Un gay entre las olas

Un gay entre las olas

Foto _José V. Glez

Brad sorprendió a todos, llegó en una nube de polvo, haciendo ruido y de banda sonora All american boys de fondo. Cuando cesó el bullicio, y el viento se llevó el polvo, un  escarabajo rosa lleno de margaritas llenó las miradas de todos. Por detrás salían las puntas de dos o tres tablas de surf y de pie sobre los asientos delanteros, un insultante Brad gritaba señalando las olas, a su lado otra melena rubia se agitaba de un lado a otro al compás de la música.

Recuerdo a Tom, les miró y esperó a que apagaran la música, justo cuando Brad y Eujín ya se habían colocado el traje. Entonces se acercó, y le dijo a Brad, “no quiero maricones en mis olas”

Entonces reinó el silencio unos instante. Los amiguitos de Tom , esos tipos duros con los brazos llenos de tatuajes y los cuerpos lleno de músculos, por horas levantando pesas en el gimnasio se rieron a carcajadas. Luego recogieron sus tablas y caminaron juntos, hacia el mar, buscando las olas, sus olas.

Eujín, miró a Brad y le dijo, “míralos, parecen nenazas, todos juntitos, sólo tienen que agarrarse las manos”.

Hombres en las olas

Brad conoció a Eujín la noche anterior, en unos de esos pubs que tienen una pantalla gigante y que pasan videos de surf toda la noche.

Todos conocemos a Brad, solemos decir de él que es de esos que pierde aceite, al principio nadie lo sabía, hasta tuvo novia, y estaba buenísima por cierto, todos le teníamos envidia.

Pero un día borracho como una cuba nos lo dijo, “soy marica”, y todos nos echamos a reír, y el volvió a repetirlo, ahora más alto, y luego más alto. Desde ese día, todos empezamos a hacerle un vacío, era como si supiéramos que tenía una enfermedad contagiosa.

Imagínate, toda la vida con lo de que yo soy más hombre porque cojo olas más grandes y de repente, resulta que tu colega, es marica. Cada vez estaba más apartado, era un paria en el pico, ya nadie quería ir con él. Algunos al principio nos lo tomamos bien, pero en el fondo todos pensábamos lo mismo, con un marica al lado ni de coña.

Un gay entre las olas

Y Eujín no se cortó ni un pelo, cogió su tabla de surf y tiró para al agua. Brad no sabía que hacer. Al final siguió sus pasos y terminaron en el pico, rodeados de hombretones que salpican testosterona por todas partes, donde un “voy” es una palabra de macho y que te miraban con desdén cuando volvían al pico, porque tanto Eujín como Brad se quedaron rezagados, cogiendo lo que podían. Y Tom hablaba en alto, para que le oyeran todos. Mira que par de mariconas, tened cuidado cuando remontéis no vaya a ser que te ensarten con su daga. Y luego esa risita burlona.

Foto _José V. Glez

Olas sólo para hombres

Se ponía la cosa tensa para los gays del rabito, pero empezó a bombear el pico. Y las olas cada vez eran más grandes, chupaban y recogían con fuerza. El primero en caer fue Tom, partió la tabla y revolcón. Tuvo que salir a por otra tabla, o eso decía gritando desde abajo, al salir de la espuma blanca.

Pero no volvió más, el más chulo de los chulos, el más hombre del grupo, el local más poderoso, se dió en la cara en aquel tubo y salió con la tabla rota y con un corte en su nariz. Y luego empezaron a irse todos, estaba duro que te cagas, tablas rotas o miedo en el cuerpo.

El tiempo pasó rápido, y al final, Brad seguía en el rabo de la ola y Eujín entró al pico. La primera la agarró a la contra, fue un tubazo a contramano espectacular. Nadie decía nada fuera, sólo miraban. Y luego otro tubazo, y otro, salió Brad, y Eujín se quedó sólo en el agua.

Lecciones de la vida

Al día siguiente, nos encontramos todos donde siempre, en el pico de siempre, saltándonos la olas unos a otros, riendo y gritando. El ayer se había olvidado, ya nadie recordaba el escarabajo rosa, Brad surfeaba al lado nuestro como si nada hubiera pasado, Tom miraba desde fuera con 12 puntos en la cara. Y nadie le dijo nada a Brad, ni nadie preguntó por Eujín.

Cuando te enfrentas al mar, al igual que a la vida, no es la guerra de los sexos, es sólo la guerra de la vida, de las personas. Aquel día todos aprendimos algo. El sexo no influye a la hora de surfear, es algo que tenemos en la intimidad, y no importa tus gustos sexuales, una persona es y será siempre una persona, da igual si te gusta el pollo o el pescado, o las dos cosas a la vez o por separado. Brad, es ahora mi mejor amigo y muchas veces, cuando bebemos al fuego de una hoguera, nos preguntamos, “¿qué habrá sido de Eujín?”. Y Brad siempre dice lo mismo, “ese, estará follando tíos en California”.

Guía de surf
7 Pecados de un Surfer

7 Pecados de un Surfer

7 pecados de un surfer

“Somos humanos, nuestra naturaleza está ligada a actos feos y deshonestos, a perseguir beneficios para uno mismo por encima de otros si es preciso. El que puede dominar la intención de cometer pecados es un bobo o un santo.”    

Por_Magt

Remar y remar con fuerza para llegar de nuevo al pico, la siguiente tiene que ser mía otra vez, cruzarte la ola para gorronear al que lleva un rato esperando, saltarle las olas a otros, no hay excusa, la mayoría de las veces sabemos que está ahí, después pedimos perdón o no, y seguimos remando de vuelta hacia el pico sin mirar al ultrajado.

La maldad está en nuestros corazones. Los 7 pecados capitales se pueden observar muy claramente cuando surfeamos.

Lujuria

 

Deseo sexual desordenado e incontrolable. Por supuesto, ninguna ola aumenta el desorden sexual de nadie, que hayamos apreciado, igual se nos ha escapado alguien. Pero un pico está lleno de surfistas de ambos sexo, y a las chicas les encanta surfear en tanga.

Y muchos babean en el pico, se les huele antes de entrar. ¿Lujuria en el pico? pues sí, la lujuria también habita ahí, entre las olas de una serie, cuando ellas hacen el patito o la cuchara, o sólo cuando reman de vuelta al pico. A veces hasta nos olvidamos de poner en practica otros pecados por remar detrás de culos redonditos de vuelta al break point.

Pereza

 

En este aspecto, todos somos muy vivos en el pico, siempre moviéndonos para pillar la buena, raro es ver la pereza en el agua. A no ser que estes ya reventado de coger olas y tus brazos no respondan a tu cabeza.

La Pereza te puede dar si el agua esta fría, si tu colega quiere madrugar a las 6 de la mañana, y en todo caso, y por la cuenta de los que si madrugamos o no nos importa el frío o el calor del mar, que haya muchísima pereza (esto nos lleva a la AVARICIA), así, por las mañanas en el pico somos siempre poquitos, y ya sabes, los mejores baños de amanecida, el mar suele estar más plato y el viento terral.

 

Gula

 

Es un vicio del deseo desordenado por el placer conectado con la comida o con la bebida. Cuando coges olas ni comes ni bebes. A no ser que te caigas en Teahupoo que entonces comes de lo lindo. Este pecado practicando un deporte es nulo, y menos en el surf. Si somos bastante golosos de olas cuando estamos en el mar, pero entonces no se llamaría GULA, sería otro pecado bien distinto, AVARICIA, (otra vez).

 

Ira

 

Como odio esos que reflejan su ira en el pico, a veces sin motivo aparente, otras buscándolo. La ira en el pico la reflejamos de dos formas, una muy destructiva con nuestros semejantes y con nosotros mismos, ese local que “amablemente” te invita a salir de “su” ola, o el que suelta cachetadas y mamporros a diestro y siniestro.

Muchas veces nos traemos nuestros problemas al agua, y hay que dejarlos en tierra, o usar la ira, como hacemos muchos, contra las olas. Destrozarlas con giros con fuerza. Muchas veces decimos que potencia tiene ese surfer, y seguro que está usando este pecado, su ira. Cuando llevas un buen rato sin pillar una te dices en tus adentros, “la próxima, la destrozo”. Viva esa ira cuando se refleja en las olas.

 

 

Envidia

 

Hay tres formas de actuar cuando vemos a alguien que surfea mejor que tú.

  • Primera: Alabar su estilo, gritar de placer viéndole surfear. Observar sus formas y tratar de aprender.
  • Segunda: Callarte y por dentro sentir que algo te come tus tripas, (envidia cochina)
  • Tercera: Actuar metiéndote más al pico que él, intentando quitarle el máximo de olas posibles. obstaculizando el máximo de olas.

La primera es el camino correcto. Pocos lo seguimos. La segunda es autodestructiva, esa envidia te va comiendo tus tripas. La tercera viene muchas veces como consecuencia de la segunda, siempre que tengas un surf decente para molestar al surfer que va mejor que tú. Es muy malo este pecado en el agua, probable una de las peores actitudes entre los surfers.

Después hay otras envidias pero que ya son más terrenales, se producen cuando ya estas fuera del agua. Aquel que se va a Mentawai a surfear y lo envidias por tener dinero y poder pagarse el viaje, o que tiene una furgona muy chachona, o una top model por novia, pero de esos que te cure un cura o un psicólogo.

pelea-surf

Avaricia

 

Este si que es el pecado más común del surfista. “Todas pa mí”. Quiero más olas, y haces cualquier cosa en el agua por coger el máximo de olas posibles. Y si puedes saltar las olas porque “yo soy local”, también vale.

Todo vale en el amor y en la guerra y en el pico también, con tal de coger una de esas preciosas olas que se enroscan sobre ellas mismas. Y si hay un fotógrafo fuera o un videocámara, peor todavía, es como si te poseyera un diablillo que te dice todo el rato: _ mi Tesoroooo.

Ahora, cuando salimos del agua, somos unos lenguas, no podemos quedarnos callados, enseguida le contamos a todos el mundo las olas que cogimos hoy, (con todo lujo de detalles), en que marea era, con que viento, que dirección, cuando se puso mejor, que tubos te metiste, el lugar exacto si es un top secret.

Por esta razón, los secrets spots duran poco y se descubren muy rápidos, y entonces te vuelves local y no quieres que nadie entre. Pero chico, si tu eres el primero que empleas prosa brillante para describir el pico de tus secretos.

Una cosa que me ha pasado últimamente como fotógrafo es que venga alguien de una zona y me avise que no debo publicar fotos del lugar. Mirad que tengo amigos abogados y he mirado las leyes, no encuentro que ley me impide publicar una foto de una ola o un lugar exacto.

Eso sí, estoy de acuerdo en que los lugares vírgenes, cuanto más los guardemos de nosotros mismos mejor y en esta casa tratamos de no poner el nombre del sitio, ni tampoco de poner señas para llegar a él. Al final, siempre son los propios surfers los que meten la pata y atraen a los demás.

 

Soberbia

 

Este es otro de los malos malísimos. Si tuviera que quitar tres cosas de este mundo una de ellas sería la SOBERBIA. El yo soy el mejor y nadie me dice que debo hacer en mi casa, y esta es mi ola, que por cierto, es la mejor del mundo, y mi tabla, ¿has visto que tabla tengo? es la mejor.

Ah, Kelly hizo un 540, eso también lo hago yo.

Esta idea deriva directamente en que la persona orgullosa ponga en detrimento a las demás personas, debido a que piensa que sus capacidades o que su valor no equiparan al suyo, lo que se considera arrogante.

 

Cada pecado tiene su antítesis, no siempre siendo esta la forma perfecta, hay que intentar buscar un equilibrio, sobretodo para no dañar a los demás primero y después para no dañarte a ti mismo, alguna de estas patologías pueden degenerar tanto que necesitemos de un experto para solucionarlas.

Espero que nunca ninguno de nuestros lectores llegue a ese punto. Hay un código que tenemos los surfers, unas reglas que no están escritas y que recogimos una vez en una de nuestras entradas. Puedes ilustrarte un poco en ella.

“En mi defensa diré cuando el corazón me pida cuentas que prefiero morder esa manzana que es un destino inevitable. No se querer a medias aunque mi piel sepa las normas del juego.”

Por_Ylenia

Guía de surf