Soy del mar, del viento, de las olas

HISTORIAS RADICALES

¿Alguna vez has creído que estabas a punto de ahogarte, que te aprieta el pecho y parece que va a implosionar si no capturas una molécula de oxígeno?

Las olas eran impresionantes ese día, tamaño mediano, Sol radiante, aguas turquesas y vientos suaves off shore.

Los días perfects son como un regalo de Dios. Está todo tan bien colocado. Como cae el labio de la ola, tan altivo, tan sereno.

Esos días entras con prisas, no sueles quedarte a mirar cuantas olas trae la serie, ni si entra alguna serie descolocada. Sólo quieres ponerte el neopreno y nadar hacia ellas.

Yo suelo ser bastante descuidado con mi equipo de Surf. No cambio la amarradera hasta que se parte, no suelo endulzar el wetsuit, y a veces hasta dejo la tabla al Sol durante horas.

Esto me ha dado algún sustito alguna que otra vez.

El caerte dentro de un tubo y que el velcro de la amarradera esté tan desgastado que pierdas la tabla.

Si es un día pequeño o estás en olas de playa, casi no hay problema, pero si las piedras están cerca o las olas son grandes, puedes encontrarte de repente en medio de un infierno.

Incluso en esos días que todo parece un cuadro, los accidentes pasan. Y cuando pasan, pasan cuando menos lo esperas.

Wipe out

Entonces el labio me lanzó hacia el vacío. Foto _ MAGT

¿Tienen almas las olas?

Esta es la historia de uno de esos días con olas tan perfectas que nunca pensé que iba a perder el conocimiento,  y que no recordaría como llegué a la orilla.

Aunque ella, estaba allí. Estuvo sólo un instante, y sólo me respondió a una pregunta, luego se fue para siempre.

Ya llevaba más de media hora cogiendo olas perfectas. Eran derechas, iba a contramano todo el rato. Tamañito mediano, olas con fuerza, tubos poderosos.

La marea era la adecuada, marea llena. Pero estaba ya bajando desde hacía casi una hora, y este pico, por muy perfecto que estuviera ese día, cuanto más bajaba la marea, menos fondo y más recogía.

Y no te das cuenta porque estás disfrutando de cada take off, pero cada vez es más vertical y sientes la gravedad cuando caes súbitamente al bottom de la ola.

Pero está todo controlado, al final rectificas agarrando canto y para dentro, otro tubo más.

Revolcón en las olas

No me dejaba salir, la corriente me llevaba al pico una y otra vez.

El alma de las olas tiene vida

Hasta que te caes de cabeza. El labio te lanza con fuerza hacia delante y sales despedido.

Normalmente cierras los ojos en una caída. Sientes como caes al vacío y luego, como la ola te chupa hacia arriba, y acto seguido te empuja hacia el fondo del arrecife.

Y tocas con la cadera en el fondo, y luego notas como vuelve a sacarte hacia arriba y buscas desesperado esa bocanada de aire.

Pero vuelve a chuparte hacia abajo y das vueltas de carnero, dos, tres, pierdes la cuenta, y te quedas sin aire. Pero siempre, todo vuelve a la calma. Y al final, sin saber como, abres la boca y muerdes el aire.

Esta vez, después de esa bocanada, estaba magullado, mi tabla había desaparecido y una corriente extraña me llevaba alocadamente hacia el punto de impacto, y una serie estaba a punto de caer sobre mi cabeza.

Y por un momento me pareció la más grande del día. Cogí aire y me sumergí, pero mis pies tocaron fondo enseguida. Lo sabía, iba a darme una buena tunda.

Una docena de vueltas, paseo por el fondo y de nuevo me hallaba donde el principio. La corriente me puso otra vez en el mismo lugar, en el punto de impacto. Y ya no tenía fuerzas para seguir luchando.

Sólo recuerdo que algo o alguien me cogía del brazo y tiraba de mí. Luego, hay un tiempo que mi mente no recuerda.

Cuando abrí los ojos estaba ahí, mirando el horizonte. El viento jugueteaba entre sus cabellos rubios. Mi tabla estaba a mi lado, intacta. Yo sentado sobre la arena.

¿Quién era esa chica?, ¿me había salvado ella la vida?

Entonces se giró hacia mí y me dedicó una sonrisa, y mi mirada se perdió en la profundidad de sus ojos azules turquesa.

  • ¿De donde eres?
  • Soy del mar, del viento, de las olas.
El alma es una mujer

El alma de la ola se convierte en lo que tu subconsciente desea. Para mí era esa chica.

La vida es un misterio, esta historia fue un sueño

Y señaló al horizonte. Las olas seguían perfectas, el Sol seguía radiante. Me volví a mirarla y había desaparecido.

Soy del mar, del viento, de las olas. Esa frase se me quedó grabada para siempre.

Los surfers perdemos el tiempo buscando una ola perfecta. Yo daría mi vida por ver de nuevo a la dama que me salvó aquel día.

¿Será que las olas tienen alma y se personifican en algo que buscas constantemente?

Es ridículo pensar que las olas tengan alma. Y más que ese alma tenga forma de mujer.

Fue sólo un sueño. Tan real que cuando desperté de él recordaba todo lo acontecido,  la belleza de la chica, su cuerpo, su pelo sus ojos turquesas, como caminamos sobre la arena mientras las olas rompían al fondo.

Soy del mar, del viento, de las olas.

1500
Views

1 comentario