Las focas, los tiburones y los leones tendrán que ir acostumbrándose a verlos, esa raza extraña que camina con solo dos patas, y que a veces cabalgan ruidosos animales que escupen humo por su culo. Y luego, entran las bravas aguas de la bahía, bajo la mirada de la calavera reseca del león muerto, para ser engullidos por las lombrices acuáticas que aparecen de vez en cuando y muerden la arena en las orillas de las playas.
Natxo González, Kepa Acero, los partes no fallan, cambiemos las frías aguas de Mundaka por las de Namibia, donde la costa yace vacía de edificios, y sólo hay edificios de arena y rocas, y de vez en cuando, el esqueleto de un león. Volamos a Skeleton Bay. De nuevo, una historia interminable, sin rutinas, sin anhelos, sólo el sonido del viento cuando te escupe en las orejas al abandonar las tripas de la lombriz que come arena en la playa.

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