Si fuera Dios las vería como Kelly Slater. Es el que más se acerca al todopoderoso con sus aéreos acaricia el cielo. Es precioso ver las olas desde ahí arriba, mágico, como estar en otro mundo. Una sensación única en la que el viento soporta tu cuerpo y flotas con la ayuda de tus sueños. Así las vería Dios en el paraíso Hawaiano.

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