Las sirenas llevan tabla de surf y arena en los pies

Las sirenas llevan tabla de surf y arena en los pies

sirena buceando

Ella es como la lluvia que cae lento sobre la piel mojada, un fenómeno natural, bonita y salada. Foto _Pablo Prieto.

¿NO LA HAS VISTO NUNCA? YO HASTA SUEÑO CON ELLA.

Con los pies llenos de arena y el corazón bombeando a mil por hora consigo salir del mejor baño de mi vida, los ojos todavía me escuecen y me siento tan cansado que hasta me cuesta respirar.

Hace frio así que intento llegar a la furgoneta lo antes posible, necesito quitarme el neopreno, cambiarme y tomarme una cerveza. Miro el reloj y .– Joder, se me ha vuelto a hacer tarde.

Siempre me pasa lo mismo, nunca consigo salir pronto del agua cuando me voy a surfear, parece que el tiempo se para y más cuando está ella, mi sirena, tan bonita y tan eterna.

Llego al Chill out, veo a los chicos en la mesa de la esquina del bar, y entre risas me dicen la frase de siempre:

– Hector, contigo no se puede quedar a una hora exacta.

 Sonrío y asiento.

– Chicos, hoy la he vuelto a ver.

El grupo empieza a aplaudir y silbar, todo el bar se gira y brindamos, brindamos porque solo la veo cuando el Mar prepara un buen manto de olas para dejarla bailar, y que bien baila las olas cuando cae el sol y para un poco el viento.

Ella rozando con sus dedos el mar y dejándose llevar.

UNA CERVEZA CON LOS AMIGOS SABE A DÍA PERFECTO.

Seguimos a lo nuestro. Hablamos de las previsiones que están por llegar y de las playas que vamos a invadir cuando suba un poco más la fuerza, hablamos de la cometa nueva que se compró Javi y de las aletas dafine que quiere comprarse Adrián. De fondo suena Monster de Mumford and sons.

 

Hablamos de trabajo, de olas, de los viajes que tenemos en mente, y por suerte o por desgracia, organizando lo poco que queda de verano. Ya es agosto y hace dos días era Navidad.

Pedimos otra ronda de cervezas, esta vez brindamos por las olas y por seguir haciendo lo que nos gusta.

UNA DOSIS EXTRA DE CAFEINA EN VENA NUNCA VIENE MAL.

 

8:30h de la mañana y ya estoy en la mesa de mi oficina, hoy tenemos varias ventas programadas, así que me espera un día duro. ¿Y cómo puede ser que siga pensando en mi sirena? Siempre rondando en mi cabeza. Ojalá supiese, por lo menos, su nombre, dónde vive, de qué trabaja, de dónde ha salido…

Esta noche he soñado con ella; es morena, lleva un neopreno negro y un 9’ de madera. Voy a la máquina de café y me pido un americano con extra de azúcar, necesito despejarme para no tirar todo el trabajo de una semana entera por la borda.

Está atardeciendo y entro al agua, como siempre, corriendo y con la necesidad de acabar el día entre olas. Y allí está otra vez, mi sirena, con sus dos grandes soles mirándome. Justo me ve cuando me toca batallar contra la serie y pasar haciendo el pato todas las espumas que caen justo delante de mí, ¡que rabia que me vea engullir más de dos kilos de sal en forma de agua marina!.

Llego al pico, me giro hacia ella y le sonrío tímido. Vuelvo a mirar al horizonte rápidamente y pienso.- Joder, ¡me encanta ésta chica!

– Mi nombre es Lara, escucho de fondo.

 – (Oh oh. Hector, calma. Respira. Sonríe y salúdala como una persona decente.)
– Hey, que tal. Ssssssssoy Hecctor… – consigo decir mientras me sale una sonrisa tonta y me siento retrasado por mi poca imaginación a la hora de contestar.

No doy ni una. Menudo día. Ni un simple bottom bien hecho. Ella se ríe cada vez que me roba una ola y yo,embobado por como mueve los pies encima de su tabla, la dejo pasar.
Ella es paz. Camina cruzando los pies y se agacha extendiendo su bonita pierna hasta llegar al nouse. Hang five. Hang Ten. La veo deslizarse como quien conquistó la luna, a cámara lenta. (Y ojalá yo conquistase sus lunares, también a cámara lenta).

Disfruto viéndola mecerse entre las olas, y en realidad, me pongo celoso del Mar. No imaginéis mi cara de imbécil mirándola, os pido ese favor.

Salgo del empanamiento profundo que llevo y empiezo a remar. Por fin, una ola.

sirenas en el mar

Como un huracán que rompe con todo y te cambia la vida. Foto _Pablo Prieto

NO HAY MAR QUE POR BIEN NO VENGA.

– ¿Nos tomamos una birra en Buena Onda? Escucho sin creer que ese momento fuese real.

– Hoy toca un amigo allí, iré con las chicas para despedirme de la isla. Te invito a una ronda, a la segunda invitas tú.

¿Cómo?, ¿se va de la isla?, ¿ya?, pero si nos acabamos de conocer. De repente todo me da vueltas y recuerdo cada día que la he visto surfear y no he sido capaz de intercambiar ni una sola palabra con ella. Sonrío falsamente y contesto:

– Claro, allí nos vemos.

– ¡Genial!.- Me contesta sonriendo.

Yo no me río, claro. Yo me maldigo por dentro por no haber tenido más tiempo para conocerla. Joder Héctor, al final ha acabado hablándote ella un día antes de irse de la isla.

21:30h, aparco el coche y me dirijo hacia allí. Hoy me he duchado a conciencia (algo que no es muy habitual en los días que entro al agua), le he robado la colonia a mi compañero de piso, me he puesto lo más nuevo que he encontrado en el armario y unas cholas.

He quedado con Dani y Simone para que me acompañen y no hacer el pelele yo solo. Nada mas pasamos la esquina del banana, ya escucho su risa mecerse en el viento, y al levantar la vista del suelo, la veo, con un vestido blanco y una trenza en el pelo.– Qué bonita es.

Dani, como siempre, se pone a hablar con todo el mundo y Simone le sigue, yo mirando el reloj cada dos segundos, espero a que terminen impaciente.

De repente alguien toca mi espalda. Es ella, con dos jarras de cerveza en la mano.

surf group

Que bien saben las cervezas cuando las sonrisas son de verdad

CUENTA LA LEYENDA QUE ELLA TIENE ALMA DE SIRENA Y CORAZÓN DE LEÓN.

– ¡Hola! Le digo con una sonrisa enorme.

Así comenzó y terminó la noche, entre palabras y carcajadas. Dejadme deciros que tiene todavía más magia de la que yo había visto en ella.

9:00h de la mañana, hemos quedado para surfear su última ola en la isla. Podría decir que jamás tuve tantas ganas de despertarme para ir al Mar.

Me cogí día libre en el curro, me he levantado con una gastritis dolorosísima, o al menos esa es la excusa que he puesto esta mañana. Recojo a mi sirena en Star Surf, un surf camp del pueblo de al lado y surfeamos el Norte de la isla. Solos. Una mañana increíble. Ojalá este fuera mi despertar cada mañana.

Lo bonito de las sirenas es que caminan sobre una tabla y se hacen llamar surferas.

HAY FINALES QUE NOS SALVAN.

Me despedí de ella con la marea baja, la sonrisa grande y el corazón contento. He disfrutado de verla mecerse entre las dunas marinas, del perfume salado que deja en el viento al surfear, de su cuerpo acostado a lomos del Mar y de sus ojos mirándome fijamente. La he vivido como quien.

Hasta siempre sirena, espero volver a verte. Le digo mirando el suelo y levantando la mirada con una expresión traviesa.

– Las historias que acaban de empezar no requieren despedidas. Me dijo muy segura de si misma y con una bonita sonrisa que dejaba entrever dos hoyuelos en sus mejillas mientras se giraba para entrar en la guagua.

Y así me llevé el recuerdo salado de su sabor, con un ”los finales no son finales hasta que no acaba una historia” y con un ”no hay mar que por bien no venga”.

Cuando el mar acecha y el viento me da tregua, es inevitable pensar en ella. Foto _Pablo Prieto

Guía de surf
La tabla de surf

La tabla de surf

Teahupoo

Todo empezó el nueve de Febrero de 2020. Soy Adam Johnson, surfista de olas grandes, nací un 4 de julio de 1996 en California.

Me crié en una ciudad pegada a la playa, casi aprendí primero a surfear que a andar en bici. Mi padre Alen Johnson es el que me enseñó y tansmitió esta pasión que hoy por hoy, es mi compás y mi camino. A los diez años surfeaba todo tipo de olas pero mi alma me pedía más.

Me atraían las olas grandes y empecé un duro entrenamiento. Poco a poco tenía más confianza conmigo mismo, volaba entre sus alas y despertaba entre sus ganas y mi paz.

Esa confianza hizo que Billabong y Rip Curl se fijaran en mí. Pero no quería ser parte de las grandes marcas, ni ganar campeonatos, yo solo quería alcanzar estrellas en el aire y surfear olas grandes.

Nunca había salido del país pero me ganaba algo con los campeonatos regionales y nacionales. Por mi cumpleaños mis padres me regalaron el mejor de mis sueños, un viaje a la mejor ola del mundo. La única que en su boca encuentro la rebeldía más rebelde, la única que su libertad va con mi suerte, la poderosa Teahupoo.

teahupoo

La ola más mortal del mundo

A la pocas semanas, la gente decía que era una bendición verme esas bajadas, sin titubeos. Se corrió la voz como la pólvora, todo el mundo iba a la playa a verme y decían que sería el mejor surfista de olas grandes del mundo. 

Mi gran sueño era Teahupoo y no quería ir hasta que llegara la semana perfecta, grande y colocada.

El 9 de Febrero del 2020 llegó el tan esperado día, allí estaba frente a ella, desafiando mis ganas.

Sin pensarlo me tiré al agua, no estaba como yo deseaba, pero con el primer beso me dejó caminando sobre el dolor descalzo, la tabla rota y el brazo con su logo bien plasmado.

Mi padre estaba con las manos en la cabeza y el corazón en un puño, me sacaron con la  moto y directo al hospital. Tuve suerte o eso creía.

TEAHUPOO-OLA

Salí con la oscuridad de mis sueños, de sus cadenas

Me podía más el corazón que la cabeza, estaba como un trapo y con las grapas en el brazo volví a su corazón de hielo. No tuvo piedad y me volvió a sacudir rápido, brusco, la tabla rota y la moral por los suelos.

Parecía una pesadilla que volviera a rechazarme así, con ese descaro. Solo me quedaba una tabla y esos besos ricos que anhelaba darla.

Me fui al hotel como alma en pena, pensando en mi mala suerte y cuando abrí la furgoneta me habían robado mi última tabla, mi última oportunidad de conquistarla. ¡¡No me lo podía creer!!

Llamé a la policía y me dijeron que lo olvidara, no iba a aparecer nunca. Los fantasmas del pasado me comían por dentro. En ese momento solo pude llorar, de impotencia. Me habían robado mi sueño.

Teahupoo

Donde comenzó mi sueño

Uno de los policías conocía un shaper. Su voz titubeante al nombrarle, no me dió buena sensación pero antes de quedarme sin corazón, corrí en busca de su ayuda.

Llegué al taller y parecía que estaba cerrado, abandonado, abrí la puerta y una voz bronca  me dijo:

¿Qué andas buscando a estas horas?

-Una tabla para surfear Teahupoo, le contesté. Me clavo la mirada y me dijo que ese deseo constante de quererla tanto me iba a matar.

-Cierra la puerta y vuelve mañana.

Sentí escalofríos en el alma y en la piel, pero solo me quedaba resignarme y volver al día siguiente. Nunca imaginé el camino que me esperaba.

Me mandó cortar una palmera y llevársela. Empezó a darla forma con sus manos duras de arañar el tronco, las quillas eran de madera, no daba crédito a lo que veían mis ojos, estaba tan decaído que no veía la verdadera lección que me enseñó.

No se trataba de volver a verla, se trataba de verme volver. Me calló la voz del alma, fue la cura de mi vanidad.

 

La cura de mi vanidad

Tardé unos días en rescatar las respuestas que el anciano me dio, pero sentía que el adiós estaba presente, una vez más, rodeado del misterio del saber que pasará.

Decidí entrar al patio del colegio sin el timbre del recreo, tenía el alma tiritando, llegó mi ola, ella tenía el ritmo y mi tabla el sentido, la cabalgué como un vaquero del viejo Oeste.

Me adentré en lo más profundo de su ser, olvidándome de soñar, de respirar ese beso bajo el agua. Todo la gente enmudeció, no había tiempo, ni oxígeno, se esperaba lo peor y salí con la oscuridad de mis sueños de las cadenas de su spray, borrando todas las dudas.

Nunca pensé salir vivo de esa experiencia con la tabla de aquel anciano. Podía a ver llorado un mar de lágrimas saladas pero el alma solo entiende de emociones.

Ya de eso han pasado unos años. Ahora soy el mejor surfista de olas grandes del mundo y en la maleta del alma, sigo surfeando con la tabla de madera.

 

 

Guía de surf
Perdidos en el Atolón Norte de Male

Perdidos en el Atolón Norte de Male

JAILBREAK SURF INN-54

Pedimos prestado un sueño que no estaba inventado

El viaje es lo que te ocurre mientras avanzas por tu propio sueño. Andamos hacia algo que nos apasiona porque el sueño se irá haciendo sólo a medida que lo recorremos.

Llevamos años visualizando nuestro surf trip y sobrepasamos el sueño más allá de lo que imaginamos.

Pedimos prestado un sueño que no estaba inventado, pedimos el atrevimiento de nuestra locura siendo prisioneros de la gloria de nuestras trincheras.

¿EL VIAJE DE TU VIDA?

Nos quemaba la impaciencia, tanto tiempo soñando con Maldivas que nos quedó un tatuaje que no olvidaremos en la vida. Una emoción que tocó nuestro espíritu y enardeció nuestra alma.  No hay nada como la medicina natural, sin prospectos.

Lo visualizamos y nos lanzamos en esta aventura y como consecuencia, probamos de nuestra propia medicina. 

Ya sentados en el avión se nos hizo eterno llegar a Velana Inernational airport de Maldivas, pero el cansancio se iba disipando al ver por la ventanilla ese paraíso, era como estar dentro de una postal, como si su paisaje saliera del marco.

Esperando en la cinta para coger las maletas y

tablas notaba como una respiración en mi cuello, un chico no nos quitaba la vista de encima, me puso nerviosa el caminar con el carrito y pasar frente a el, fue una sensación extraña su forma de mirarnos hasta montar en la furgoneta.

El aire de Maldivas se colaba tibio con olor a curry por la ventana de aquella vieja furgoneta. Doblados como las hojas de un platanero descansamos del viaje en el surf camp.

La noche trancurrió con el trisquido del ventilador de aquella tostadora habitación.  La estancia hay que tenerlo claro porque puedes quedarte en un cuchitril por el mismo precio que otro lugar mas agradable, por eso lo ideal es que alguien te asesore y no lanzarte a la aventura como nosotros.

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A la mañanita nos aventuramos a la playa con las tablas desenvainadas, ir a surfear fue como encontrar una fuente en el desierto, caminando bajo los poros de la isla se cocía a fuego lento la brisa que se instalaba en nuestros pulmones.

Para poder ir a surfear y encontrar un barco tienes que controlar bastante ingles y preguntar mucho, los locales son bastantes colaboradores pero a su vez introvertidos.

Estábamos desesperados, no encontrábamos ni un barco, ni lancha, ni nada que nos pudiera llevar a la ola soñada.

De repente, noté otra vez esa sensación en mi cuello y al girarme me quedé estupefacta, era el chico del aeropuerto, la misma mirada profunda.

Mi miedo, se quitó con su ¿Os puedo ayudar en algo?, Ahí es cuando comenzó el baile de nuestros latidos y el verdadero sueño.

Rumbo al Atalón Norte con Blue Ocean Maldives

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El misterioso chico se llama Dany,  propietario de Blue Ocean Maldives. Nos invitó en su lancha a uno de nuestros sueños, JAILS, una derecha largisíma frente a la isla de Himafushi.

Lo más gracioso es que es canario, nos ayudó a volar sin alas, nos salvó de ser un Surf Trip penoso a ser la mayor satisfacción de nuestras vidas.

Pensamos que lo increíble era esa derecha para nosotros solitos, sin locales, ni turistas, ni agobios pero nos confundimos, otra vez. Lo increíble vino después de surfear.

Nos montamos en la lancha con la intención de ir al cuchitril de Surf Camp que contratamos pero mis sentidos se pusieron en alerta con la sonrisa de Dany, sabía que algo bueno había detrás de ella.

Sólo salió por mi boca Oh, my God!! cuando paró la lancha en mitad de Pasta Point, una izquierda de un resort privado junto a su barco. Ufff , encendió el motor que genera los latidos de aquel sueño.  No nos lo podíamos creer.

Surfboards para Maldivas

Los barcos con los que trabaja Dany son de excelente calidad formado por un equipo de profesionales que atenderán las necesidades de cualquier surfista.

Ya lo creo que sí. Por fin, pudimos tomar una cerveza bien fría, algo prohibido en Maldivas por ser Musulmanes pero en los boatrips y resorts está autorizado la venta y consumo de alcohol.

Y allí nos quedamos con el, a bordo de su barco entendimos que los sueños no suceden, porque si. 

Camarote

Una semana a bordo del barco surfeando olas que ni habíamos apuntado en nuestra agenda, olas de ensueño como Ninjas y Cokes, quizás la derecha mas potente del norte de Male, muy rápida y con una segunda sección tubera que no olvidaremos en la vida.

Pero no solo surfeamos derechas, los últimos días nos llevó a dos preciosas izquierdas, Lohis y Chikens muy rápidas y en una zona privada.

Y el último día lo reservamos para Machines, el Atolón Central, en una derecha muy potente que sin pedirla permiso, nos dejó entrar.

Eso sí, los que soñais con ir a Maldivas, os aconsejo de hacer el esfurzo y lanzaros a los atolones del sur y la preciosa derecha Bluebowls, no os va a defraudar.

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Nuestros sueños a bordo del Blue Shark

Blue Ocean Maldives con su extenso conocimiento por Dany y locales de Maldivas forman parte del asesoramiento, seguimiento personal y trato directo con el cliente, es garantía asegurada de que el trip saldrá de lujo, no tendrás ningún problema en saber donde, cuando y como surfearas las cristalinas Maldivas.

No lo dudes y visita Maldivas, elige que atolón quieres visitar, y prueba todos sus picos, bucea sus aguas cristalinas, pesca,  prueba los platos locales, conoce su cultura y siente la amabilidad de su gente.

Vendrás enamorado como vinimos nosotros de un Surf Trip de lujo que seguro, volveremos.

 

 

Guía de surf
La marea radioactiva ha acabado con el Surf

La marea radioactiva ha acabado con el Surf

La radiación de los mares empezó a matarnos lentamente

Tom me enseñaba el juego de quillas cuando alguien gritó: —¡Que viene la bofia!

Y Tom tiró las quillas al suelo y se fue directo hacia la cristalera del bar, rompiéndola en pedazos y saltando al vacío.

En mi cabeza trataba de imaginarme como había quedado Tom tras la caída, estábamos en la segunda planta del Banana.

“¿Habría caído al paseo o se habría estampado contra las mesas de la entrada, o quizás habría cogido el impulso suficiente para llegar a la arena de la playa?”

Sea como fuese, yo me retiré asustado hacia la esquina más concurrida. En ese momento entraban los chicos de azul.

Como ha cambiado todo en sólo dos años. La policía persigue surfers como si fueran delincuentes.

EL-FIN-DEL-SURF

La radiación mató a los peces. Nos convertimos en carne para tiburones

EL APOCALIPSIS DEL SURF

Rebobinemos. ¿Cómo empezó todo? Primero prohibieron baños de más de media hora. Fue en el Pacífico, pero se extendió al resto de Océanos. No sabíamos las consecuencias del desastre de Fukushima, pero los datos que se empezaron a recoger 10 años después eran muy alarmantes.

Los bañistas, y más especialmente los surfistas, era como si estuvieran expuestos a una lluvia ácida después de un ataque nuclear. Se nos caía la piel y el pelo. Al principio la comunidad surfera se lanzó a las calles de todo el mundo a protestar, las manifestaciones que empezaron pacíficas se fueron convirtiendo en muy violentas.

En USA sacaron una ley en la que prohibía la práctica del surf.  Se cerraron fábricas de neoprenos, de tablas de surf.  Y se perseguía a los surfers como si fueran traficantes de drogas.

Paralelamente, apareció la resistencia, un grupo de inconformistas que dedicaron su esfuerzo y talento para que pudiéramos seguir surfeando. Inventaron un traje parecido al neopreno que te protegía en parte de los residuos radioactivas y podías tener sesiones seguras de al menos 1 hora.

Se habló con los gobiernos, pero no accedieron, mejor prohibir el surf, era más barato, y perseguir al delincuente, antes que controlar la industria.

Ahora, los surfers sólo pueden optar a un baño de una hora en piscinas de olas artificiales, y según en que país estés, ni eso. Así que vamos a surfear a áreas remotas, donde no te encuentres a ningún agente de “la ley” detrás de ti.

Pero se ha vuelto sumamente complicado conseguir tablas de surf, quillas, amarraderas, antideslizantes o una simple pastilla de cera.

En el lugar donde vivo, hay una ruta que seguimos para trapichear, casi siempre de noche. En la oscuridad es fácil comprar en el mercado negro. Y hay lugares de culto para los surfers donde tomamos cervezas, cenamos, desayunamos y mercadeamos con utensilios prohibidos.

Aquella noche Tom y yo tratábamos de cerrar un intercambio de quillas.

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Nos convertimos en zombis entre las olas

LA RUTA DEL MERCADO NEGRO DEL SURF

Esta es la información que compartimos los proscritos. Si estas leyendo estas líneas, es porque te encanta deslizarte por las olas.

Lugares y tipo de mercancía que puedes conseguir en cada sitio. Cada lugar está con un link para que puedas encontrarlos. Recuerda que esta información es confidencial y sólo puedes pasarla de surfer a surfer.

Entre los sobres energéticos pueden colarte pastillas de wax

SECRETO DEL SURF

Es un sitio fantástico para ir a desayunar, tiene una carta variada de fruta y helados, pero si quieres comprar una pastilla de WAX, preguntas por Lucía. Y si está, le pides helado doble de coco. Al pedirle doble, quiere decir que viene con un trozo de wax de coco dentro del helado. EL precio por este es de 45 €. No pidas fresa ni otro sabor, porque ya sólo se trafica con la cera blanca, es la más fácil de colocar.

Recuerda, el trozo de wax estará cubierto de helado. Trata de metértelo en la boca y de ahí discretamente con una servilleta al bolsillo.

Pasteleria en Corralejo

En la bandeja de la camarera va camuflado el astrodeck

NEW BAKERY

Mientras vez en su super screen videos de surf una y otra vez, puedes pedirte una de sus tartas hechas caseras. O magdalenas. Cuando la pidas usa las palabras claves siguientes:

Si quieres un peine para peinar la tabla, pide queque casero “rugoso”. Tienes que añadir rugosa para que entiendan que necesitas el peine.

También aquí puedes obtener algún astrodeck, tendrías que pedir tarta especial grande “enroscada”. Esa es la palabra clave. El astrodeck vendrá camuflado con la bandeja de la tarta. Salen saladitas, pero vale la pena. Tendrás un antideslizante de primera calidad. Recuerda no abrir la tarta hasta que llegues a tu casa.

Chill Out el surf bar de Cprralejo

Chill Out, lugar perfecto para intercambiar surf-gear, también para una cervecita fría

CHILL OUT

Aquí puedes obtener casi de todo, hay unos días a la semana que sirven comida gratis, esos son los días claves. Y la palabra clave para usar es “rosca chapa”. Pero nunca vas a saber que te pueden dar, según la oferta o la demanda pueden traerte camuflado de todo, desde llaves para quillas hasta una licra para ponerte debajo del traje especial antiradioactivo.

Conseguir el traje radioactivo o tablas de surf es lo más complicado. Se tiene que hacer el pedido en el siguiente local, y se tiene que usar una formula química para pedirlo.

En THE BABELS, recuerda apuntar tu fórmula en la servilleta y entregársela al barman

EL BABELS

Aquí pides por encargo. Sólo por encargo. Sólo puedes pedir Tablas de surf o trajes antiradiación. Tienes que usar una formula. Las paredes del local están llenas de ellas, ellas te ayudan a tu elección, escribe tu fórmula en la servilleta y te devolverán una copa con el lugar y hora de entrega. Aquí el traje antiradiación está por los 3.500 euros. Las tablas de surf no bajan de los 1.200€

Si no sabes usar las fórmulas, pide una carta verde. Te traerán una con el código.

Boardriders-Corralejo

Este grupo de personas encantadoras es el mayor grupo de traficantes de pastillas de cera de la ciudad

SURFRIDERS SURF RESTAURANT

Aquí sólo se trapichea. Casi todos los clientes son surfers, y es un área muy cerca al cuartel de la benemérita. Así que no se trafica en este lugar, pero te informan de olas, vientos, y sitios donde puedes conseguir lo que necesitas. Habla con precaución. El local tiene luces actínicas y si vez a alguien que se le marca una P en la espalda es que es de la secreta.

Tom Saltó por esas cristaleras del fondo, directo a la playa

El BANANA

Este es el lugar perfecto para intercambio. Es un local que una segunda planta, tiene algunos reservados, y si la poli se acerca al lugar te avisan desde la entrada poniéndote un trozo de la famosa película Point break, el trozo es cuando le ponen las esposas a Bhodi. Cualquier otro cacho tiene otro significado.

Por ejemplo si te pasan el trozo en el que le cortan con una navaja el leash al prota, es que hoy se trafica con inventos, si aparece la imagen del vuelo libre en el que aparecen unas aletas, ese día se trafica bodyboard.

Exterior-Tequila-Beach-Surf-bar

EL TEQUILA

Este lugar se usa como seguridad para El Banana, es desde este sitio donde te avisan si aparecen los maderos. En esta esquina fue donde cayó Tom aquella noche, dejando la avenida llena de cristales rotos y algunas gotas de sangre.

El último lugar para conseguir alguna cosita para surfear es el:

BUENA ONDA.

Se suele usar sólo cuando ponen música en vivo. Se llena el garito y es una oportunidad única para intercambiar utensilios. El resto de los días, es un lugar perfecto para ver vídeos de Surf. Aprovechalo porque parece que van a por todas y nos quieren quitar hasta eso. Los vídeos de surf y las fotos.

Cuando bajé, sólo había un puñado de cristales esparcidos y algunas gotas de sangre. Tom había logrado escapar. No podía saber si en buenas condiciones de salud. Eso sí, me estaba contando que todo era una patraña. No había ninguna radiación en las aguas o no ninguna que fuera especialmente grave para los surfers.

Que llevaba 2 años surfeando como lo hacíamos antes y no le había pasado nada. Las marcas de surf querían dejar de gastar tanto dinero en surfers profesionales. Sin circuito profesional, se ahorrarían un buen dinero que podrían destinar a lo que les estaba dando muchos beneficios, la ropa. Y así poder ser más competitivo contra marcas que tradicionalmente no eran surferas.

También para favorecer el avance de las piscinas artificiales de olas. Es un gran negocio tener la ola al lado de la tienda de surf, del bar, del restaurante, de la escuela. Se estaban convirtiendo en focos de negocios muy fructíferos.

Como siempre, los medios de comunicación bailan al son de las multinacionales. Que compran a nuestros políticos, nuestras libertades y nuestras vidas.

A partir de aquel día la resistencia empezaba a formar un nuevo movimiento, una revolución de Surf que en unos pocos años devolvería el esplendor de los 80. Pero eso es otra historia que les contaré en otro momento.

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Guía de surf
Los amantes surfistas

Los amantes surfistas

Un amigo muy nervioso

Pablo entró con el pelo revuelto, nervioso e inquieto, y escrutaba ansioso cada rincón del local. Hasta que me vio, con los pies cruzados encima de una de las zonas chill out del garito. Con mi jarra de cerveza en una mano y mi móvil en la otra.

Entonces vino directo a mí.

  • ¡Chacho, chacho! Gritaba nervioso.

Y corrió a sentarse a mi lado.

  • Les vi, esta mañana les vi.
  • ¿En serio tío, los vistes?
  • Si, tío, se que no debía haber ido, que estaba grande para ir sólo pero fui y me tiré, con mi 7 pies, ese que me hizo Charly hace poquito. Tenía ganas de probarla y sabía que pocos me iban a acompañar, así que fui sólo. Y todo iba bien, había bajado ya 3 “olotas”, la tabla reaccionaba bien.
Chill out Surf bar Corralejo

Yo estaba en el Chill Out cuando Pablo entró corriendo.

En ese momento, Pablo parecía ya más relajado. Pero se notaba que el tono de su voz era nervioso.

  • Al grano, ¿les vistes?
  • Si, tío. No había nadie y venía una pared de dos metrazos. Tenía una pinta increíble, parecía la ola del baño. Y justo cuando me giré apareció él. Me hizo frenar de golpe. Lo tenía a la misma distancia que te tengo a ti ahora. ¿Y sabes qué? Me habló, tío, me habló. Se me pusieron los pelos de punta. Me dijo que tuviera cuidado con esa ola que parecía buena pero que venía retorcida.
  • Tío, esto es nuevo, ¿te habló? Nunca antes habían hablado con nadie.
  • Sí, pero eso no es todo. La bajé recto, y cuando remontaba, apareció ella. Parecía tan real. Me miró y me dijo: Hiciste lo correcto, esa ola venía envenenada.
  • Entonces miré a la playa y llegaba otro coche lleno de surfers, y volví a mirar al pico y ya no estaban. Habían desaparecido.
Banana surf bar Corralejo

La ruta del Surf pasaba por El Banana

Crónica de un amor anunciado

Todas las leyendas son historias basadas en hechos reales, esta es una de esas leyendas urbanas que van de boca en boca en un pueblo pesquero, donde los jóvenes vienen a surfear desde países muy lejanos.

Iván, era uno de esos chicos que destacaba, no sabría decirles cuanto tiempo llevaba en el pueblo, me lo presentó un colega cuando desayunábamos en una cafetería surfera, un lugar especial al que vamos todos los surfers por la mañana, donde te sirven copiosos desayunos de frutas y cereales, es muy emblemático, sobre todo por su nombre, Secreto del Sur. Es un poco paradójico porque la cafetería está en el Norte de la isla.

Iván hace que las chicas se vuelvan cuando pasa con su tabla bajo el brazo. Pero no era un surfer de postureo, en el agua sabía donde ponía la tabla.

Corralejo es una villa surfera por excelencia. Aunque te puede confundir un poco sus centros comerciales llenos de tiendas Zara, Timberland, Springfield…

El verdadero espíritu se respira en sus calles y en sus playas con coches llenos de tablas de surf sobre sus bacas. Y aunque parece que estén escondidos, hay más de cincuenta locales de surf, donde te encuentras un ambiente único e inigualable. Es como una ruta de surfers, donde se respira mar, olas y surfing, mucho surfing.

aprendiendo a surfear en Corralejo

Nayra venía cada año a una surf school diferente

Nayra e Iván, las dos partes de una naranja

La primera vez que ví a Nayra fue en la playa, estaba dando clases de surf, y tuvo un pequeño accidente contra mi tabla. Nada grave pero quedamos en encontrarnos en Corralejo Surf School, una de las mejores escuelas de surf de la isla. Allí, estaba ella, esperándome en el hall del Surfing Colors, las instalaciones de la escuela están dentro de este hotel, un hotel exclusivo para surfers, que además de ser  un hotel ambientado al 100% en surf,  sirven unos desayunos alucinantes.

Se levantó del sillón desde que me vio, y de pie parecía todavía mucho más guapa. Cuando estaba surfeando me pareció especial, apenas sabía ponerse de pie, pero era de esas chicas que llaman la atención, ustedes me entienden.

Me pidió perdón una vez más, sus perdones parecían palabras celestiales. Yo trataba de quitarme de encima lo nervioso que me ponía su presencia haciendo un chiste y mirando para otro lado que no fuesen sus grandes y bonitos ojos azules.

La tabla dañada fue a parar al taller de Charly y ella y yo quedamos para que me invitara a un café en el Bakery, otro de esos lugares encantadores donde puedes tomarte un café y un trozo de tarta exquisito hecho por los cocineros del local. Además tienen una pantalla enorme donde te ponen vídeos de surf todo el rato. Me encanta ese sitio por su tranquilidad, su limpieza, su orden, su decoración que lo hacen único y porque es el lugar perfecto para invitar a una chica o a un chico a tomarse un café en una primera cita.

Conocí un poco a la chica que me arrolló con su tabla y sus encantos. Y después de esa cita se esfumó como las golondrinas en invierno.

Point break surf school

Point Break, uno de las escuelas que visitó Nayra en sus viajes

Había pasado por mi vida como un destello fugaz y desapareció casi ocupando un recóndito lugar en mi memoria.

Tuve que esperar al verano siguiente, cuando estás haciendo una típica ronda nocturna por esos garitos de surfers para surfers. Siempre solemos empezar en el Chill out, donde Pablo apareció aquel día a contarme la historia de los amantes surfistas aparecidos en su ola. Aquella noche estaba Iván jugando a los dardos y ella entró por la puerta directo a la barra. Creo que sus miradas se cruzaron un instante y todos lo sentimos, por lo menos a  mí me pareció que todos nos fijamos en las chispas que saltaron en ese momento.

Pero ella entró y salió con las mismas, preguntó algo al barman y se fue. Luego seguimos la ruta de bares de surf, Buena Onda, a pie de playa, en una pequeña callejuela donde a veces ponen música en vivo. Otro de esos típicos sitios donde se respira Surf por los cuatro costados. Cuando llegué, Nayra estaba ya sentada en una mesa con unas amigas. La saludé, me pedí una caña y apareció Iván, de nuevo esas miradas que hacen daño entre ellos. Y la historia se repitió en El Tequila, y en el Banana. Ellos se miraban fugazmente, pero nadie les presentaba.

Una semana más tarde, en la misma playa donde tuve el accidente con Nayra me la volví a encontrar, entonces ya surfeaba mejor y me saludó en cuanto me vio remontar al pico. Hablamos un rato y me dijo que esta vez aprendía con la escuela de Ineika. Que viene cada año y que le gusta cambiar de monitores, así, según ella, vas aprendiendo lo mejor de cada escuela y avanzas más rápido.

De cada escuela aprendes cosas diferentes, y sobretodo, lo más importante para ella, conocer nuevas historias de gentes de muchos lugares. Ya no es sólo el hecho de aprender a surfear, es el hecho de aprender de muchas personas. Nayra me contó que era periodista y por esa razón le gustaba alojarse en sitios diferentes, aprender en escuelas distintas..

El verano fue pasando y a Nayra me la encontraba de vez en cuando. A veces comprando un leash en la tienda Protest o alquilando una tabla de surf en Paradise.

Llegó septiembre y desapareció otra vez. Pero a mediados de diciembre la volví a ver en el Citrus, un restaurante donde te hacen unos arroces espectaculares y donde hay SURF en cada rincón. Esta vez vino a dar un curso con la escuela de Oneill. Vino sola, porque otras veces venía con alguna amiga. Y fue en el Citrus donde apareció Iván y el cruce de miradas ya era escandaloso y rozaba la estupidez.

Babel surf bar

En el interior del Babel los ví besarse por primera vez.

¿A qué estaban esperando estos dos? Se les notaba a la legua, dos años cruzando nada más que miradas. Nayra cada vez tardaba menos en volver a la isla e Iván parecía perdido buscándola por todos los rincones.

Hablabas con él y tenía esa mirada perdida en el horizonte, como esperando que Nayra apareciera por una esquina, de súbito.

No volví a saber de Iván y de Nayra durante una temporada, desaparecieron los dos.

Preguntaba por Iván a los colegas y me decían que estaba de viaje. Maldivas me dijo alguno.  Y un día, que decidí ir al Babels a jugar con Pablo un ajedrez, los encontré a los dos, en el interior del local, con esos tonos rojizos, entre paredes pintadas de fórmulas secretas y esa música que te transporta a un lugar de encantamientos y brujas. Y ellos, enroscados en un profundo beso.

Vaya, ya era hora, pensé para mis adentros.

The perfect wave travel

Hicieron un viaje con la agencia The perfect Wave para encontrar olas perfectas

Unos días más tardes me contaron su historia, coincidieron en un viaje por Maldivas. El viaje según ellos fue increíble, no les faltó nada, ni el amor que se enrolló en sus almas para siempre. Creo recordar que el paquete se lo preparó una agencia especializada en viajes de Surf. Se pasaron días recomendándola a todo el mundo. Creo que se llamaba la ola perfecta o algo así. Perfectwavetravel. Acabo de recordarlo.

Los siguientes años se hicieron monótonos verlos con tanto beso y tanto abrazo, surfeando al alba y al atardecer, siempre juntos. Nayra se vino a vivir a la isla. Y creo que era la pareja más perfecta que he conocido nunca. A todos nos encantaba verlos juntos.

Pero algo se rompió en la relación, aparecían solos, cada uno por su lado en los locales de moda. Ya no surfeaban juntos, y cuando se cruzaban en algún sitio, aquellas miradas de atracción, se habían convertido en tristeza.

Una mañana, alguien los vio juntos otra vez, entrando en el mar a surfear como siempre. Y simplemente desaparecieron, no se les volvió a ver jamás.

Las lenguas del pueblo dicen que se ahogaron juntos porque alguno tenía una enfermedad terminal, otros dicen que ella no se podía quedar embarazada y decidieron suicidarse. La verdad que hay muchas teorías al respecto. Pero de vez en cuando, alguien  los ve en el pico, a uno, o a los dos. Pero que te hablen, eso sólo le pasó a mi nervioso amigo Pablo.

Como todas las leyendas urbanas, tiene algo de verdad y mucho de mentira. Si algún día vienes a Corralejo y pasas por alguno de sus locales de surf puede que algún surfer local te cuente la leyenda de los amantes surfistas. Y te la contará de tal forma que vivirás la historia como si estuvieras leyendo un libro.

Guía de surf
Soy del mar, del viento, de las olas

Soy del mar, del viento, de las olas

HISTORIAS RADICALES

¿Alguna vez has creído que estabas a punto de ahogarte, que te aprieta el pecho y parece que va a implosionar si no capturas una molécula de oxígeno?

Las olas eran impresionantes ese día, tamaño mediano, Sol radiante, aguas turquesas y vientos suaves off shore.

Los días perfects son como un regalo de Dios. Está todo tan bien colocado. Como cae el labio de la ola, tan altivo, tan sereno.

Esos días entras con prisas, no sueles quedarte a mirar cuantas olas trae la serie, ni si entra alguna serie descolocada. Sólo quieres ponerte el neopreno y nadar hacia ellas.

Yo suelo ser bastante descuidado con mi equipo de Surf. No cambio la amarradera hasta que se parte, no suelo endulzar el wetsuit, y a veces hasta dejo la tabla al Sol durante horas.

Esto me ha dado algún sustito alguna que otra vez.

El caerte dentro de un tubo y que el velcro de la amarradera esté tan desgastado que pierdas la tabla.

Si es un día pequeño o estás en olas de playa, casi no hay problema, pero si las piedras están cerca o las olas son grandes, puedes encontrarte de repente en medio de un infierno.

Incluso en esos días que todo parece un cuadro, los accidentes pasan. Y cuando pasan, pasan cuando menos lo esperas.

Wipe out

Entonces el labio me lanzó hacia el vacío. Foto _ MAGT

¿Tienen almas las olas?

Esta es la historia de uno de esos días con olas tan perfectas que nunca pensé que iba a perder el conocimiento,  y que no recordaría como llegué a la orilla.

Aunque ella, estaba allí. Estuvo sólo un instante, y sólo me respondió a una pregunta, luego se fue para siempre.

Ya llevaba más de media hora cogiendo olas perfectas. Eran derechas, iba a contramano todo el rato. Tamañito mediano, olas con fuerza, tubos poderosos.

La marea era la adecuada, marea llena. Pero estaba ya bajando desde hacía casi una hora, y este pico, por muy perfecto que estuviera ese día, cuanto más bajaba la marea, menos fondo y más recogía.

Y no te das cuenta porque estás disfrutando de cada take off, pero cada vez es más vertical y sientes la gravedad cuando caes súbitamente al bottom de la ola.

Pero está todo controlado, al final rectificas agarrando canto y para dentro, otro tubo más.

No me dejaba salir, la corriente me llevaba al pico una y otra vez.

El alma de las olas tiene vida

Hasta que te caes de cabeza. El labio te lanza con fuerza hacia delante y sales despedido.

Normalmente cierras los ojos en una caída. Sientes como caes al vacío y luego, como la ola te chupa hacia arriba, y acto seguido te empuja hacia el fondo del arrecife.

Y tocas con la cadera en el fondo, y luego notas como vuelve a sacarte hacia arriba y buscas desesperado esa bocanada de aire.

Pero vuelve a chuparte hacia abajo y das vueltas de carnero, dos, tres, pierdes la cuenta, y te quedas sin aire. Pero siempre, todo vuelve a la calma. Y al final, sin saber como, abres la boca y muerdes el aire.

Esta vez, después de esa bocanada, estaba magullado, mi tabla había desaparecido y una corriente extraña me llevaba alocadamente hacia el punto de impacto, y una serie estaba a punto de caer sobre mi cabeza.

Y por un momento me pareció la más grande del día. Cogí aire y me sumergí, pero mis pies tocaron fondo enseguida. Lo sabía, iba a darme una buena tunda.

Una docena de vueltas, paseo por el fondo y de nuevo me hallaba donde el principio. La corriente me puso otra vez en el mismo lugar, en el punto de impacto. Y ya no tenía fuerzas para seguir luchando.

Sólo recuerdo que algo o alguien me cogía del brazo y tiraba de mí. Luego, hay un tiempo que mi mente no recuerda.

Cuando abrí los ojos estaba ahí, mirando el horizonte. El viento jugueteaba entre sus cabellos rubios. Mi tabla estaba a mi lado, intacta. Yo sentado sobre la arena.

¿Quién era esa chica?, ¿me había salvado ella la vida?

Entonces se giró hacia mí y me dedicó una sonrisa, y mi mirada se perdió en la profundidad de sus ojos azules turquesa.

  • ¿De donde eres?
  • Soy del mar, del viento, de las olas.
El alma es una mujer

El alma de la ola se convierte en lo que tu subconsciente desea. Para mí era esa chica.

La vida es un misterio, esta historia fue un sueño

Y señaló al horizonte. Las olas seguían perfectas, el Sol seguía radiante. Me volví a mirarla y había desaparecido.

Soy del mar, del viento, de las olas. Esa frase se me quedó grabada para siempre.

Los surfers perdemos el tiempo buscando una ola perfecta. Yo daría mi vida por ver de nuevo a la dama que me salvó aquel día.

¿Será que las olas tienen alma y se personifican en algo que buscas constantemente?

Es ridículo pensar que las olas tengan alma. Y más que ese alma tenga forma de mujer.

Fue sólo un sueño. Tan real que cuando desperté de él recordaba todo lo acontecido,  la belleza de la chica, su cuerpo, su pelo sus ojos turquesas, como caminamos sobre la arena mientras las olas rompían al fondo.

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