OCTUBRE, 2019

Fotos: José V. Glez / MAGT

Texto: Miguel Gomá

No hay un deporte en el mundo con más limitaciones que el surf. A veces me pregunto como podemos estar décadas enganchados a un deporte que te defrauda la mayoría de las veces.

Aunque podría contestar a esa pregunta con un: Sólo un día de olas buenas es suficiente para que haya valido la espera durante meses. 

Las malditas limitaciones del SURF

Es complicado aprender a ponerte de pie encima de una tabla. Te lleva tiempo y esfuerzo. Pero es la parte del Surf en la que más tiempo estás en contacto con el mar.

Da igual que hayan o no olas, que el viento este malo o bueno, el mar está siempre ahí. Y para aprender a ponerte de pie encima de la tabla con cualquier espuma es suficiente.

El problema llega cuando ya has aprendido a cruzar tus primeras olas. Es entonces cuando te das cuenta de que para tener una buena sesión necesitas que se alineen todos los astros.

El Sol cae y entonces se acaba el surf

Tiene que haber una borrasca lejos para que lleguen olas limpias a la costa, también tiene que haber un viento terral que haga peinar las olas ligeramente hacia atrás, y siempre debe ser flojo.

Dependiendo del pico en el que vayas, tiene que haber una marea u otra, hay olas que sólo funcionan bien en una determinada marea. Y luego tienes el inconveniente del trabajo, tus horas para poder practicarlo se van reduciendo.

Los surfers debemos de ser una raza maldita por algún Dios del mar enfadado con nosotros, porque la mejor estación para la práctica del surf es siempre otoño e invierno. Y ya sabemos, el cambio de hora, y esos días que son cortos, demasiado cortos.

 

Hoy las olas rompen perfectas pero el Sol ya se oculta en el horizonte.

Y de tiburones mejor no hablar. Porque a estos bichos, se les activa el apetito de noche. Y son más activos a esas horas.

¿Quién no ha intentado surfear de noche emulando a Patrick Swayze en Le llaman Bhodi?

Para eso tienes que tener una buena luna llena, una noche despejada y que conozcas bien el pico, porque aun así, puede venir una serie mal colocada y comerte de lleno. Y la luna llena no se produce todos los días.

La luna llena aparece cada 29,5 días, es decir que sólo tienes 12 oportunidades al año para intentar surfear bajo los encantos del astro nocturno, y todo esto sería posible suponiendo que el tiempo te acompañe esas noches de full moon.

Pero aún así no deja de ser una aventura que ya han intentado otros. Si lo intentas, no digas que nosotros te hemos alentado a hacerlo. No queremos ser responsables de que te trague un tiburón a media noche. 

 

Surfear también de noche sería lo más.

Sólo si fueramos hombres lobos podríamos disfrutar de 24 horas de surf, mañana tarde y noche. sin importar los días cortos de invierno, aprovechando cada día perfecto en toda su plenitud.

Pero, desgraciadamente no somos hombres lobos. Y sólo en determinados lugares del mundo existe la iluminación necesaria para practicar el surf nocturno. Uno de ellos es Copacabana, también en Indonesia en Keramas se encienden los focos para una sesión nocturna.

 

“Los surfers debemos de ser una raza maldita por algún Dios del mar.”

¿Por qué no montar un club de surfista de una zona para entre todos invertir en unos potentes focos como los de los aeropuertos e iluminar 500 metros mar adentro? unos 50.000 euros costaría una de estas torres, y la luz hay que pagarla.

No nos olvidemos que también se puede practicar surf nocturno en piscinas con olas artificiales. En un entorno totalmente seguro y controlado. Ahora la pregunta es, ¿cuándo llegaran las piscinas a ser tan comunes cómo los estadios de fútbol en este país?

 

 

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