Alex Botelho. Paseando por la sombra de La Galea.

ENERO, 2020 

Texto y fotos: José V. Glez

Las mejores olas del siglo XXI

Cuando el mar se enfurece y las crestas de la olas están tan altas como montañas queremos escapar de esa pesadilla. Pero a veces, esas montañas llegan plácidas, con mucha fuerza, pero ordenadas, con una suave brisa que les da una bonita forma, haciéndolas parecer “inocuas”.

Y entonces, sólo unos pocos elegidos entran a surcar sus faldas.

Humildad y coraje es el ambiente que se vive dentro del barco que les acerca a ese día de gloria, de compañerismo y de una felicidad especial tan pura y silenciosa, que asusta y a su vez, te devuelve la magia del surf entre miradas y abrazos de complicidad.
Es el País Vasco quien me ha enseñado mucho sobre el surf de olas grandes, pero sobre todo, la amistad. Una amistad que nació antes del Punta Galea Challenge y crece de manera natural, como son sus sonrisas y buenos actos entre todos los que pasan por este gran pueblo llamado “amor por la mar”.
Eternamente agradecido por tanta profesionalidad y poder vivirlo entre tantos surfers una vez más.
Mahalo Nui Loa

…y el viento las peinaba suavemente haciéndolas crecer más y más.

Punta Galea Challenge es único en toda Europa

El único evento en Europa de ola grande remando. Si, remando… son invitados, héroes, por supuesto, y humanos también.
Las condiciones fueron francamente perfectas. Insuperables no lo sé, pero lo que vivimos tuvo una enorme adrenalina difícil de olvidar.
Vuelvo a repetir mi admiración en quienes dominan o trabajan el autocontrol y la determinación para darse la vuelta y remar hacia un vacío al alcance de esos surfers de un talento innato.
Olas tan hermosas ves asomarse hasta que rompen en la zona de impacto donde buscan esos drops posibles por unos cuantos elegidos. En esta XIV edición Punta Galea estuvo épica. Tan épica que me animé a llevar el Nikon 600mm F4 y el 200mm F2G.
La cosa se complicó cuando al montar el tele sobre el monopié y no lograr una imagen centrada en la primera manga, pensé que a quien se le ocurre semejante disparate y máxime cuando el autofocus estaba roto y debía enfocar en manual.
Imagínense estar en una cuna mientras te balancean y debes poner el ojo en un visor para captar el instante crucial… Tenía la solución, pero debía ser un trabajo en equipo para estar en el lugar correcto de la acción. Sé que volví loco al capitán del barco Hegaluze, al cual, felicito por tal brillante maestría y ponernos delante, muy delante sin esa corriente que te hace perder el posicionamiento.
Estaba en sus manos y logramos ese segundo que necesitaba para disparar en infinito.
Perdí fotos, pero creo que llegué a concentrarme tanto, que pensé que era vasco y todo…
Eso si, la cadera me la destrocé y otro año más no pude con la cena del súper waterman @gisgreen_.
Fue una experiencia única, tensa y divertida que volveré a repetir gracias a la enorme paciencia del Patrón al estar a la altura que merecen estos guerreros.

Pierre Rollet, los take off son más complicados de lo que parecen.

Chumbo parecía inagotable

Vimos sus maneras tan cómodas y desafiantes en un Jaws violento con vientos descomunales.
Voló rápidamente hacia Mavericks a por otro swell y parecía que el frenético ritmo de @lucaschumbo se detendría.
Aterrizó en Portugal e hizo el trayecto hasta El País Vasco en coche para estar a las 6:30 AM desayunando con su gran agudo sentido del humor.
Todos dirán o pensarán que es lo normal, que es un profesional, pero también muchos coincidirán que después de la adrenalina de Jaws es necesario reflexionar y tomarte unos días de descanso, es sano emocionalmente hablando, o así lo considero.
Todo coincidió, cierto es, y no iba a dejar escapar la oportunidad.
En el día entero que pasé a su lado me percaté como es posible estar tan radiante mirando sus tres últimos días. Es joven y de una condición física fuerte, hasta ahí lo tenía claro.
Lucas mostró calma y hacía preguntas concretas, mientras bromeaba con los compañeros. Era como si llevará en un balneario y de repente rozará el nirvana.
Cada ida y vuelta de manga fue intenso y creo que en esos detalles quienes lo presenciaron también coincidirán en que es anormal después de su desgaste.
Le pregunté por su signo zodiacal y se sonrió con ese orgullo de ser Virgo. Esto es probable que les sea una información que carezca de interés, pero era el último detalle que necesitaba para entender la entrega, espíritu y amor hacia el Océano. “Chumbo”, le gustan los desafíos y romper las barreras.

Ellos hacían que creciera la confianza de los surfers.

Los ángeles de la guarda

Los Ángeles de la guarda, ( los Socorristas con las motos ), estuvieron velando por la seguridad de cada uno de los surfistas.
Hacen un trabajo extraordinario y son indudablemente a quienes debemos un aplauso enorme y respeto.
Ellos, los surfers, se sienten más seguros. Las motos de agua dan ese pequeño impulso que necesitan todos para lanzarse a por la más grande. Te dan ese pequeño toque de confianza que te falta en el último segundo.
Sabes que son profesionales y que si te ves en un aprieto, ellos te sacarán sin mirar atrás, sin saber quién o qué eres. Da igual, ellos darán su vida por la tuya.
Fernández, Iker Muñoz, Joao Guedes, Pierre Rollet, Lucas Chianca, Condor Maguire, y David Bustamante, algunos de los protagonistas del día perfecto en La Galea.

 

Joao Guedes fue uno de los que pasó por delante de mi punto de mira. Uno de los valientes que se lanzaba al vacío una y otra vez buscando tocar los cielos con la velocidad del take off.

 

Lucas Chianca, impone más el acantilado gris y rocoso, pero cuando estás en la ola es otro acantilado el que tienes fijado en tu mirada.

 

Iker Muñoz, también se puede tener estilo en olas grandes, sobretodo, en olas grandes.

 

Pierre Rollet, y la gravedad hace su trabajo, una panorámica que explica por qué vale más que mil palabras.
Pierre Rollet, y los muros empezaron a levantarse perfectos bajo el acantalido de La Galea.
Punta Galea, la perfección del milenio, si en algo estuvieron todos de acuerdo era en la perfección del spot ese día.
Suko, intentando dominar la pirámide perfecta.
Cuando se arriesga, siempre se termina mordiendo el polvo, en este caso el agua. Algunos de los wipe outs más interesantes de la jornada.
Con esta imagen de Fabián Campagnolo cerramos la crónica de un día perfecto en La Galea. Nos quedará su recuerdo para el resto del año y hasta que vuelva una nueva edición. No sabremos que nos deparará el futuro, el pasado ya está escrito, ya es historia…

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