ABRIL, 2019

Fotos: MAGT 

Textos: Miguel Gomá

¿Cuánto cuesta una sonrisa al final de un tubo?

El patrimonio natural de un pueblo no es algo que se haga de la noche a la mañana, han tenido que pasar millones de años para que la naturaleza haya creado paisajes de belleza indescriptible. Obras naturales que deleitan la vista del pueblo que habita o del que viene de fuera a visitarlo.

Canarias tiene un patrimonio natural con un valor incalculable. Podemos hablar del Roque Nublo, de los acantilados de Famara, de las dunas de Corralejo, etc. Todo esto son bellezas naturales que están protegidas por ley.

Pero hay otras formas que visitan nuestras costas y que no tienen ningún tipo de protección, nos referimos a las olas donde practicamos surf, bodyboard, kitesurf, windsurf, etc…

 

Las olas son las protagonistas en nuestras costas, un patrimonio natural de valor incalculable

Las olas como patrimonio natural

A principio de los ochenta hubo una gran movilización por parte de surfistas de Tenerife y de todas las islas en general para salvaguardar Las Américas, hasta se creó una asociación para proteger las olas.

Hay dos factores que pueden destruir un spot para la práctica del surf, la contaminación y la formación artificial de diques. Estos dos factores depende de la actuación directa del hombre sobre el medio acuático.

Canarias, y en especial la isla de Fuerteventura lleva unos años recibiendo un gran volumen de turistas que vienen buscando una experiencia sobre una tabla de surf.

 

Canarias tiene un potencial con los deportes acuáticos que no ha explotado todavía

Proteger y regular

Hay dos cosas que todavía están en pañales y que necesitan una atención inmediata por medio de los organismos locales.

  • Regular el sector empresarial.
  • Proteger los recursos naturales y las zonas donde se practica el Surf.

En el primer punto se debe hacer de forma consensuada, no se puede permitir que un organismo público sin tener conocimiento del deporte ni del medio imponga restricciones y normas que no sólo no satisfagan a la mayoría del colectivo de empresas que viven del surf, también que sean inaplicables por falta de desconocimiento.

Es necesario regular de inmediato para que no se sigan produciendo aglomeraciones de escuelas en las playas. Regularlas con un mínimo de calidad. Hablamos del pan nuestro de cada día. Porque en las islas vivimos casi exclusivamente del turismo.

Ya que se han esmerado en subir de categoría a los hoteles, las escuelas de surf deberían ser como mínimo de 4 estrellas. Siempre abogando por turismo de calidad antes que por el turismo de cantidad.

Kalani Da Silva surfing en la isla de Lobos, una de las olas dentro del catálogo.

 

 

Un catálogo de olas. 

Esta iniciativa del Cabildo de Fuerteventura, creemos impulsada por clubs y empresas de surf, es el primer paso para proteger un patrimonio que genera millones de sonrisas, a los locales y a los foráneos.

Es un inconveniente necesario. Las olas que se queden fuera del estudio podrían ser atacadas con un dique en un futuro próximo.

Aquí los secrets spots deberían pasar a un segundo plano, porque lo primero es salvaguardar el lugar para que siga existiendo y podamos deslizarnos por sus olas.

48 o 46 según en que medio de comunicación leas son las áreas que se pretenden proteger en la isla de Fuerteventura para la practica del surf o windsurf, kite, sup, etc…

No están todas, deberíamos ampliar ese catálogo en un futuro próximo. Hay spots que se han quedado fuera y si queremos que todo sea protegido deberían aparecer en el listado.

 

 

Manuel Lezcano, una sonrisa al final del tubo, un valor incalculable.

Manuel Lezcano quiere que se haga lo mismo en Lanzarote

Desde que apareciera la noticia en los medios, son varios los surfers que se han pronunciado. No sólo hay olas en Fuerteventura.

Manuel Lezcano, uno de los mejores surfers de Canarias, afincado en Lanzarote pide que las olas conejeras sigan el mismo trato que las majoreras.

La misma dinámica deberían seguir todas las islas del archipiélago. Presentar el catálogo lo más completo sobre todos y cada uno de los spors es el paso previo para protegerlas.

No hemos podído averiguar cuanto ha costado hacer el estudio que incluye batimétricas, calculo de áreas surfeables, rotura del oleaje, propagación de dicho, etc…

Una batimétrica es un proceso de medición del relieve del fondo marino y seguramente es bastante caro hacer estos estudios. Pero volviendo a la pregunta primera de este artículo, ¿cuánto vale una sonrisa al final de un tubo?

Creemos que cualquier esfuerzo por salvar, no sólo nuestro lugar de disfrute, sino parte de la economía de nuestras islas, no tiene precio, y como decía aquel anuncio, para todo lo demás, mastercard.

Debajo de estas líneas puedes dejar un comentario y abrir el debate. Nos interesa mucho saber tu opinión.

 

Este artículo ha sido posible gracias al soporte que dan a este medio decenas de empresas que puedes conocer en el vinculo debajo de estas líneas emplazadas en un directorio dedicado a empresas relacionadas directa o indirectamente con el surf.

 

 

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