Aún tenemos en la mente ese día, ese dolor de la muerte de Andy Irons. Sus altibajos en la vida le pasaron factura y ya no pudo levantarse. Tuvo una vida plena, amaba el surf . Fué unos de los surfistas más radicales, siempre a por la ola grande en las rompientes más peligrosas del mundo. Le encantaba estar dentro del tubo de Pipeline o Teahupoo. Le echamos de menos, como muestra éste vídeo tan emotivo recordándo sus momentos y sus compañeros.

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