El surf como cura

El surf como cura

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¿Es el Surf la mejor medicina?

Desde pequeñitos, nuestras madres nos decían, cuando nos asomaban los mocos por la nariz, “date un chapuzón en el mar y se te quita”.  Incluso hace poco se ha relacionado este deporte como un remedio eficaz contra la fibrosis quística. El Surf, además de ser para los que lo practicamos, una forma de vida o una religión, es un deporte y como deporte, siempre tendrá asociado unos beneficios.

1º Te mantiene en forma, y mejora el equilibrio. 

Cuando nadas sobre la tabla, tonifica hombros y lumbares, aunque también usas triceps, biceps y abdominales.

Mejora el equilibrio. De esto nos damos cuenta cuando comenzamos a surfear. LA tabla se te escurre cuando nadas sobre ella, mantienes las piernas abiertas buscando el equilibrio, con voluntad y esfuerzo, se consigue.

Al ponerte de pie, brazos, piernas y abdominales hacen un trabajo de colosos. Es comparable a hacer 20 flexiones juntas.

Y una vez encima de la tabla es impresionante el esfuerzo que hacen nuestras piernas. ¿Te has preguntado alguna vez cuanto aguantarías surfeando una ola de más de un minuto? Si, solemos surfear olas que rara vez aguantan los 30 segundos. Una cabalgada de más de un minuto es un esfuerzo hercúleo.

 

2º Combate la depresión

Sobre esto podríamos hablar largo y tendido. El Surf, muchas veces es una vía de escape de los problemas cotidianos. Incluso el gran Kelly Slater, se iba a la playa a surfear para olvidar los problemas familiares, su padre era alcohólico y discutía violentamente con su madre.

Muchos, olvidamos los problemas diarios entre las olas, una vez lidiando con ellas, los problemas de tierra adentro son banales y muy lejanos en tus recuerdos.

De todo lo que se ha escrito sobre el surf como terapia, recogemos este artículo, donde los surfistas de playa Bureh, entran todos los días a surfear, en un país donde ha sido brutalmente golpeado hace poco por el ébola. “EL Surf como “cura del ébola en Sierra Leona”.

el surf como cura

3º Terapia infalible contra la hiperactividad y los trastornos del sueño

Te enseña a saber esperar, el mar no lanza olas cada segundo, y siempre hay largas esperas en el pico esperando la serie.  Después de una sesión de surf, estás tan relajado, que conciliar el sueño es juego de niños.

 

4º Fomenta la iniciativa propia

Muchos, siempre nos hemos dejado guiar por otros, por las corrientes de la sociedad, y no aprendemos a tomar nuestras propias decisiones, al hacer surf, te encuentras solo luchando con las olas, dependiendo de tus decisiones, puedes hacerte un gran tubo o un gran revolcón, así, que es una escuela fundamental para aquellos que tienen que tomar decisiones todos los días, es decir, para todos.

Imágenes que curan

5º Ayuda a dejar malos hábitos

El que más se nos viene a la cabeza es el tabaco. Solamente en Estados unidos fuman 40 millones de personas y al año mueren 6 millones de personas en todo el mundo a causa de la nicotina y el alquitrán, sustancias venenosas que aspiramos en cada cigarrillo. Muchas personas aseguran que fumaban hasta que empezaron a surfear.

No era fácil dejar de fumar al principio, pero algunos afirman que en sólo cinco meses puedes dejar de fumar, tienes que poner de tu cuenta porque eso no es tirarse al agua coger alguna ola y al salir comprar otra caja de tabaco. Además, cuando vas dejando el tabaco, observas una gran mejoría en tu surf, llegas antes al pico, tienes más energía, no te cansas tan fácilmente.

Campaña de Kelly Slater contra el tabaco y las drogas.

Nuestra redactora Ylenia tiene su particular historia de como le ayudó el surf a superar sus problemas de salud. Una historia que estará calcada con la de muchos que practicamos el subirnos a la tabla de surf.

Algo no funcionaba, cada vez me dolía más y mi brazo parecía que iba por libre, como si no escuchara las órdenes de mi cabeza, tenía miedo, el dolor era cada vez más intenso y punzante, el cuello rígido sin apenas moverle, cada vez me mareaba más y mi cuerpo me dijo “STOP “.

Yo soy muy sufrida y aguanto mucho el dolor, pero llegó un punto que era imposible seguir así, me fui a urgencias pensando que sería una contractura o unas cuantas, lo primero según me vieron fue darme un chute de algo frío que molestaba pero que me hizo reacción enseguida, parecía que se me había pasado, pero para fatalidad mía solo acababa de empezar mi calvario.

El médico me mando hacer resonancia, placas, electromiogramas… y una pila de pastillas que son droga pero bendita droga que me calmaba.

Ya en la consulta esperando los resultados el neurocirujano me explico el porque estaba así y los tremendos dolores, tenía tres hernias discales en las cervicales y de ahí los mareos y la perdida de movilidad del brazo, me tuvieron que operar y creerme que estaba cagada de miedo porque son operaciones muy peligrosas las de la columna, pero llegas a un punto que cuando los dolores son insufribles no te queda otra que pasar por quirófano.

Solo me pudieron quitar dos y fijar las vértebras con dos placas de titanio, fueron unos meses horribles, los peores de mi vida, no podía hacer nada, ni moverme apenas, la  parte positiva es que los dolores bajaron bastante pero había algo que no funcionaba, siguieron con rehabilitación, pastillas, infiltracciones y volvían los dolores.

El neurocirujano me dijo que tenía que pensar en dejar el surf y tomarme la vida con calma y mucha  precaución,   “apenas me llegaba el aire, creo que me mató porque no sentía el corazón y todo lo veía triste”, salí de su consulta y cuando iba para casa mi cara se lleno de  lágrimas no lo podía evitar, se me caía el cielo,  “¿como voy a dejar yo mi pasión, mi alegría, la que me hace olvidar en el agua todos los problemas?”. No podía seguir así, las agujas del reloj se movían a pasos agigantados y se me pasaba la vida.

Volví a la consulta y  le pedí que me calmara este tsunami que mataba mi interior, me dijo que sí, pero era arriesgado, a estas alturas ya me daba igual todo, me operó pero esta vez para quemar los nervios  dañados, la recuperación fue más rápida, sigo con la otra hernia pero  ese día cambió por completo mi forma de ver la vida, volví a coger confianza en mí y  a surfear, con más precaución pero disfrutando, cada ola es una batalla ganada al dolor, gracias al surf  vivo y pienso  de otra manera.

Los dolores siguen, pero más me dolería  no poder disfrutar de lo que me da la vida, estoy más feliz. Dentro del agua es como mi dosis de cura que necesito, para mí, se me abrió una nueva ventana despertando una ilusión y ganas de luchar, el surf como cura, a mi me funciona….

Guía de surf
¿Tenemos claro que es un revolcón?

¿Tenemos claro que es un revolcón?

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Cuando escuchamos la palabra  Revolcón”  las pupilas se nos dilatan,  aumentan las pulsaciones, cada centímetro de piel, al borde del paraíso, nos entran las prisas, y rápidamente nuestra mente  imagina el momento, el lugar,  Love me like you do, pasión, desenfreno y, Sexo.

Depende del lugar puede ser excitante y morboso, pero, ¡cuidado!, escoge bien, porque puede ser un desastre y no poder dar marcha atrás una vez metido en faena.

Tenemos muchas clases de revolcónes: dulces, salados, placenteros, dolorosos, algunos incluso pueden ir unidos a otros y a otros, porque seamos sinceros, estando todos los días y noches en la playa, ¿quién no ha tenido un revolcón salado y placentero?

El que diga que no, miente, y si hay alguien por ahí perdido,  le recomiendo que lo pruebe, es indescriptible esa sensación de  sentir el vaivén de las olas (y lo que no son las olas).  Cerrar los ojos y dejarse llevar, solo ellas marcarán el ritmo ¿Qué estás esperando?

Es indescriptible esa sensación de sentir el vaivén de las olas (y lo que no son las olas). Cerrar los ojos y dejarse llevar, solo ellas marcarán el ritmo ¿Qué estás esperando?

No te puedes contener,  es un lugar especial y a la vez mágico, esa noche no quieres que salga el Sol, es fuego, miedo, una dulce locura de la que ya no puedes escapar.

Te llevas en tu mente grabado ese momento del que te vas y sigues sintiendo y medio kilo de arena para casa, ¿y qué?,  nos encanta la pasión, las olas, el riesgo y si lo juntamos a esta forma de surfear, puede ser el mejor revolcón salado de tu vida.

Revolcón

Por otro lado tenemos revolcones salados y dolorosos, estos ya no nos gustan tanto, pero del que tampoco nos podemos  librar del todo.

Algunos casi pasan desapercibidos, te levantas rápidamente y vuelves al pico, y otros no quieres sacar la cabeza del agua, bien por dolor o por vergüenza.

revolcón

Este revolcón se puede decir que es de los divertidos, de los que cuando sacas la cabeza del agua miras a ver quien te vio y sales pitando al pico otra vez.

Como cuando te pilla tu vecina tus primeros toqueteos sexuales de adolescente y quieres salir corriendo a la vez que te partes de risa.

revolcón

Este es de mis favoritos, el volador, una pasada la velocidad que se puede llegar a coger y despegar pero no, para la maniobra de tu vida (720 air-reverse).

Este es lo más parecido a llegar al climax, ¡alucinante!

revolcón

La cosa empieza a ponerse fea, ya a este nivel lo más probable es que empiece el dolor, la lavadora y a centrifugar. Vas dando vueltas y más vueltas, sin saber lo que te deparará al final y cruzando los dedos por no salir mal parado.

Lo más parecido a que falte la magia, alegría y la pasión de tu pareja y no sabes como acabará.

revolcón

Esto ya es miedo y dolor, el  revolcón de tu vida y el más excitante, no siempre salen como tu deseas,  la rider Keala kennelly   sucumbió a este placer y salió con este doloroso tatuaje.

Os dejo que imaginéis a que se puede comparar, es bien fácil, pero una vez que lo pruebas ya no hay marcha atrás, nos gusta el peligro y el dolor  (en ocasiones es Placer), pero ¿Quién te dice que no merece la pena arriesgarlo todo?

No podemos evitar los revolcones, pero los surfers estamos hechos de otra pasta, así que después de una caída, sea placentera o dolorosa, nos levantamos y celebramos lo vivido, porque  los dolorosos se acuestan en la huída y los placenteros se acuestan siempre a tu lado”.

Así que, “SÍ, DEJARÉ QUE MARQUES EL RITMO”.

La opinión de MAGT

Cuando te caes del labio de la ola, ese que te dispara hacia adelante, cierras los ojos, rodeas tu cabeza con tus brazos, y rezas para que no des contra la dura roca del fondo. Cuando Ylenia me propuso este post que lees, me vino a la cabeza enseguida SEXO. Es que todas las especies estamos programadas para él. Pero esto es una web de surf, y hay que hablar de SURF, aunque la escena de sexo sobre las olas de Johnny Utah (Keanu Reeves) con Tyler Ann (Lori Petty) en la película Break Point (Le llaman Bhodi) fue de las mejores que he visto en las que enlazan las olas y un revolcón sexual, aunque creo recordar que terminaron sobre la quieta y plácida arena de la playa.

Te enganchas al surf a base de palos, de caerte y dar vueltas sobre las espumas de las olas. Pero empiezas con olas pequeñas, esas que te dejan al final sobre la plácida orilla de suave arena. Una vuelta, un giro y quizás un topetazo con tu propia tabla. Pero un día te pones de pie, y te enganchas como un piojo a la melena de un hippy, y tu nivel va mejorando y quieres más y más, como si fuera una droga, y las sensaciones te atrapan en un círculo vicioso, y necesitas probar tubos grandes y coger olas más y más grandes.

Y entonces te das cuentas que hay olas, que aunque son grandes, cuando te caes te dejan atrás y no pasa nada, otras, aunque sean muy pequeñas tienen la fuerza del demonio y te hacen girar y girar hasta perder el Norte, el Sur y los sentidos y salir desorientado pensando que nadas hacia el pico cuando nadas hacia la orilla. Otras hacen que te hundas profundamente en el abismo, y sientes como tu invento tira de tu tobillo, con fuerza, y no te dejan salir, son olas del doble de tu estatura y mucha agua sobre tus hombros, y todo se vuelve negro porque hay tanta espuma que la luz del Sol no la atraviesa.

"Pero un día te pones de pie, y te enganchas como un piojo a la melena de un hippy".

Aprendemos que cada caída es un desafío que apruebas unas veces con nota y otras con suspenso, porque a veces corres a que te cosan la crisma, un brazo o una rodilla, a veces, sales con la nariz partida, o la punta de tu tabla se te ha clavado en un ojo. Pero casi siempre sales ileso (quizás alguien vela por nosotros), pero te la juegas, una vez y otra, porque es más el placer y el cúmulo de sensaciones que ahogan en tu pensamiento las consecuencias.

Y luego, ves que otros dejan sus vidas surfeando, pero siempre están lejos de tí.

Pero un día toca cerca, entonces todo cambia, odias el mar, odias las olas y no puedes dormir por las noches, entonces, le das la espalda al mar, y has perdido, porque no pierdes la batalla por las olas, pierdes la batalla de la vida. Tus miedos han pasado a pánico y entonces, no puedes entrar a surfear, te bloqueas. No sólo pasa en el surfing, en cualquier deporte de riesgo, todos pasamos por revolcones que quitan el hipo, que digo deportes de riesgo, te pasa en cualquier momento de tu vida. Y no hay valientes, nunca han existido los valientes, el ser valiente es un lapso pequeño del tiempo en el que, quien sabe por qué motivo, superas a tus miedos y pasas a controlar la situación.

Mañana, nos daremos un revolcón, tu decides si con tu pareja en la seguridad de tu cama, o bajo las bravas aguas del Mar. Yo casi me quedo con los dos, uno antes y otro después, da igual el orden, los dos me hacen sentirme LIBRE, los dos hacen sentirme VIVO.

Guía de surf