¿Por qué Nazaré tiene la ola más grande del mundo?

¿Por qué Nazaré tiene la ola más grande del mundo?

DICIEMBRE, 2018

Fotos: José V. Glez / Fanfi Shop

Textos: MAGT

Este pasado agosto tuve la suerte de visitar Portugal y se me hacía obligatoria una parada en la capital del surf de las olas gigantes.

Seguí las indicaciones de tráfico y cuando ya estaba lamiéndome los labios me engullí de pronto en un atasco en una vía paralela a la famosa playa turística de Nazaré, y no famosa por sus olas.

Desde mi asiento no dejaba de mirar el promontorio rocoso sobre el que se veía el fuerte de San Miguel y el faro. Ahí era donde quería yo ir  y no a esta playa turística llena de güiris que deambulaban perdidos consumiendo pescado por cualquier esquina.

Una hora más tarde, llegué al destino deseado y ya estaba sufriendo el vértigo de los acantilados sobre los cuales se observan las gigantescas olas que rompen a la falda del fuerte de San Miguel.

Pero ese día, no habían olas, ni sol y eso que era agosto, lloviznaba y mientras caminaba por debajo de un arco promocional que aludía a las famosas gigantescas olas, observaba la salvaje playa a la derecha.

En ese momento una pareja trajeados para una boda se hacían fotos y sobre las orillas rompían perfectas derechas de medio metro. No, no había nadie tirado haciendo surf.

Pagué unos euros por entrar en el fuerte y aluciné la próxima media hora entrando y saliendo de viejas habitaciones de piedras de más de 1000 años llenas de las tablas de los héroes que un día desafiaron a la bestia gigante de Nazaré.

Ahí estuve atascado media hora, mientras miraba la playa y el acantilado

Quién si tuvo la suerte de visitar este año Nazaré como tiene que verse, rompiendo dantescas olas que parece que quieran engullir el fuerte, fue nuestro fotógrafo José V. González. No lo tenía muy claro, el ir o no ir, siempre que aparecían las olas gigantescas, era con mal tiempo, nublado y lloviendo, y con mucho frío. Por eso José nunca tuvo el deseo de visitar el lugar, y eso que ha ido varias veces a Peniche a ver a los pros en la prueba mundial. 

¿Por qué esta vez decidiste ir a ver la prueba del mundial?

Siempre había visto las grandes sesiones de Tow in, no me despertaba interés con esa luz un tanto oscura, tenebrosa y poco atractiva. El parte era interesante pero tenía mis dudas.

Fue mi amigo y surfer Eric Rebiere  quien hizo decidirme en última instancia. Sus palabras fueron claves: ¡Nunca antes has visto olas así, vente!

Me dejé llevar y acertó al cien por cien. Volví a sentir la pasión del surf. La noche anterior no pude dormir. Fue gracioso ya que me levanté a las 5:30am para intentar ubicarme y cuando salí de casa me perdí.

¿Puedes imaginarte el estruendo de fondo de las olas colosales y no encontrar el camino hacia ese faro tan mediático? Todo se solucionó con el amanecer y fue realmente emocionante encontrarme enfrente de ese poder de esas olas tan grande, me intimidaban.

Al amanecer encontré el camino, la imagen me intimidaba

¿Cómo era el lugar, qué estaba en su sitio, qué se parecía a lo que tu habías imaginado y qué estaba fuera de su sitio?

Antes de ir estudié en profundidad la zona, sus ángulos y tenía conmigo, bajo mi criterio, las imágenes más impactantes. Es un lugar con un encanto muy diferente al atractivo turístico que ofrece por el clima en los meses de verano.

Los take off te quitan el hipo

 

 

Las olas, hablemos de las olas. ¿Eran monstruos que provenían de lo más oscuro de tu imaginación?¿Te meterías a sacar fotos desde una moto de agua?¿Impone el lugar?

Nunca antes había presenciado un mar tan endemoniado. No entraría a tomar fotos desde dentro.

Eric me invitó y tal vez haya cometido un error en no aceptar la invitación, sin embargo sentí que el miedo me haría estar intranquilo y al final no disfrutaría en absoluto de la fotografía.

Hay límites que pienso que no merece la pena correr por el hecho de ser diferente o lograr una exclusividad.

“No entraría a tomar fotos desde dentro. Eric me invitó y tal vez haya cometido un error al no aceptar la invitación

¿Fuiste testigo del 10 de Natxo?

Fui testigo, de hecho ese fue uno de mis motivos para asistir al evento. Cuando ocurrió el 10, me recordó a la ola de Bruce Irons que protagonizó en el Eddie Aikau en el 2004.

Todos gritamos, seguíamos gritando y más allá de nuestra alegría pensaba en lo que ha logrado hacer Natxo González en sus largos meses de preparación.

6 meses para estar ahí dentro y conseguir el respeto como uno más dentro del selecto círculo de chargers del planeta.

 

¿Crees que estos surfers están hechos de otra pasta?

Indudablemente. Todos son muy buenos surfistas de olas pequeñas. Tienen una técnica muy depurada y los wipe outs que vimos son motivos de instantes impredecibles de olas dantescas.

Nada les detienen, sólo hay que mirar ese momento en que se les viene la ola encima y en vez de librar se dan la vuelta y reman con una locura como si estuvieran surfeando medio metro. Es el surfer que siempre he admirado.

La gravedad en la ola de Nazaré es más fuerte que en cualquier otro lugar

¿Cómo es el estruendo cuando rompe Nazaré?

Das un paso atrás, te retraes o al menos esa es mi reacción. Son olas con una energía desproporcional. Te llega a gustar a la vez que te horroriza.

Es muy diferente a lo que he vivido como surfista y fotógrafo. Pienso que hay que estar allí para entender lo que te cuento.

¿Cual de todas las fotos que sacaste para tí es la mejor, la que más te gusta?

Una secuencia de Natxo desde el faro, justo al lado de él, en lo más alto. Me gusta esa secuencia ya que desde que la rema hasta que la termina tiene mucha dificultad técnica y la afrontó con valentía y mucha seguridad.

Natxo liadiando con las gigantescas olas de Nazaré

¿Cómo es Nazaré respecto a Jaws o Mavericks?

Diría que es diferente. No sería justo infravalorar a una o darle más protagonismo a otra. Todos sabemos que Jaws es única pero el resto también son especiales.

Estas tres están en el circuito por algo. Han excluido que nunca llegarían a ese nivel de locura.

 

Nazaré, una ciudad mediaval

Entrar en esta ciudad, es entrar en un pueblo que parece que no ha cambiado en los últimos 60 años.

Sus calles adoquinadas, sus casas con los portales altos y las tejas cobrizas nos transportan al siglo pasado.

Las calles están transitadas por vehículos de mediados del siglo XX y sus gentes, personas mayores que se dedican todavía a la pesca o a la venta ambulante. Es fácil perderse en las calles de Nazaré y difícil no enamorarse de un lugar tan entrañable.

¿Por qué las olas bajo el fuerte de San Miguel son tan grandes se debe a un cañón submarino que pasa de 5000 metros de profundidad a 200 metros súbitamente.

Es impresionante como en su playa casi no hay olas y un poco más al norte edificios enteros de agua se desploman bajo la mirada del fuerte de San Miguel.

 

Tablas y records de olas gigantes

Otra historia es ya hablar que tablas usan estos surfers para bajar montañas de agua.

Hablamos de tablas que superan los nueve pies y que pesan el triple que una tabla normal. Siempre hablando de domarlas con sólo el uso de la remada de tus manos y brazos.

Otra cosa es el Tow In. Cuando el surfer es remolcado por una moto de agua, en condiciones normales sería imposible surfear olas de 30 metros, olas que llenan líneas en el libro Guiness de los records.

El como y cuando empezaron a surfear Nazaré es otro artículo que puedes leer directamente en el New York Times.

 

Nazaré seguirá ahí

Hubo un antes y un después cuando Natxo hizo un tubo profundo pasando tres secciones dentro de la ola de Nazaré.

Los jueces saltaron de jubilo y se emborracharon con tal hazaña que le dieron un 10.

No fue para menos. La ola era difícil, no sólo por lo grande que era, también por los dobleces en su falda y lo complicado que era surfearla a contrapico.

Natxo dijo que se sentía muy seguro porque habían un montón de motos de agua y la seguridad era máxima. Otra cosa es cuando van a surfear montañas de agua y sólo dependes de tu compañero que lleva la moto.

El Sol se oculta y ya sólo oímos como el aire grita al intentar escapar de los tenebrosos tubos de agua que intentan ahogarlos en su interior.

Las luces de las calles y el aullido de un perro solitario, unos grillos y el recuerdo que permanecerá en nuestras memorias.

Fuimos testigos de algo importante, de como el hombre una vez más salió victorioso desafiando a fuerzas que todavía no entendemos.

Mañana volverá a salir el Sol y volverán las olas gigantescas hasta la costa de Nazaré, justo debajo del fuerte de San Miguel Arcangel. Aquel que una vez guió las legiones de ángeles para luchar contra el demonio.

La insostenible situación del Surfing en La Cicer

La insostenible situación del Surfing en La Cicer

Los problemas para hacer Surf en La Cicer

Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria, es una de las mejores playas urbanas de Europa e incluso se ha dicho que del mundo (diario Clarín).

Es algo innegable: clima, comunicación, ocio… Pero también tiene unas condiciones aceptables para surfear todo el año, al margen de estar al lado de una de las mejores derechas de Europa (El Confital).

A medida que el tiempo ha ido evolucionando, los billetes de avión abaratándose, todos los que vivimos en la ciudad y surfeamos regularmente en La Cicer nos vamos enfrentando a una serie de problemas (y más ahora que llega el verano) que voy a agrupar dependiendo de con quién los tengamos.

 

Damian-Moro surfeando

Damian Moro, uno de los asiduos a la ola de La Cicer. Foto_ José V. Glez / Fanfi Shop

 

– Problemas derivados del turismo:

El turista kamikaze: Se distingue por lo siguiente: “no he surfeado en mi vida, soy más de secano que un ajo de Albacete, pero ¡hey!, ahí alquilan una tabla. Fijo que tengo un estilo natural que ni Kelly Slater inspirado”. Y ya sabemos lo que ocasionan. Yo me he llevado varios golpes de alguno que no sabe ni hacer un patito o agarrar la tabla en la ola (incluso algún toque en la tabla).

 

– El surfista ocasional:

“Oye, voy a estar este fin de semana en la isla y quiero surfear todas las olas posibles. No he ni llegado al pico pero me gusta como viene rompiendo esta… Seguro que yo la aprovecho mejor que el pringao que la está cogiendo. Total, no voy a volver este año.” Y básicamente pasan de todo código establecido de buenas prácticas.

Juanfra-Batancor surfista

Juanfra Betancor, una leyenda viva del surf canario. Retrato_ José V. Glez / Fanfi Shop

 

–  Problemas derivados de la actividad de las escuelas:

Yo aprendí a surfear a base de vídeos de youtube, revolcones, ver a gente en la playa y que muchos surferos veteranos (a los que animo a seguir haciendo esto y agradezco sus consejos) me explicasen cosas.

También reconozco que ser semiautodidacta no es un camino fácil, rápido… y que a lo mejor por eso soy tan malo cogiendo olas, así que tampoco voy a decirle a nadie cómo debe aprender. Es más, cuando tenga hijos, tengo claro que irán a una escuela de surf.

Lo que no puede ser es que las escuelas se hayan repartido la playa y acaparen picos sin dejar surfear, en ocasiones, al resto y sobretodo, sin controlar a sus chicos.

En una ocasión, me llevé un buen golpe contra una piedra al tirarme de la tabla en el barranco para no golpear a un niño de unos 10 años que  se metió en una ola en la que yo ya había hecho el bottom turn.

Del golpe, dejé de surfear ese día. Otros días también he recibido amenazas veladas como: “te vas a hacer daño si sigues aquí” por ejemplo, por parte de monitores de alguna escuela. También debo decir que otros monitores se portan fenomenal y me han corregido fallos sin ser alumno, conviven estupendamente y son gente fantástica.

 

– Problemas derivados de las competiciones:

En relación a este punto, quiero hacer hincapié en las competiciones. No se puede cerrar una parte de la playa para hacer una competición poniendo simplemente banderas en el paseo y teniendo una persona con un megáfono dando gritos desde el mismo.

Se deberían poner corcheras en el agua o boyas fondeadas para delimitarlo y tiene que haber medidas de seguridad, como una moto de agua, por si a algún niño le pasa algo. Que un gemelo se le puede subir a cualquiera, especialmente en bodyboard, y si pasa algo, luego lloraremos todos porque las rompientes son amantes muy caprichosas, y si murió Mark Foo, puede pasarnos algo a cualquiera.

Julian-Cuello surfista canario

Julian Cuello, uno de los locales más radicales de la zona. Foto_ José V. Glez / Fanfi Shop

 

–  Bañistas:

Miren que la Playa de las Canteras es pequeña. “Sólo” hay más de 2 km de agua para bañarse, y los bañistas los tienes debajo del pico, donde hacemos el bottom turn,y juegan a hundirse cuando pasa la tabla. Y luego nos preguntamos por qué ocurren los accidentes.

No vamos a mentir, las rompientes son un sitio peligroso, con corrientes que pueden ser muy fuertes, tablas sueltas por amarraderas que se rompen, en La Cicer hay rocas semienterradas en lugares insospechados.  No es el mejor sitio para bañarse. Y menos para llevar a bebés o ponerse a hacer el cafre.

No hablo de prohibir el baño ni mucho menos, pero sí que la gente use el sentido común un poco. De hecho, no es la primera vez que los surferos deben sacar a algún bañista.

En un capítulo aparte dejo a un tipo que el año pasado salió en un kayak, llegó donde estábamos surfeando y se puso a lanzar el anzuelo (estuvo allí más de dos horas y ni cruz roja ni policía local le dijeron nada, pese a los avisos. Al final hubo que hablar con él e invitarle amistosamente a marcharse por el peligro que suponía).

Foto de archivo: Algunos de los locales más representativos de la zona de La Cicer. Foto_ José V. Glez / Fanfi Shop

 

–  Los locales:

Los que vamos con frecuencia también somos para echarles de comer a parte, a veces, no lo voy a negar. Nos creemos que la playa es nuestra, etc. y también tenemos que amarnos de paciencia.

Las olas no son nuestras por muy pro que seamos (y yo no soy uno de esos). Da mucho coraje cuando estás en un sitio esperando una ola un buen rato y viene otro, la rema y te la “salta” (vale que estaba mejor colocado, pero tú llevas ahí un rato y el otro acaba de coger una).

Hay que tener paciencia con los que son peores y no abusar de que tienes allí, a tus colegas… que nunca sabes lo que te va a pasar cuando salgas de agua (recuerdo ver a más de un grupito quedarse blancos como folios al darse cuenta de quienes eran los colegas del que habían puteado dentro).

Por eso y en resumen, el Surf es para disfrutar, ve con mentalidad positiva,  no te quemes y no quemes a los demás, que en La Cicer somos muchos y, si la cosa sigue como va, vamos a ser muchos más.

Todo este escrito nos llegó a la redacción de la revista hace unos días. El remitente no quiere que se publique su nombre. Y hemos respetado su decisión.

El problema golpea no sólo la Playa de Las Canteras,  se repite en otras zonas y en otras islas. Juntar al colectivo para dirigir a los gobiernos locales para crear una normativa que se aplique al sector, que trate de contentar en la medida de lo posible a todo el colectivo, pasando por pescadores, bañistas, surfistas etc, es algo urgente que debería tratarse. Pero ya sabemos el dicho: Las cosas de palacio…

 

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Robb Wilson, la fotográfia le salvó la vida

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Después de años fuera del agua, Wilson regresa al océano no solo detrás de la lente sino también en una tabla de surf. “Still Here” es un testimonio del poder que el océano ejerce sobre los surfistas y cómo ese poder se puede utilizar en el proceso de curación cuando el objetivo de un surfista es volver a él.

En septiembre llegan las olas canarias

En septiembre llegan las olas canarias

Titulo-derecha-del-Hierro

No ha terminado el verano, pero si hemos cambiado de mes, llega septiembre y todo cambia, el viento, los olores de la brisa del mar, el color de las olas.

Afilamos las quillas, llega la temporada buena, a veces se adelanta a agosto, pero es el 1 de septiembre cuando todo cambia y llegan los mares del norte. 

Fotografías _ Adrian Villalba

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Neoprenos Vissla en Canarias
Yumano surf en Fuerteventura
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Las primeras marejadas suelen ser limpias, el viento casi es inexistente. Olas pequeñas pero bien colocadas, para ir abriendo el apetito que estuvo escondido en los meses anteriores.

Los giros no se hacen esperar, las paredes llanas y esbeltas llaman a gritos los giros de los primeros afortunados que bajaron a surfearlas.

Yumano, uno de los que no pierden la ocasión cuando vuelve el otoño prematuro a las costas norteñas de Las Islas Canarias.

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Mirando-a-la-ola
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Ellos juegan en los charcos, están de vacaciones, buscan “bulgaos” o acosan cangrejos, a veces tratan de cazar “Bullones”

Tu paras un instante y miras el futuro, porque con la ola rompiendo al fondo te imaginas tu canto girando en cada curva, en cada labio de la ola.

No está perfecto, ni grande ni pequeño, es lo que es, lo que hay, el primer baño del norte que da el pistoletazo de salida a una temporada nueva añorada…

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Lazi surfeando en el Hierro

Y ya en el agua, mientras remontas, los colegas hacen lo que tienen que hacer, destrozar las olas, una tras otras.

Lazi, puede que sea el más radical, sin piedad, una tras otras sus quillas destrozan cada pulgada de ola. 

Y tú que remontas tras una ola perfecta, le ves como te escupe en las narices cada vez que mete canto en el labio

Mitch aéreo en el Hierro
Mitch volando en El Hierro

 

Es tiempo para los más jóvenes y los más vaientes. Siempre es tiempo para ellos.

Mich disfrutó de una de las primeras olas de la temporada, y es un placer ver como despegan los jóvenes, surfean mejor que los mayores, más estilo, más radicales, les falta sólo una cosa, un poco más de cuerpo.

Dentro de dos años o tres serán mejores y más potentes que los anteriores. La cantera canaria está servida.

 

Lazi cut back en El Hierro

 

Pero de momento, son los veteranos los que marcan el ritmo. Y los jóvenes lo saben. Por eso se quedan mirando cada paso que dan, cuando remontan al pico.

Lazi, sigue siendo un referente del surf majorero. No se pierde un baño, a veces dos al día, y él es el estímulo y el surfer en quien se fijan los jóvenes para ir aprendiendo.

Una de sus maniobras más estudiadas y con más potencia, el cut back.

Thiemo giro en la derecha del Hierro

 

Y mientras los grandes giran una y otra vez, los jóvenes aprendices toman nota de cada movimiento.

Thiemo es otro que no suele faltar a la cita con las olas. Perfect lay back en la derecah del Hierro.

Lazi surf en Fuerteventura

 

¿Todavía quieres saber como son las olas? Cuando dejan de soplar los alisios, el mar se transforma en una especie de lago.

Las aguas suelen estar calmadas, se ve el fondo como si fuera un cristal. Los peces brillan bajo tus pies y el Sol calienta pero sin quemar.

Y las olas rompen placidamente, casi sin dejar espumas, es como si llegaran al baile llenas de timidez. Pero eso es sólo al principio de septiembre, luego, la furia de mar descarga sobre la tierra más antigua de Canarias.

Y los surfers lo saben, por eso esperan apaciblemente que termine el caluroso agosto. Sólo hay que esperar 31 días.

Y mañana, cuando llegue diciembre, seremos el eco de las olas que rompieron en nuestras costas.

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¿Hay ángeles en las olas?

¿Hay ángeles en las olas?

Nubes en el horizonte

El día estaba perfecto, la derecha corría limpia, el viento soplaba suave off shore, sólo se veían algunas nubes negras en el horizonte. Fotografías _ José V. Glez / Fanfi Shop

 

Historias Radicales.

(Los ángeles de las olas)

Puedes creer o no, lo que te cuento me pasó de verdad. Ellos o ellas están ahí, velando por todos.

Estaba mediano pero petado de gente, las olas rompían de derecha. Me entraron los nervios de siempre, esa ansiedad que recorre tu cuerpo cuando llegas al pico y ves olas perfect.

Me echaba para atrás un poco la gente y que no era la marea perfecta, poco fondo y siempre en mi mente la roquita esa que está más a flor de agua.

Y esas nubes negras que pintaban de gris el horizonte y que rugían de vez en cuando, pero por el momento, el Sol brilla.

Entras y pillas tu primera ola, un rentry, un floater y a remontar, sonrisa de lado a lado, y cuando llegas al pico algo ha cambiado.

Hay menos gente, el mar se mueve de forma extraña, el viento ya no es terral y el Sol ha dejado de brillar.

Viene una serie más grande de lo normal, empiezas a sentirte intranquilo. Ya sólo estoy yo y alguno más despistado a cincuenta metros de mí.

Igual todo cambia de nuevo, pienso, y vuelve a salir el Sol, con la luz de Lorenzo todo se ve distinto.

Y de repente, el mar cambia. El viento sopla distinto, se mueven las olas de otra manera, el Sol se esconde.

 

La tormenta llegó de repente

Todo cambia de repente

 

Vuelve a brillar el Sol, por esta razón sigo dentro, pero esta vez no dura mucho, y el viento ya no sopla desde tierra, las olas vienen más desordenadas.

La nubes empiezan a cubrirlo todo. Caen gotas de lluvia, el viento arrecia, y ya sólo quedo yo en la mar.

Cojo una ola y me deja hacer un par de giros, no quiero irme ya. Acabo de entrar, quiero otra más, aunque las condiciones cambien.

Remonto de nuevo al pico. Y entonces, las veo romper, mar adentro, grandes espumas blancas. Desaparecen y crecen delante mía. Empiezo a remar con fuerza.

Pero la primera ola rompe en mis narices, tengo que hundirme con fuerza, no la llego a pasar del todo, me arrastra hacia atrás, pero logro subir de nuevo.

La primera la pasé por los pelos, pero las siguientes eran tan grandes que no había salida

 

Gigante

Olas gigantescas como edificios

Nada se parece a cuando llegué. El mar está demasiado revuelto. Y pasé con muchos apuros esa última ola. Miré a tierra. Parece que está tan lejos la orilla.

Vuelvo a mirar al horizonte, muros de agua se vienen hacia mí. No hay salida. Los nervios están haciendo que consuma mis energías.

Y entonces llega esa montaña de agua gris, que parece cemento e intentas pasarla por debajo, pero es tan grande que te tira de nuevo hacia atrás, caes desde la cresta.

Empiezas a dar vueltas, intentaba buscar una salida, no sabía donde estaba la superficie, todo era negro, ya no me queda aliento. Voy a ahogarme.

Sólo un pescador me miraba atónito. Y yo, perdido buscando entre las espumas de las olas.

 

Despues de salir rescatado

Los ángeles corretean entre las espumas

Ya no hay agua y caigo en el vacío súbitamente. Cuando toco suelo es algo parecido al algodón pero más húmedo. Se mueven miles de burbujas de un lado a otro.

Miro a mi alrededor, arriba y abajo, es como un túnel, o como una burbuja de aire. Dos seres, ¿quizás ángeles?, discuten delante mía sobre cuando echarme fuera de la burbuja.

  • ¿Estoy muerto o esto es una especie de alucinación? Pregunté en voz alta.
  • Eres el primero que nos ve. No hubo elección, las olas han crecido demasiado rápido y tú no deberías estar ahí. Te empeñaste en ir a por otra. Sin nosotros morirían muchos antes del tiempo escrito y estipulado. Dijo uno de los seres.
  • Ahora, es el momento. Gritó el otro.

Me cogieron por los brazos y me empujaron con fuerza fuera del túnel o de la burbuja. Todo fue tan rápido. Coge aire, fueron sus últimas palabras. Y me sumergí de nuevo en el revuelto de espumas blancas.

Mis pies tocaron la arena de la playa y me pude poner de pié. Miré a las olas otra vez. Observé las espumas. Sólo un pescador y yo permanecíamos en la costa.

Epílogo

Cuando voy de copas con los colegas cuento la historia, me da igual que me crean o no. Ellos, están ahí. Con un par de copas en las venas, me suelto y hablo por los codos.

Los colegas ya me han puesto mote, “el delirante”, pero yo sé que aquello pasó de verdad.

Muchas veces recuerdo aquella vez que caí de cabeza con dos palmas de agua y no toqué de milagro el fondo, o las quillas que me rozaron la cabeza, o el choque con otro surfer en medio de un tubo.

Enseguida atas cabos y te das cuenta que muchas más cosas deberían pasar y no suceden. Algo, o alguien está ahí. Evitando accidentes diarios.

Por más que intento recordar como eran aquellos seres, no lo logro. Es como si perdiera en mi memoria aquel archivo con sus caras. ¿Serán ángeles de la guarda?

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