Lo que hace Stephanie Gilmore en una ola, especialmente aquellas que son muy largas, es el arte en sí mismo. Combina su surfing con el maestro fotógrafo Morgan Maassen, cuyo ojo para la luz, la textura y otros  matices que componen su estilo que hipnotiza con cada pequeña gota de agua que cae en cascada de los rieles de Gilmore mientras une esos impecables giros de arriba a abajo por la pared de J-Bay.

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