No existe mejor sensación que entrar y salir de él. Una vez lo pruebas te engancha para el resto de tu vida, es una droga que no puedes explicar, la sal, el olor a parafina, el agua que te rodea, esa esfera perfecta que te envuelve.

La habitación verde. Fueron ellos, los güiris, los que venían de tierras lejanas, los que nos enseñaron hace ya décadas lo que es el Surf.

¿Qué es el Surf? Poesía para mis sentidos, sentimientos de mi alma, anhelos de mi respirar, todo eso es Surf, lo es todo, es nada.

No hay un sentido para amar un feeling, tampoco lo hay para respirar, no sabemos a donde vamos, de donde venimos, pero le buscamos una respuesta a la vida, un sentido, para el que encuentra el sentimiento, la cosa esta clara.

Si estás empezando en el Surf, o si llevas años, pocos son los elegidos que llegan al éxtasis pleno, no sabemos la mayoría como será, pero lo imaginamos, cuando te cae el labio y te atrapa, entonces te sientes parte de él, de la creación, estas vivo. Así se siente Anthony Walsh. Así nos sentiríamos todos si tuvieramos una ola que forma tubos una y otra vez, una y otra vez.

En un lugar donde sólo habita el león, la foca y sólo el viento y el mar son testigos. La bahía de esqueleto. Ahí estaba antes de que llegáramos, ahí seguirá cuando te hayas ido.

Quiero tener esa cámara en mis manos y disfrutar de un tubo interminable, no quiero nada más en mi vida, sólo eso me hace feliz, sólo eso me hace sentirme en LIBERTAD.

Libertad gritaba Mel Gibson en Braveheart. Libertad, libertad para soñar, para decidir sobre tu futuro, para elegir una ola, para sentir el feeling y la fuerza del mar, la fuerza del mar, la fuerza de Dios.

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