DICIEMBRE, 2018

Fotos: José V. Glez / Fanfi Shop

Textos: MAGT

Este pasado agosto tuve la suerte de visitar Portugal y se me hacía obligatoria una parada en la capital del surf de las olas gigantes.

Seguí las indicaciones de tráfico y cuando ya estaba lamiéndome los labios me engullí de pronto en un atasco en una vía paralela a la famosa playa turística de Nazaré, y no famosa por sus olas.

Desde mi asiento no dejaba de mirar el promontorio rocoso sobre el que se veía el fuerte de San Miguel y el faro. Ahí era donde quería yo ir  y no a esta playa turística llena de güiris que deambulaban perdidos consumiendo pescado por cualquier esquina.

Una hora más tarde, llegué al destino deseado y ya estaba sufriendo el vértigo de los acantilados sobre los cuales se observan las gigantescas olas que rompen a la falda del fuerte de San Miguel.

Pero ese día, no habían olas, ni sol y eso que era agosto, lloviznaba y mientras caminaba por debajo de un arco promocional que aludía a las famosas gigantescas olas, observaba la salvaje playa a la derecha.

En ese momento una pareja trajeados para una boda se hacían fotos y sobre las orillas rompían perfectas derechas de medio metro. No, no había nadie tirado haciendo surf.

Pagué unos euros por entrar en el fuerte y aluciné la próxima media hora entrando y saliendo de viejas habitaciones de piedras de más de 1000 años llenas de las tablas de los héroes que un día desafiaron a la bestia gigante de Nazaré.

Ahí estuve atascado media hora, mientras miraba la playa y el acantilado

Quién si tuvo la suerte de visitar este año Nazaré como tiene que verse, rompiendo dantescas olas que parece que quieran engullir el fuerte, fue nuestro fotógrafo José V. González. No lo tenía muy claro, el ir o no ir, siempre que aparecían las olas gigantescas, era con mal tiempo, nublado y lloviendo, y con mucho frío. Por eso José nunca tuvo el deseo de visitar el lugar, y eso que ha ido varias veces a Peniche a ver a los pros en la prueba mundial. 

¿Por qué esta vez decidiste ir a ver la prueba del mundial?

Siempre había visto las grandes sesiones de Tow in, no me despertaba interés con esa luz un tanto oscura, tenebrosa y poco atractiva. El parte era interesante pero tenía mis dudas.

Fue mi amigo y surfer Eric Rebiere  quien hizo decidirme en última instancia. Sus palabras fueron claves: ¡Nunca antes has visto olas así, vente!

Me dejé llevar y acertó al cien por cien. Volví a sentir la pasión del surf. La noche anterior no pude dormir. Fue gracioso ya que me levanté a las 5:30am para intentar ubicarme y cuando salí de casa me perdí.

¿Puedes imaginarte el estruendo de fondo de las olas colosales y no encontrar el camino hacia ese faro tan mediático? Todo se solucionó con el amanecer y fue realmente emocionante encontrarme enfrente de ese poder de esas olas tan grande, me intimidaban.

Al amanecer encontré el camino, la imagen me intimidaba

¿Cómo era el lugar, qué estaba en su sitio, qué se parecía a lo que tu habías imaginado y qué estaba fuera de su sitio?

Antes de ir estudié en profundidad la zona, sus ángulos y tenía conmigo, bajo mi criterio, las imágenes más impactantes. Es un lugar con un encanto muy diferente al atractivo turístico que ofrece por el clima en los meses de verano.

Los take off te quitan el hipo

 

 

Las olas, hablemos de las olas. ¿Eran monstruos que provenían de lo más oscuro de tu imaginación?¿Te meterías a sacar fotos desde una moto de agua?¿Impone el lugar?

Nunca antes había presenciado un mar tan endemoniado. No entraría a tomar fotos desde dentro.

Eric me invitó y tal vez haya cometido un error en no aceptar la invitación, sin embargo sentí que el miedo me haría estar intranquilo y al final no disfrutaría en absoluto de la fotografía.

Hay límites que pienso que no merece la pena correr por el hecho de ser diferente o lograr una exclusividad.

“No entraría a tomar fotos desde dentro. Eric me invitó y tal vez haya cometido un error al no aceptar la invitación

¿Fuiste testigo del 10 de Natxo?

Fui testigo, de hecho ese fue uno de mis motivos para asistir al evento. Cuando ocurrió el 10, me recordó a la ola de Bruce Irons que protagonizó en el Eddie Aikau en el 2004.

Todos gritamos, seguíamos gritando y más allá de nuestra alegría pensaba en lo que ha logrado hacer Natxo González en sus largos meses de preparación.

6 meses para estar ahí dentro y conseguir el respeto como uno más dentro del selecto círculo de chargers del planeta.

 

¿Crees que estos surfers están hechos de otra pasta?

Indudablemente. Todos son muy buenos surfistas de olas pequeñas. Tienen una técnica muy depurada y los wipe outs que vimos son motivos de instantes impredecibles de olas dantescas.

Nada les detienen, sólo hay que mirar ese momento en que se les viene la ola encima y en vez de librar se dan la vuelta y reman con una locura como si estuvieran surfeando medio metro. Es el surfer que siempre he admirado.

La gravedad en la ola de Nazaré es más fuerte que en cualquier otro lugar

¿Cómo es el estruendo cuando rompe Nazaré?

Das un paso atrás, te retraes o al menos esa es mi reacción. Son olas con una energía desproporcional. Te llega a gustar a la vez que te horroriza.

Es muy diferente a lo que he vivido como surfista y fotógrafo. Pienso que hay que estar allí para entender lo que te cuento.

¿Cual de todas las fotos que sacaste para tí es la mejor, la que más te gusta?

Una secuencia de Natxo desde el faro, justo al lado de él, en lo más alto. Me gusta esa secuencia ya que desde que la rema hasta que la termina tiene mucha dificultad técnica y la afrontó con valentía y mucha seguridad.

Natxo liadiando con las gigantescas olas de Nazaré

¿Cómo es Nazaré respecto a Jaws o Mavericks?

Diría que es diferente. No sería justo infravalorar a una o darle más protagonismo a otra. Todos sabemos que Jaws es única pero el resto también son especiales.

Estas tres están en el circuito por algo. Han excluido que nunca llegarían a ese nivel de locura.

 

Nazaré, una ciudad mediaval

Entrar en esta ciudad, es entrar en un pueblo que parece que no ha cambiado en los últimos 60 años.

Sus calles adoquinadas, sus casas con los portales altos y las tejas cobrizas nos transportan al siglo pasado.

Las calles están transitadas por vehículos de mediados del siglo XX y sus gentes, personas mayores que se dedican todavía a la pesca o a la venta ambulante. Es fácil perderse en las calles de Nazaré y difícil no enamorarse de un lugar tan entrañable.

¿Por qué las olas bajo el fuerte de San Miguel son tan grandes se debe a un cañón submarino que pasa de 5000 metros de profundidad a 200 metros súbitamente.

Es impresionante como en su playa casi no hay olas y un poco más al norte edificios enteros de agua se desploman bajo la mirada del fuerte de San Miguel.

 

Tablas y records de olas gigantes

Otra historia es ya hablar que tablas usan estos surfers para bajar montañas de agua.

Hablamos de tablas que superan los nueve pies y que pesan el triple que una tabla normal. Siempre hablando de domarlas con sólo el uso de la remada de tus manos y brazos.

Otra cosa es el Tow In. Cuando el surfer es remolcado por una moto de agua, en condiciones normales sería imposible surfear olas de 30 metros, olas que llenan líneas en el libro Guiness de los records.

El como y cuando empezaron a surfear Nazaré es otro artículo que puedes leer directamente en el New York Times.

 

Nazaré seguirá ahí

Hubo un antes y un después cuando Natxo hizo un tubo profundo pasando tres secciones dentro de la ola de Nazaré.

Los jueces saltaron de jubilo y se emborracharon con tal hazaña que le dieron un 10.

No fue para menos. La ola era difícil, no sólo por lo grande que era, también por los dobleces en su falda y lo complicado que era surfearla a contrapico.

Natxo dijo que se sentía muy seguro porque habían un montón de motos de agua y la seguridad era máxima. Otra cosa es cuando van a surfear montañas de agua y sólo dependes de tu compañero que lleva la moto.

El Sol se oculta y ya sólo oímos como el aire grita al intentar escapar de los tenebrosos tubos de agua que intentan ahogarlos en su interior.

Las luces de las calles y el aullido de un perro solitario, unos grillos y el recuerdo que permanecerá en nuestras memorias.

Fuimos testigos de algo importante, de como el hombre una vez más salió victorioso desafiando a fuerzas que todavía no entendemos.

Mañana volverá a salir el Sol y volverán las olas gigantescas hasta la costa de Nazaré, justo debajo del fuerte de San Miguel Arcangel. Aquel que una vez guió las legiones de ángeles para luchar contra el demonio.

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