Por fin soplaron los vientos del Sureste

Por fin soplaron los vientos del Sureste

Y fue lo que esperaba ser, aunque soplaban palabras de desilusión, porque este año, no fue como el anterior. Pero que carajo, estuvo perfecto, estuvo increíble, y los chicos pasaron por debajo de su falda con tal descaro que subimos los brazos en alto como si estuviéramos en una piscina de un hotel siguiendo el tonto baila de las animadoras. Quemao Class, como nunca fue antes, como nunca volverá a serlo, porque cada edición es única, irrepetible, diferente, eso es lo que lo hace tan especial.