Aritz Aranburu, Uno de los grandes domando a una de las grandes.

 

El Quemao, este año tuvo un brillo especial, se juntaron todos los factores necesarios para la perfección. Siempre es mágica la ola, pero en esta edición la protagonista fue ella, por encima de todos los que cabalgaron sus tubos de cristal.

 

Francisco Saenz (Franito), si hay un surfer que está realmente ligado a la historia de esta ola, ese es Franito. ¿Cuántas historia puede contarte de la dama que rompe enfrente de las nasas de pescar?

 

Dimitri Ouvré, este no es un campeonato como otros, la única forma de surfear es entrar en sus tubos, esto es el Pipeline europeo.

 

¿Cuántas olas rompieron en solitario? ¿Cuántas veces peleamos por una y cuántas mueren solas? Nosotros fuimos testigos de las que se escaparon sin pena ni gloria.

 

Unas veces la pillas a contrapico y el tubo es profundo, pero otras, tienes que hacerte un amplio bottom para luego colocarte en las fauces del tubo. Jonathan González, bailando con Lobos.

 

Hubo un punto de marea en el que los riders surfeaban dos tubos en la misma ola, Natxo González fue uno de los afortunados.

 

No sabríamos decir que sección llegó a ser más intensa, abajo, los tubos eran más pequeños, pero los labios más gruesos y el fondo parecía que quería saltar para besarte el cuerpo. William Aliotti, en el segundo tubo de la bella.

 

Ahora bien, arriba es arriba, y tenías que pillarla desde el pico si querías pasar mangas; es más, si no la pillas desde arriba es casi una odisea empalmar con la segunda sección, así que el espectáculo estaba servido, Dimitre Ouvré, un tubo amplio en la primera sección del Pipeline canario.

 

Impone cuando ves llegar las líneas desde el horizonte, se acerca un muro de agua, pero no es agua normal, parece más densa, dura como si fuera de ladrillos, y cuando remontas al pico, impone más, ese grueso labio que aterra y al mismo tiempo atrae. Estamos perdidos, no podemos vivir con ella, pero tampoco sin ella.

 

Gony Zubizarreta acababa de llegar de Rusia, y vaya contraste, de la fría estepa al calor del enero canario, con vientos soplando cálidos desde el Sáhara. “Vaya puro paraiso”, decía sin parar, estaba para blasfemar.

 

Jonathan González, esta ola es especial en el take off, de esa maniobra depende el éxito o el fracaso, y aquí, no es precisamente fácil, los takes suelen ser muy verticales. Algunos como Jonathan tienen el control y la sangre fría de serie.

 

El ya está acostumbrado a lidiar con olas difíciles, La Guancha, El Frontón, son muchas olas de take off tardíos y de tubos de infarto. A Antonio Marqués se le notaba que se desenvolvía bien, demasiado bien.

 

No lo dice un canario que nunca ha salido de Canarias, ni alguien que ha visto un video, lo dicen los que la han catado. El Quemao, es la hermana de Pipeline, ¿no te parece este bottom de Gony Zubizarreta que está surfeando a la reina?

 

En esta edición, son muchos los que vinieron de lejos, a El Quemao la fama le precede, y Dimitre Ouvré vino a eso, a surfear sus tubos y sentir su poder. Para el que está fuera, el placer es verles surfear, para los de dentro es el feeling a la enésima potencia.

Este es el más grande de los surfers que ha dado la tierra de los toros y del vino.Aritz Aranburu, un invitado de lujo que aprovechó al máximo sus momentos.

 

William Aliotti lo conocimos hace unos años en el Nixon Surf Challenge en La Graciosa. Su surf es el de la nueva escuela, aéreos por todas partes. Pero no tuvimos la ocasión de comprobar como se desenvolvía en olas más pesadas, con tubos cuadrados. En El Quemao Class nos sorprendió. Mucho futuro y bueno vemos desde el Caribe.

 

Otro de los grandes de la tierra del Croissant, Joan Durù va bien en todo tipo de olas, y tienen condiciones épicas en otoño por La Landas, olas también difíciles, de take off verticales, El Quemao no se le resistió, salió por la puerta grande.

Franito se le notaba los años lidiando con la reina, él las bajaba desde atrás, a la contra, en take off tardíos, y los tubos, los suyos en particular, fueron profundos, largos, interminables, y al final la ola lo escupía con despecho.

 

Marc Lacomare le conocemos bien en esta casa, le seguíamos desde que era pequeñito y todos decían que era el surfer revelación, todavía hay muchas esperanzas en depositadas en este joven surfer. El Quemao no es una ola fácil y Lacomare supo estar a la altura. Brillos de cristal en una ola idílica.

Natxo González se coló en la final, junto a Dimitre, a Aritz y a Franito. Fue la mejor final que se recuerda en años, las olas rompían perfectas, funcionando las dos secciones, un tubo arriba y otro abajo, Cuando te hacías dos seguidos en la misma ola, salias con los brazos en alto.

Compiten en el agua, cuando las olas rompen en la costa con estruendo, con la piel mojada parece que se odian, pero fuera del agua hay lazos invisibles que los atan, la amistad y la atracción de los que se batieron con una ola de mala reputación, y salieron ilesos esta vez, el año que viene vendrá otra edición más, serán los mismos o vendrán otros distintos, pero ella, ella siempre será la misma, unas veces viene tranquila y otras enfadada, te acaricia como a un hijo y otras de empuja y te muerde el alma.

Dimitre Ouvré, ganador del QUEMAO CLASS 2016, ¡CONGRATULATIONS!

 

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