Estas en el típico atasco de la hora punta para entrar en la capital, te das cuenta esperando que la corbata está manchada, te descuidas limpiándola con un poco de saliva en el dedo. El coche de delante avanza, tocan el claxón para que te muevas, empieza a granizar y en la radio escuchas aquella coletilla de excepto en Canarias que brilla el Sol y hay suaves vientos terrales procedentes del Sahara, alcanzando hoy los 26º de máxima. Y hoy es 20 de febrero. Y blasfemas a los cuatro vientos.
Al final no aguantas más, sales del vehículo, ya llegas tarde a la oficina, te quitas la corbata manchada y empiezas a patalear como un niño chico. Y piensas. Es que estos canarios lo tienen todo, hasta resulta que allí es una hora menos.

Aquel recuerdo de aquel viaje te ha dejado tocado, cuando bajabas patinando en tu skate hasta la playa, y aquellas clases de surf y el agua cálida, y…. Es insoportable ese recuerdo.

Las papas arrugadas con mojo, y el gofio escaldado….. Argggggggrrrrgggg. Quiereo vivir en Canarias. Que suerte tiene Yael Peña!!!! 

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