Nadie sabía que íbamos a colisionar

El barco chocó y se incrustó contra el espigón del muelle. Dentro, sin que nadie supiera lo que pasaba, rodamos de repente por los pasillos, y golpeamos nuestros cuerpos contra el suelo, las butacas y las paredes. No les cuento lo que me pasó que estaba en el baño en ese instante.