.

No era de risa, el mar estaba bravo, pero Daniel, decidido fue a por la más grande, justo cuando estaba remándola, algo se le enredó en el brazo, una cuerda flotante, pensó, pero al segundo después, estaba cogiéndose el brazo con la otra mano y volando de cabeza en el take off. El revolcón fue duro, le dolía el pie, el culo, el brazo derecho, se enredó en la caída con la tabla y cayó encima de sus quillas, su tabla en ese momento, no aguantó sus 75 kilos de carne castiza, de esa casta que sólo tienen los de Madrid, los que viven en La Gran Vía.

Tirado en la arena, casi llorando, con el muslo ensangrentado, con su autoestima en los infiernos y la planta del pie morada, justo cuando todo estaba ya dado por perdido, apareció ella, esa chica morena, de pelo quemado al Sol, con ese acento, que parece del Sur, pero no lo es, ese acento que llegaba como música a sus oídos.

– No te preocupes, le dijo, soy enfermera, te has dado un buen golpe. Sígueme, tengo botiquín en el coche, puedo coserte esa herida y con cuidado quitarte esas púas.

Daniel, ya no sentía su pie hinchado, ni su brazo enronchado, porque una medusa se enredara en él, no le dolía ni la tabla rota, ni el corte del muslo, ni la nalga dolida, sólo escuchaba la voz dulce de la enfermera, Benaiga, llegó a su corazón como aire de primavera. Seis días después, marchó de vuelta a casa, nunca consiguió surfear una ola, dejó detrás una tabla partida, pero lo que más le dolió al regresar fue dejar atrás a la chica de los ojos verdes oscuros, de la piel morena, del pelo largo y claro teñido por la sal, el viento y el Sol. Dejó detrás también…  su corazón.

5 Peligros

Canarias lleva aparejado el sobrenombre de Afortunadas, podríamos decir que en todos los aspectos Canarias, probablemente sea el sitio más seguro para hacer surf de todo el planeta.

Las muertes practicando este deporte desde el año 71 se pueden contar con los dedos de una mano. No obstante, existen riesgos, algunos de los más importantes los detallamos a continuación:

1º Erizos de mar.

Te los encontrarás en todas las olas donde haya rocas o arrecife. Fundamentalmente hay dos tipos, el de puas cortas, y el Diadema, si te has llenado de púas, reza para que sea el de púas cortas. Te aconsejamos esta guía en caso de que eso te ocurra. Si usas escarpines, puedes evitar este peligro casi totalmente.

erizos

2º Medusas.

Otra plaga que se está acentuando por el calentamiento de las aguas.  Son transparestes, muchas veces las sientes antes de verlas, sus tentáculos se te enredan en cualquier lado. El sitio más probable donde te pueden picar son los brazos. El neopreno protege de su picadura. Suelen aparecer a finales de verano y principio de otoño.

carabela-portuguesa

Si ves una de estas, más vale dejar un mar por medio, o un océano.

En las costas canarias son frecuentes las Medusas Pelagia Noctiluca. También conocida como clavel. Es una medusa relativamente pequeña con forma de seta, translúcida, con tonos rosados en los tentáculos, y la superficie recubierta de verrugas.  Una especie de unos tres centímetros de tamaño, considerada de baja peligrosidad, pero que genera molestia a los bañistas, en forma de urticarias.  Aunque también puedes encontrarte con la peligrosa Carabela portuguesa. Si quieres saber más sigue este enlace.

 

 

3º Golpes con las rocas del fondo, con tu tabla, con la tabla de otro surfista. El peligro de surfear olas grandes.

Esto es un peligro común en cualquier lugar del mundo donde se practique el SURF. Pero en Canarias hay unas cuantas olas que se enrollan sobre poca profundidad, recuerdo la primera vez que conocí al Goma y me enseñaba las cicatrices de puntos de sutura que ha recibido al caer en olas de este tipo. La Izquierda de La Santa, El Confital, El Quemao, La derecha de La Santa, El Frontón, hay muchas olas en Canarias en las que corres el peligro de salir con cortes que necesiten de la intervención de una enfermera o enfermero para suturar la herida.  Que yo recuerde, sólo han habido tres casos de fallecimiento por este motivo practicando surf. Así que si vienes a Canarias a surfear, infórmate de que olas son aptas para tu nivel y trata de no arriesgar en olas complicadas.

Otro de los peligros típicos es que te lastimes con la tabla de otro o que te hieras con la tuya propia, cuando hay mucho viento, cuidado porque la tabla puede salir volando directa a tu cabeza, conozco casos de puntos en la coronilla por caerte la quilla encima después de un revolcón, salir con los brazos rodeando esta es la mejor solución.

Todos recordamos la tragedia del Fula en El Quemao, ojalá nunca se hubiera producido, también todos seguro que recordamos el trágico wipe out de Keala en Teahupoo. Fue un golpe con la cara contra el arrecife, podia haber terminado como David, o como el desaparecido tahitiano Malik Joyeux en Pipeline.  Otros conocidos surfistas que murieron luchando contra el mar fueron Mark Foo, Sion Milosky, Eddie Aikau o Jay Moriarty

La desaparición de Mark Foo, un adiós universal a uno de los nuestros.

4º Localismo.

Es algo de lo que siempre me averguenzo, porque todo se resume a la falta de educación en Canarias, o en cualquier otra parte del mundo. Hoy día, sigue existiendo en las islas este comportamiento autoritario por parte de locales en ciertas olas o zonas de las islas. A veces hasta se traslada a los fotógrafos. El mar sigue siendo de todos, no le pertenece a nadie, la buena educación debería primar sobre todas las cosas. Les aconsejo que se lean esta entrada que ya publicamos en su día: El código no escrito.

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5º Mujeres canarias.

Si hay algo de lo que están las playas canarias llenas, es de belleza. Nunca encontrarás tantas, tan guapas y tan juntas. Por ende, la mujer canaria es bastante posesiva, y se de muchos que dejaron todo por venirse a vivir la pasión canaria. Que en el fondo y mirándolo con frialdad, casi no es un peligro, puede ser una bendición, enamorarte de las islas, de su clima, de su gastronomía y encima de una belleza canaria, podría ser lo más aproximado que me viene a la mente sobre el paraíso.

chicas-en-la-playa

Hay y existen otros peligros cuando surfeas en Canarias. Pero la probabilidad de que te pase a tí es casi nula. Por ejemplo, nuestras aguas están llenas de escualos, tiburones con la boca llena de dientes afilados, algunos de ellos clasificados peligrosos para el hombre. Pero en toda la historia del surf en Canarias no ha habido nunca un ataque de uno de estos bichos a un surfista. La probabilidad de que te pase lo de Fanning aquí es casi nula. Si que puedes encontrártelos curioseando bajo tus pies, pero de ahí a morder va un buen trecho.

Otros peligros son el agua contaminada, pero de nuevo, Canarias tiene las aguas más limpias y puras de Europa.

También es muy poco probable que aparezca un tornado mientras surfeas. En las afortunadas, el mayor peligro es tu inconsciencia o la falta de conocimiento. Por lo tanto, CANARIAS es probablemente el lugar más seguro del MUNDO para la practica del surf.

Por último, antes de despedir el post, una aclaración de última hora que nos viene de nuestra editora de contenidos Ylenia Ruisoto:

“El verdadero peligro de venir a Canarias no son los erizos, ni las medusas, son LOS CANARIOS, esos que con su acento y palabrería intentarán encandilarte; son seductores, zalameros y divertidos, si les sigues el juego, estas PERDIDA, probablemente harás de todo menos surfear, tu decides si quieres correr el riesgo.”

Los peligros de hacer surf en Canarias.

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