Sólo hay un surfer que se ríe de las olas con tal desfachatez que los ángeles se enfurecen cuando le ven. Sólo hay un surfer que hace lo inimaginable lógico, cotidiano, fácil, normal. ¡Señoras y señores!, ¡ladies and gentlemen!, les presentamos a JOB surfeando cuando los vampiros despiertan, olas de dos metros o más. Pasen, pasen, no se pierdan el espectáculo.

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