¿Deberíamos dejar de surfear?

¿Deberíamos dejar de surfear?

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Las personas pasan por ciclos y estados de ánimo a lo largo de la vida. A veces, ya no sentimos el mismo feeling. La emoción se ha ido, ya no surfeamos de forma regular.

El trabajo, la salud, o que nos hacemos mayores, nos hacen alejarnos de las olas, pero no hay una razón válida para dejar de surfear,  y no digas que has dejado de hacerlo, NUNCA.

Un día estás de pie en una ola por primera vez, y al otro piensas que hay cosas mejores que hacer que estar en el agua esperando la serie. 

Cuando somos jóvenes, nos involucramos de lleno, sólo queremos olas, fiestas y festivales de surf.

Unos años más tarde, los estudios acaparan todo nuestro tiempo, y dejamos casi por completo, las olas.

Tubo en El Confital

El tiempo vuela tan rápido como la entrada y salida de un tubo, y las olas van y vienen. En un abrir y cerrar de ojos, estamos casados, con niños, y facturas por pagar.

Tener niños en casa es una de las razones por las cuales aparcamos el surf. El tiempo libre que dedicábamos a las olas, se ve reducido con las actividades de los enanos.

El truco es pensar que el surf es una salida de escape, de desconectar del estrés semanal. Algo que nos hace sentirnos vivos, relajados, y con más fuerza para lidiar con las obligaciones.

Llega un momento cuando alcanzas los 40, 50… que no presta ponerse un traje húmedo, estar sentados con frío esperando esa ola. Pero no dejes de surfear,  siempre habrá un longboard, que te hará pasar menos frío.

El surf es medicina, es una bendición, que hace maravillas en mente y alma. 

Lo que nunca debes decir a una SURFER

Lo que nunca debes decir a una SURFER

Aunque tú no lo entiendas, puede ser que el mar domine mis horas. Aunque no lo sepas hemos apostado por esta pasión, hemos dormido en la furgoneta, hemos dejado las huellas en esa habitación, mi cama se queja fría al llegar la mañana, inventamos mareas y encendemos con besos el labio de ese mar.

Nos miran como a bichos raros, están ahí cerquita de nosotros, observándonos pero nunca nos dicen nada. Vamos a la playa y ahí les tenemos, a veces sales del agua y siguen ahí, en la misma posición muertos de frío.

Pero cuando abren la boca, ¿qué pasa? La cagan, nos sacan de las casillas, creen que lo saben todo con observarnos día tras día. Seguro que sabéis de que hablo. Ahí van unas cuantas perlas que nos sueltan.

¿CUANDO HACE FRIO TAMBIEN TE METES?.

¡Claro que sí!, me encanta jugar con los pinguinos entre serie y serie.

A mí cada vez que me preguntan eso me quedo más helada que el agua que tocan mis pies. ¡TOMA YA!.

A ver, te voy explicando por el camino. En invierno es cuando hay mejores olas, si tienes la suerte de vivir en agua cálidas mejor, pero si vives en el Norte, el agua está heladita, ¿y?, no hay nada que no lo arregle un buen neopreno.

¿Quieres que profundicemos más?. Vamos allá, si todavía tienes frío y necesitas calorcito instantáneo pues a mear dentro del agua. Tu cuerpo te lo agradecerá.

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YA SURFEARAS COMO CARISSA MOORE.

¡Desde luego que sí! Su surfing y el mío es similar, con las horas que meto casi hago los Cut Back y reentrys mejor que ella.

¿La diferencia entre ella y yo? Sólo cambia mi cuerpo, el suyo y el morenito, claro ella es Hawaiana y yo del Norte. Eso es lo primero que se me pasaría por la cabeza, pero la lógica es bien distinta.

A ver como te explico. ¿Realmente pensaste la pregunta?

Pasamos muchas horas en el agua pero no por eso somos pro, es muy difícil llegar a ese nivel a no ser que seas un prodigio y tengas medios económicos para surfear otras olas lejanas, para aprender y mejorar. Surfeando la ola de siempre no avanzarás mucho.

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¿TE TIÑES EL PELO?

¿Te has fijado bien en nosotros?, algún detalle se te escapa.Todos nos teñimos, pero no el pelo, nos teñimos el alma de pasión en cada sesión. Guardaremos el secreto del tinte de nuestras caricias.

El salitre aclara nuestro pelo a unos más que otros, depende de tu color de pelo. No somos muy coquetos y desde luego que buscando olas, tu crees que ¿perderiamos el tiempo en pasar por chapa y pintura?

YAEL PEÑAFoto _José V. Glez / Fanfi Shop

¿VAS A COGER OLAS?.

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¿SURFEASTE HAWAII?

Fue tan intenso que perdí la noción del tiempo, creo que todavía sigo allí. Maldivas, Hawaii, Indonesia, Australia…Todas las olas que habitan en mi alma las conozco bien pero en sueños, de momento.

De ser surfer a surfear Hawaii hay un trozo, casi como los kilómetros que nos separan. No todos tenemos la suerte y el dinero para degustar esos paraísos. Con ir cada vez que puedo a la que tengo en casa me doy por contenta.

No, es una manía que tengo de madrugar todos los días, meter la tabla y el traje a la furufa, para desayunar en la playa. ¿Qué pregunta es esa?

Algo de razón puedes tener, hoy en día tenemos mucho postureo a nuestro alrededor y algunos van con mejores tablas que tú y ni tocan el salitre. Eso sí nuestro radar en seguida les detecta. Son unos pardillos que piensan que son más guays al ponerse su disfraz para ligar. 

Los surfistas con lo único que ligamos son con las olas, en ese cupido si creemos.

Hawaii

HAWAII.  Foto _José V. Glez / Fanfi Shop

Y si leyendo mis palabras se te pasa por la cabeza que te voy a enseñar a surfear, lo tienes claro. Yo os transmitiré mi feeling.

Eso se lo dejamos a los expertos, que para eso luchan en las escuelas, a enseñaros a surfear y quitaros de la cabecita esas dudas que soltaís de vez en cuando. Para todo lo demás por aquí estaremos con mucho gusto.

Guía de surf
Sensaciones de un Surfer

Sensaciones de un Surfer

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¿Cómo conociste el Surf? ¿Te acuerdas?

Aquella vieja peli de Kong Island. Entonces corrían los ochenta. Yo no sabía que eran aquellos tipos vestidos de colores fluorescentes con unas especies de balsas que se tiraban a chapotear entre olas perfectas en algún lugar cerca de Australia, donde el Sol brilla todos los días y la brisa se mantiene siempre terral. Recuerdo algunos títulos que veía mi vecino una y otra vez hasta rallar los DVDs. A Sunshine Sea, The Endless Summer, Super Session son algunos de los títulos que me vienen  a la memoria. Puedes descubrirlos aquí.

Entonces yo estaba en pleno proceso de descubrimiento del sexo opuesto, mis primeros cigarritos a escondidas, el primer canuto, que recuerdo como nos reuníamos como el suceso del año en torno a aquel tío con chivita y el aro plateado colgando de su oreja derecha que enrollaba en un papelito tabaco mezclado con una especie de nocilla. Y aquel olor, que encontraba un salón esperándolo dentro de mis fosas nasales.

Pero la primera sensación del surf, fue visual, la viví de unos colegas de verano que se tiraban con sus Mach 7-7 de la marca de bodyboards Morey Boggie a atravesar de lado a lado las olas de las playas de los hoteles. Aquel momento fue casi clave en mi vida.

Si, el Surf llegó tarde a mi vida, a los 17 años. Pero llegó como una explosión de dinamita, como una bomba atómica llena de sensaciones, olores y colores.

Empecé con el bodyboard pero a los dos meses de dominarlo decentemente bien, descubrí la obra cumbre del surf, aquella maravillosa película, El Gran Miércoles.

Y al día siguiente estaba en Orca Surf Shop, buscando la primera tabla de surf de mi vida. Seguramente fue Miguel quien me vendió por unas 10.000 pelas aquella Trota´s Canarias, shapeada por “Guaela”, un clásico trifin de casi 7 pies de largo. Y entonces llegó ese olor, que embriagó mis sentidos, a coco, esa pasta pegajosa que recorría la superficie de la tabla, el wax, que se derretía del calor propio del verano canario. Porque en Canarias no le decimos “parafa”, aquí, lo primero que llegó fue SEX WAXy “guass” se quedó para siempre en nuestras memorias. Desde los ochenta hasta hoy.

El esfuerzo que fue para mí remar hasta el pico la primera vez no lo olvidaré jamás, era sólo falta de costumbre, o de fuerza, o que la tabla era un transatlántico de cojones, o un poco de las tres cosas a la vez.

Y no pude ponerme de pie, así que busqué una ola con un tamaño decente donde poder empujar mi tablón y poder surcar las olas. Cuando me puse encima de la tabla por primera vez en mi vida, y llegué al bottom de la ola, giré y encaré de nuevo la pared azul de agua y sal, en ese momento, ya estaría perdido para siempre.

Only a surfer knows the feeling, eslogan de una gran marca de surf, y probablemente así nos sentimos los surfers, de una especie diferente, que ha encontrado la religión verdadera, la que está marcada por las mareas, los vientos y los mares del Norte.

¿Cuántas emociones puede dar el surf?

Ahora, con el transcurso de los años, las emociones se dilatan y se funden unas con otras. El viento que roza tu cara cuando bajas a toda velocidad una ola rápida, la estela del cutback, la fuerza del reentry, la longitud del floater que hace recorrer la ola en el lado prohibido de esta para retomar de nuevo su cara.

¿Y el primer tubo de tu vida? Lo recuerdo como si fuera ayer, el primero con los ojos cerraditos y diciéndote para tus adentros “que sea lo que Dios quiera” y sales y con los ojitos cerrados, sabes que lo has conseguido, porque abres los ojos justo cuando ya estas fuera. Hoy en día sigue pasando. Pero el sentimiento crece cuando te abraza en su interior la habitación verde turquesa y eres capaz de disfrutar cada rincón siguiéndolo con tu mirada y correr en sus adentros. Recuerdo decir que era como tener un orgasmo, salvando las distancias, la alegría que te abraza cuando coges una ola y te deja surcar sus adentros no se puede describir con las simples palabras de un mortal. Una experiencia religiosa, como el amor de Enrique Iglesias.

El surf te hace sensible a los olores del océano, cuando llega septiembre, el aroma del mar es diferente, lo sientes en tu nariz. Cuando nadas hasta el pico y hay chicas en él, su olor, el de su perfume te rodea en sensaciones únicas. El Surf, se toca, se huele, se ve, se siente, y ese sentimiento es tan abstracto como la tristeza y la alegría. Y no desaparece cuando estas con los pies sobre la tierra, nos juntamos para disfrutar las noches recordando la sesión de ese día, para beber cerveza en un pub que ponen videos de surf, y cuando tienes tres copas de más te subes al capó del coche mientras un colega acelera, y gritas con todas tus fuerzas: – “Estoy haciendo surf”.

Y tus amigos de siempre creen que te ha picado una medusa, o que te caíste por el balcón, porque nadie entiende ese cambio de perspectiva en tu vida. Sólo el que ha surcado los bravos mares, el que ha probado de un bocado una pastilla de parafina porque huele de maravilla, o ha sufrido un revolcón de esos que quitan el hipo, saben lo que es el sentimiento. Y si no lo pruebas nunca, nunca descubrirás esa sensación, las sensaciones de un surfer.

¿cuales fueron tus sensaciones, son diferentes a las mías? Nos encantaría descubrir las vuestras, nos encantaría saber de vuestros feelings… 

Guía de surf