¿Deberíamos dejar de surfear?

¿Deberíamos dejar de surfear?

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Las personas pasan por ciclos y estados de ánimo a lo largo de la vida. A veces, ya no sentimos el mismo feeling. La emoción se ha ido, ya no surfeamos de forma regular.

El trabajo, la salud, o que nos hacemos mayores, nos hacen alejarnos de las olas, pero no hay una razón válida para dejar de surfear, y no digas que has dejado de hacerlo, NUNCA.

Un día estás de pie en una ola por primera vez, y al otro piensas que hay cosas mejores que hacer que estar en el agua esperando la serie. 

Cuando somos jóvenes, nos involucramos de lleno, sólo queremos olas, fiestas y festivales de surf.

Unos años más tarde, los estudios acaparan todo nuestro tiempo, y dejamos casi por completo, las olas.

Tubo en El Confital

El tiempo vuela tan rápido como la entrada y salida de un tubo, y las olas van y vienen. En un abrir y cerrar de ojos, estamos casados, con niños, y facturas por pagar.

Tener niños en casa es una de las razones por las cuales aparcamos el surf. El tiempo libre que dedicábamos a las olas, se ve reducido con las actividades de los enanos.

El truco es pensar que el surf es una salida de escape, de desconectar del estrés semanal. Algo que nos hace sentirnos vivos, relajados, y con más fuerza para lidiar con las obligaciones.

Llega un momento cuando alcanzas los 40, 50… que no presta ponerse un traje húmedo, estar sentados con frío esperando esa ola. Pero no dejes de surfear,  siempre habrá un longboard, que te hará pasar menos frío.

El surf es medicina, es una bendición, que hace maravillas en mente y alma. 

7 razones por las cuales surfeamos en invierno

7 razones por las cuales surfeamos en invierno

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Para la mayoría de las personas, se ve como un desafío intimidante. Cuando todo el mundo ve nieve, nosotros vemos olas. La temporada fría viene lo bueno para nosotros.

 Los días soleados son sinónimo de olas  pequeñas y superpobladas. Sí, puede ser difícil mantenerse motivado cuando las temperaturas  invitan a un buen chocolate caliente con churros.

Pero puedes descubrir que SURFEAR EN INVIERNO tiene sus virtudes.

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1. Mejora la remada: 

Debido a que tendrás que remar con más fuerza para salir de atrás, y porque a veces necesitas remar más rápido para escapar de olas furtivas, el invierno es el mejor gimnasio que cualquier surfista podría desear.

 

2. Las temperaturas frías mantienen nuestro feeling: 

Las bajas temperaturas del agua pondrán a prueba nuestro amor por el surf. Es algo que apreciamos, las sesiones de invierno y sus frías aguas nos hacen ver la vida desde una perspectiva diferente.

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3. Mejoras tu nivel: 

Las poderosas olas de invierno te ayudarán a intensificar tu nivel. Tendrás la oportunidad de entrenar maniobras en olas grandes. Cuando termine el invierno, todo parecerá fácil y sin esfuerzo.

 

4. Pasarás mejor las olas:

Pasar las olas es una habilidad valiosa y útil. Sin embargo, todavía hay muchos surfistas  que no lo hacen bien.

Un pato perfectamente ejecutado en olas grandes es un gran paso al siguiente nivel y todo parecerá más fácil en cualquier época del año.

7 razones por las cuales surfeamos en invierno

5. Nos hace ser mejores personas: 

Somos ecologistas y sabemos más del tiempo que meteosat porque nuestra alma gira en torno al clima. Sentimos la sensación de controlar la naturaleza que nos hace sentirnos libres y a su vez rozamos la felicidad.

 

6. Por las sensaciones de surfear la ola perfecta: 

No hay nada como, después de hacer muchos kilómetros, encontrar un nuevo pico y que en él rompan olas perfectas y soñadas. Es un subidón de adrenalina.

 

7. La capacidad de anticipación que desarrollas: 

 Tienes que adaptarte a la ola y a sus cambios de ritmo, que se producen a cada segundo.

Hay que anticiparse desde el momento en que te pones de pie y surfeas la ola.

Invierno es la mejor época de olas para el Mediterráneo, para el Cantábrico y las Canarias. Aunque estas dos últimas tienen grandes Swells todo el año.

Mejor periodo, olas más grandes, y menos gente en el agua para compartir baño. ¿Puedes saltar de la cama temprano solo para pasar frío?

¿Cúal es el espíritu del surfing?

¿Cúal es el espíritu del surfing?

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El espíritu está dentro de nuestro cuerpo, unos lo tienen claro y otros tan solo tienen que desperezarlo. En cada ola dejamos que nos lleve y nos guie mandando al corazón y nuestro alma.

Es lo que llevamos dentro, no puede verse ni tocarse, pero si lo sentimos con una fuerza inexplicable.

Algunas personas confunden el alma y el espíritu, pero son dos cosas distintas. El espíritu es lo que da vida al cuerpo. El nos da las fuerzas, una fuerza invisible que nos empuja y nos da las ganas de luchar por lo que amamos.

El alma está dentro de nosotros transmitiendo nuestras emociones, pensamientos y deseos. Un cuerpo sin alma, es un cuerpo sin vída. Como un coche sin batería. Es nuestra identidad interior.

El espíritu y el alma juntos nos equilibra las aspiraciones, emociones y deseos.

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Los surfers tenemos la esencia y el espíritu por encima del ser humano.

Vivímos de la aventura, de la emoción de poder degustar lo que nos presta la madre naturaleza. Nos expresamos de forma diferente. Por nuestras venas bombea salitre, estar dentro de un tubo es una sensación de liberación del alma que no se puede explicar con palabras.

Es una sensación de unión con el mar, adictivo. No importa levantarnos a las 5 de la mañana si el parte promete. Llegar y verla de lejos esperándote para un abrazo matutino, no es comparable con nada.

Esa madrugada el mar y yo nos prometimos por primera vez. En su primer abrazo ya le juré más minutos a solas.

Esas olas me hacen volar mi espíritu y mi alma. Llenan todos los espacios inundados de nuestra ausencia, de nuestros silencios.

Aunque caigamos en una de sus bajadas y nos lanze al fondo, nos volvemos a levantar aferrándonos a ella, implorando su perdón. Ella sabe que nunca abandonamos, porque el verdadero amor, nunca abandona.

Nuestra pasión es más fuerte que el dolor, lo volveríamos hacer una tras otra vez, no importa lo difícil que sea el camino.

Abarca toda nuestra vída, para nosotros el espíritu del surf va más allá del deporte, todo lo que disfrutamos en el agua lo llevamos dentro.

En este video se define muy bien el etéreo concepto del espíritu del surf.

Sólo una vez me fuí, por miedo, por dolor, perdí mis ganas, y el mar me devolvió mi alma, fue mi cura y volvió a creer en mí. El surf nos da la vida, para luego reinventarnos. Ese es el verdadero espíritu del surf.

Guía de surf
Sensaciones de un Surfer

Sensaciones de un Surfer

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¿Cómo conociste el Surf? ¿Te acuerdas?

Aquella vieja peli de Kong Island. Entonces corrían los ochenta. Yo no sabía que eran aquellos tipos vestidos de colores fluorescentes con unas especies de balsas que se tiraban a chapotear entre olas perfectas en algún lugar cerca de Australia, donde el Sol brilla todos los días y la brisa se mantiene siempre terral. Recuerdo algunos títulos que veía mi vecino una y otra vez hasta rallar los DVDs. A Sunshine Sea, The Endless Summer, Super Session son algunos de los títulos que me vienen  a la memoria. Puedes descubrirlos aquí.

Entonces yo estaba en pleno proceso de descubrimiento del sexo opuesto, mis primeros cigarritos a escondidas, el primer canuto, que recuerdo como nos reuníamos como el suceso del año en torno a aquel tío con chivita y el aro plateado colgando de su oreja derecha que enrollaba en un papelito tabaco mezclado con una especie de nocilla. Y aquel olor, que encontraba un salón esperándolo dentro de mis fosas nasales.

Pero la primera sensación del surf, fue visual, la viví de unos colegas de verano que se tiraban con sus Mach 7-7 de la marca de bodyboards Morey Boggie a atravesar de lado a lado las olas de las playas de los hoteles. Aquel momento fue casi clave en mi vida.

Si, el Surf llegó tarde a mi vida, a los 17 años. Pero llegó como una explosión de dinamita, como una bomba atómica llena de sensaciones, olores y colores.

Empecé con el bodyboard pero a los dos meses de dominarlo decentemente bien, descubrí la obra cumbre del surf, aquella maravillosa película, El Gran Miércoles.

Y al día siguiente estaba en Orca Surf Shop, buscando la primera tabla de surf de mi vida. Seguramente fue Miguel quien me vendió por unas 10.000 pelas aquella Trota´s Canarias, shapeada por “Guaela”, un clásico trifin de casi 7 pies de largo. Y entonces llegó ese olor, que embriagó mis sentidos, a coco, esa pasta pegajosa que recorría la superficie de la tabla, el wax, que se derretía del calor propio del verano canario. Porque en Canarias no le decimos “parafa”, aquí, lo primero que llegó fue SEX WAXy “guass” se quedó para siempre en nuestras memorias. Desde los ochenta hasta hoy.

El esfuerzo que fue para mí remar hasta el pico la primera vez no lo olvidaré jamás, era sólo falta de costumbre, o de fuerza, o que la tabla era un transatlántico de cojones, o un poco de las tres cosas a la vez.

Y no pude ponerme de pie, así que busqué una ola con un tamaño decente donde poder empujar mi tablón y poder surcar las olas. Cuando me puse encima de la tabla por primera vez en mi vida, y llegué al bottom de la ola, giré y encaré de nuevo la pared azul de agua y sal, en ese momento, ya estaría perdido para siempre.

Only a surfer knows the feeling, eslogan de una gran marca de surf, y probablemente así nos sentimos los surfers, de una especie diferente, que ha encontrado la religión verdadera, la que está marcada por las mareas, los vientos y los mares del Norte.

¿Cuántas emociones puede dar el surf?

Ahora, con el transcurso de los años, las emociones se dilatan y se funden unas con otras. El viento que roza tu cara cuando bajas a toda velocidad una ola rápida, la estela del cutback, la fuerza del reentry, la longitud del floater que hace recorrer la ola en el lado prohibido de esta para retomar de nuevo su cara.

¿Y el primer tubo de tu vida? Lo recuerdo como si fuera ayer, el primero con los ojos cerraditos y diciéndote para tus adentros “que sea lo que Dios quiera” y sales y con los ojitos cerrados, sabes que lo has conseguido, porque abres los ojos justo cuando ya estas fuera. Hoy en día sigue pasando. Pero el sentimiento crece cuando te abraza en su interior la habitación verde turquesa y eres capaz de disfrutar cada rincón siguiéndolo con tu mirada y correr en sus adentros. Recuerdo decir que era como tener un orgasmo, salvando las distancias, la alegría que te abraza cuando coges una ola y te deja surcar sus adentros no se puede describir con las simples palabras de un mortal. Una experiencia religiosa, como el amor de Enrique Iglesias.

El surf te hace sensible a los olores del océano, cuando llega septiembre, el aroma del mar es diferente, lo sientes en tu nariz. Cuando nadas hasta el pico y hay chicas en él, su olor, el de su perfume te rodea en sensaciones únicas. El Surf, se toca, se huele, se ve, se siente, y ese sentimiento es tan abstracto como la tristeza y la alegría. Y no desaparece cuando estas con los pies sobre la tierra, nos juntamos para disfrutar las noches recordando la sesión de ese día, para beber cerveza en un pub que ponen videos de surf, y cuando tienes tres copas de más te subes al capó del coche mientras un colega acelera, y gritas con todas tus fuerzas: – “Estoy haciendo surf”.

Y tus amigos de siempre creen que te ha picado una medusa, o que te caíste por el balcón, porque nadie entiende ese cambio de perspectiva en tu vida. Sólo el que ha surcado los bravos mares, el que ha probado de un bocado una pastilla de parafina porque huele de maravilla, o ha sufrido un revolcón de esos que quitan el hipo, saben lo que es el sentimiento. Y si no lo pruebas nunca, nunca descubrirás esa sensación, las sensaciones de un surfer.

¿cuales fueron tus sensaciones, son diferentes a las mías? Nos encantaría descubrir las vuestras, nos encantaría saber de vuestros feelings… 

Guía de surf
Hossegor, surf a toda costa

Hossegor, surf a toda costa

Después de estar horas en la carretera y perderme con gps. ¡Tiene delito!,  te busca la ruta más rápida pero luego hace lo que le da la gana. Lo mejor es preguntar o eso creía, vi  una gendarmería y pedí auxilio, ¿donde narices estaba?, no me lo podía creer, no hablaban nada de español, los nervios se apoderaban de mi y veía cada vez más lejos mi destino, empecé a explicarle con gestos  (parecía el muñeco de doña Rogelia)  y yo tratando de explicarme en un idioma extranjero para poder llegar a las soñadas olas francesas.

Foto _ José V Glez

El chico, la verdad, que lo intentaba y me sacó mapas a la vez que sonreía, quizá porque le caí bien o porque se estaba riendo de mi faceta cómica, con esa sonrisa pícara. Por un instante se calmaron mis nervios y ansias de saber mi destino, se paró el tiempo (al menos el mío)  y escuché una dulce voz con ese acento tan sensual que poseen los franceses,  diciéndome y señalándome exactamente por donde tenía que ir, (Dios que alegría),  recuerdo que le dí hasta un beso, me acompañó al coche,  y…. me abrió la puerta, ese PEQUEÑO  detalle  que a muchos se les olvida o simplemente no les sale, yo flotando en el aire me dejé caer en el asiento y cuando arranqué el motor escuché una palabra que agitó todos mis sentidos “Surf”,  nos entendimos a la perfección, su mirada y la mía puestas en el mismo punto “mi artefacto de destrozar olas”. 

 Foto _ José V Glez

Durante kilómetros iba recordando esa alegría, pasión y sensaciones  que no entiende de idiomas pero que todos los surfistas tenemos, esa palabra mágica  por la cual  iba yo a la costa francesa, kilómetros y kilómetros de arena  y olas.

Por fin vi la salida a Hossegor,  nada más ver la playa paré el coche y salí a respirar e inhalar ese salitre francés que tanto deseaba, allí estuve un buen rato sentada viendo esas olas turquesas, otros hubieran deseado llegar al hotel y dejar las maletas para darse un chapuzón en la piscina, pero yo no,  siempre hago lo que mi corazón manda y en ese momento me pedía estar allí con mi mar, mi paz y pensando en todos esos tubos que iba a tocar con mi mano.

“Francia es increíble, hay olas y mar para miles de surfistas, los mejores del mundo las conocen a la perfección”.

Tocaba presentarme en el hotel y dejar las maletas para el día siguiente darlo todo, casi no pude ni pegar ojo, nerviosa por entrar al agua, me levanté a las 07:00,  una pasada de parafina y a la playa a surfear, calenté lo justo, un error que puede tener consecuencias pero me podían más las ganas que la cabeza;  ¡Madre mía!,  pero,  ¿ cuántos había en el agua?,  parecía que era el primer día de muchos sin olas…  Daba igual, yo para adentro y buscando mi sitio, Enseguida me di cuenta quien mandaba en ese corral, allí estaba yo esperando la mía, empecé a remar y el gallito de turno me saltó mi ola, y lo que es peor, salí de morros, no se si por ser chica, por hacer la gracia de dar los buenos días a la francesa o simplemente no entendía el código de un surfista.

Los pros en Francia son muy locales y al principio son muy reacios a que estén extranjeros en sus olas, y más las chicas, les encanta nuestra piel dorada pero fuera del agua, dentro es otro cantar, por suerte poco a poco van cambiando el chip y entienden que las chicas también surfeamos y damos caña.  En esta costa se vive del turismo surfero, hay muchos camping que son auténticos resort y muy asequibles para todos  los bolsillos, como el sylvamar,  esta todo ligado al surf, tiendas, escuelas, pub, recuerdo uno muy especial para mí, el  Rock Food , entré de casualidad a tomarme una refrescante  caña  y me quedé paralizada, entre vitrinas con  tablas, licras  y fotos de los ganadores del Quiksilver France Pro, en seguida reaccioné y vi un templo que tenía  cámara de vigilancia, el rey de las olas…  y el rey del pub, pregunté al camarero y me dijo que hoy en día es el lugar más visitado de Hossegor  para ver ese tesoro que sólo ellos poseen.

 Foto _ YLENIA

Salí del pub alucinada lo que podía mover el todo poderoso de las olas, me acerqué a la playa y otra sorpresa que me alegró todavía más si cabe, el paseo era como el de Hollywood pero con huellas de los pies de los mejores del mundo, lancé mi chancla, cerré los ojos y puse mi pie encima de la huella de Kelly Slater  parecía que estaba en su interior, sentí ajeno su calor…

 Foto _ YLENIA

“¿Que pasará el 6 de octubre?”  TO BE CONTINUED……

 

Por _ YLENIA