Las 10 pesadillas de un surfer

Las 10 pesadillas de un surfer

¿Sabes cuál es el colmo de un fotógrafo? Que sus hijos se rebelen contra él, o no poder revelar sus secretos a nadie. ¿Y el colmo de un surfer? Ni idea, pero todos dormimos pensando en las olas de mañana y en nuestros sueños conviven nuestras esperanzas, junto a ellas; negras y oscuras pesadillas.

10 pesadillas que te perseguirán de por vida

1. Romper todo tu quiver en un mismo baño.

 

Vale, es difícil, pero no imposible. Te imaginas un día clásico con unos tubos de ensueño, ese tamañito que a todos nos gusta, el medio metro, con un fondo transparente que deja ver las llaves que perdimos en aquella famosa canción. Todo encaja, el Sol, las nubes, el viento y en la primera ola, un tubo perfect.

Y lo típico, el invento (amarradera, leash)se te enreda entre los “ñoños” (dedos del pie), y tropiezas cayendo en un intenso viaje con destino al fondo marino. Y después del revolcón salado, tiras de la amarradera y notas que la tabla es más ligera. Tabla partida. ¿A quién no le ha pasado alguna vez? ( no a todos nos pasa, no te preocupes si nunca has pasado por ese percance). Y si tu quiver es sólo una tabla. Se acabó el baño, se acabó el día. Pero y si tienes otra tabla, te aseguro que no será la ideal para esa ola, y entonces probabilidades de otra rotura se multiplican por tres.

2. Que se pierda una quilla en un día perfecto.

 

Vas a girar a todo rail, llevas velocidad, ya lo notas, va a ser un carving perfecto, sientes todo el poder de tu talón como desplaza el tail de la tabla sobre la ola, pero, derrapa más de la cuenta, el cuerpo escapa a tus pensamientos, todo falla, y caes contra la pared de cristal. No sabes que pasó, iba todo bajo control.

Una quilla lateral perdida es un giro perdido, es una ola desaprovechada, y puede ser un baño tirado por la ventana. Si eres un@ de los que valen por dos, tendrás otra de repuesto en el coche, ponerla y listo, pero si se fueron los tapones a paseo, necesita cirugía. Y eso, en medio de la playa, es un sueño roto.

3. Entrar sin saberlo en el pico más local del mundo.

 

Lo hemos vivido muchas veces, en nuestra ola local, porque irremediablemente siempre y en todas partes hay un o unos locales capullos que se creen con más derecho que nadie sobre las olas. Ni que las hubieran comprado todas.

Y hemos visto como a base de tortas, algunos imponen la ley de Atila en el pico. Sacando a gritos a los que vienen de otro país, a los del suyo propio y a los que vienen del pueblo de al lado. Muchas veces ni te avisan, va el tortazo por delante y listo. Hay cosas que pudren el alma de una persona, una de esas es la injusticia. Esta es una pesadilla con la que desgraciadamente tenemos que convivir cada día.

4. Tener un wipe out en Teahupoo.

 

Desde que vimos las primeras imágenes de Teahupoo, todo cambió en nuestras vidas como surfers. Era la última frontera, y no hay nada que la supere. Su poder es casi comparable con la fuerza de un Dios maligno. Y hoy día, sigue siendo un desafío en el que todavía no está todo dicho. No me puedo imaginar como sería un revolcón en semejante salvajada de la naturaleza donde el labio tiene el grosor de una “guagua” de dos pisos y cae como si fuera cemento sobre un fondo que se nos antoja casi inexistente. ¿Es quizás esto peor que morir por el hacha del verdugo en la edad media?

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5. Que tu novi@ no sean surfer@s.

 

Es difícil compartir tu vida con alguien que no entiende lo que el surf es para tí.

Vas en el coche y no puedes evitar torcer la cabeza para ver esas olas que soñamos anoche, y ellos  te dicen, mira para adelante que nos la pegamos!!!
Soñamos con ir a Hawaii y ellos no se me perdió nada alli, demasiado calor!!!
Nos encanta el viento OFF SHORE,  a ellos les molesta!!
Nos derretimos por el olor a salitre, a ellos les pica!!l
El olor de la parafina en el coche nos despierta todos los sentidos, a ellos les marea!! Ves un tubo perfecto y soñamos con estar dentro de el acariciándole con la mano, ellos te miran  como si estuvieras loc@ diciéndote, solo es una ola, ¿SOLO UNA OLA?…

Te pones en su lugar y dejas de entrar al agua para que funcione la relación, pero mi cuerpo estaba exhausto, mi mente nublada, el aire era escaso, no podía respirar sin la paz del mar y mis sueños se derrumbaban en su mirada.   Al  final es engañarte, te sientes vacío sin ese lugar en donde empieza el motivo y la ilusión de mi existir, sin lo que realmente amas y te hace FELIZ.

¿Intentar de que sirve?

Al final se convierte en un paraíso infernal, entonces entiendes que no eres tú, es el destino, todo pasa por algo  y tienes que escoger otro camino.

Al final te dejas el adiós sobre la mesa, te dejas llevar por la marea evitando mirar atrás….. aceptando que  no se puede cambiar a las personas y por mucho que te empeñes nunca seguirán tu camino.

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6. Ir a un destino surfero y que no hayan olas.

 

Es díficil pero no imposible. Tengo amig@s que han dado gatillazo. Todo un año sacrificándote para ahorrar para el billete que te llevará al destino de tus sueños, deseando playas lejanas donde siempre sopla el off shore. Con olas de azul turquesa que te envuelven con el cariño de una madre a su hijo. Vas en la temporada perfecta, pero no cuadra, cada día miras los partes y desesperas, son sólo 10 días y se van con un suspiro, y ya de vuelta en el aeropuerto con tus sueños rotos en un recuerdo que parece lejano pero fue ayer.

También tengo amig@s que fue todo lo contrario, una semana a Indonesia y no entrar ni un día por estar desfasado. Dicen que la vida es sueño, y los sueños sueños son. Y muchas veces esos sueños que parecen estar al alcance de tu mano se rompen con una simple brisa.

7. Que te muerda un tiburón.

 

Está escrito en nuestro ADN. Se nos pone la piel de gallina si algo nos roza los pies mientras esperamos la serie, y nos ponemos nerviosos mirando debajo de la tabla.  Películas como TIBURON tienen la culpa, pero después de ver en directo lo de Mick Fanning en J-Bay, despertaron temores de nuestro subconsciente.

Los vemos cuando estamos sólos y baja el Sol, o a las primeras luces del día, el agua hace juegos caprichosos que hacen que veamos aletas por todas partes. Y lo cierto de todo esto, es que ellos están ahí, debajo de nuestras quillas, oliendo nuestro miedo.

Y no puedo imaginarme la pesadilla que ha sido la vida de Bethany Hamiltonpor mucho que veamos una sonrisa en su cara, por mucho que aparente tanta fuerza en su corazón, no quiero ni en mis peores pesadillas tener que revivir lo que sufrió esta muchacha. Para nosotros Bethany, una diosa, nosotros, simple mortales temerosos de la dentellada de un escualo.

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8. Romperte un hueso o que te diga el médico que no puedes volver a surfear en tu vida.

 

Esta podría ser sin duda una de nuestras peores pesadillas. Que te partas un hueso, te pongan puntos, sufras una otitis, entre otras, te tendría fuera del agua una temporada. Y si es una de las mejores de los últimos tiempos es para desquiciarse.

Pero te imaginas la hipótesis de que tu médico te diga que dejes el surf. Por prescripción médica. Igual puede que se pongan de acuerdo tu familia o tu novi@ con tu médico para que pierdas tu adicción al Surf.

Aunque es poco probable, podría hacerse realidad, aunque está más que demostrado que el Surf es un antídoto para muchas de las enfermedades del cuerpo y del espíritu, es una magnífica cura.

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9. Tener que vivir en una ciudad del interior.

 

No me puedo imaginar que por cualquier causa tenga que irme a vivir a Madrid, o a Moscú, o a Texas, o a las profundidades del Kilimanjaro.  ¿Sabes lo que es levantarte cada día y no poder oler la brisa del mar?

Supongo que para un madrileño debe de ser una de sus pesadillas, para un madrileño que esté enganchado a la dosis de sal. Ser surfer y vivir en una ciudad a más de 200km de la costa es un delirio que no se nos suele pasar por la cabeza, pero que es probable que ocurra. El calentamiento global esta haciendo que suba el nivel del mar, si este sube, muchas de las olas que surfeamos hoy en día desaparecerían, y lo peor de todo es que puede que tengamos que irnos a vivir a una ciudad del interior, aunque la pesadilla puede ponerse todavía mucho más negra.

10. Que haya una glaciación y se congele el océano.

 

Esta es una consecuencia derivada de la anterior. Muchos científicos creen que estamos en el comienzo de una nueva era glaciar, estamos en el orden cronologico exacto, y se cree que antes de que suceda una nueva era glaciar, la Tierra experimenta una subida de temperaturas globales.

¿Qué pasaría si se congelaran los océanos? Se acabaría el surf, o nos matariamos por coger una ola en la piscina de Wave Garden, o en esa famosa piscina que ha creado Kelly Slater, que parece va a ser lo más.

Como ves, soluciones hay a una glaciación, pero, ¿sería una solución para todos los surfers del planeta o sólo para un grupo de privilegiados?

Seguro que hay cientos de pesadillas que pueden aumentar el grupo de las desdichas de un surfista. ¿Qué otras nos hemos dejado atrás? Esperamos tus comentarios, porque contando con el esfuerzo de todos lograremos avanzar en la pesadilla de nuestras vidas.

Guía de surf
Los peligros de hacer surf en Canarias

Los peligros de hacer surf en Canarias

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Wipe out, un peligro comun en cualquier ola del Mundo. Foto_ José V. Glez

El dolor empezó a subir hasta el tobillo, era punzante, como si se le hubieran metido mil agujas en el talón, ¡Dios!, como dolía. En medio de la angustia, levantó el pie e intentó ver que tenía debajo. Al final, resbaló y tuvo que soltar su tabla, esa que hacía sólo un par de horas había comprado en la tienda Kings Surf Shop, 590 euros, una All Merrick preciosa, con una línea fantástica y un dibujo tachado de colores fosforitos. La oyó crujir cuando tocó contra las rocas negras, justo a la vez que sus nalgas rebotaban contra ellas, fue al unísono, casi como si se tratase de una sinfonía compuesta por Beethoven. Ahora no sabía que le dolía más, si la planta del pie, si la nalga izquierda o pensar que le había pasado a su bonita tabla.

Daniel García Fernández. madrileño de pura casta, residente en la Gran Vía, conoció el surf de casualidad, aquel día que fue de verano al Norte, cuando todavía no tenía nada más que cuatro pelitos en el bigote. Entonces, sus padres decidieron veranear en Zarautz, atraidos por el restaurante de Karlos Arguiñano, por el olor de las espumas de las olas en las orillas de interminables playas de arena dorada. Para Daniel, que en un principio recelaba de ese viaje. Dejaba a aquella chiquilla con granos en la cara que habitaba dos pupitres por delante de él en clase y que vivía en su mismo bloque, de la cual estaba perdidamente enamorado.

Pero fue llegar y verlos, con sus neoprenos y sus tablas de surf, surcando las olas, y esas chicas de pelo rubio quemado por el Sol…  y el olor a coco, a fresa, a frambuesa, esos olores de las tablas, descubrió otro universo que le engancharía más que el pasar las horas en su ventana mirando por el telescopio japones a ver si salía Lucía por el portal, y así seguirla, babeando y pensando en el beso prohibido de su boca.

Todo se borró de su mente, y un nuevo pensamiento copaba sus deseos, el sensual toqueteo del agua en los cuerpos húmedos de las chicas en bikini, las maniobras de Mick Fanning o Taj Burrow, que salpicaban con diminutas gotas de sal todo alrededor. El quería ser como ellos, montar las olas del Norte. Así que trabajó durante más de dos años para ahorrar y poder salir del secano Madrid y visitar las islas paradisiacas, esas que anunciaban en la agencia de la esquina. Canarias, “paraiso del Surf”.

Buscó tiendas y se informó, mejor era comprar una tabla a su llegada, las compañías aéreas le cobrarían mucho por esa salchicha gigante. Así que cuando llegó a Fuerteventura, decidió ir a por una nueva tabla de surf, y el dependiente le aconsejó muy bien, demasiado bien. Eso sí, Daniel le dijo que ya sabía surfear, tantas horas viendo videos de surf, lo tenía claro, cuando tocase el mar, sabría nadar encima de la tabla, y hasta ponerse de pie y destrozar los labios de las olas.

Después de un rato, pudo ver que tenía el talón salpicado de puntos negros, otra más en este dedo, y unas cuantas más en este otro. Había pisado de lleno un erizo de mar. Dolía, pero se iba pasando el ardor, no el dolor de la nalgada, aunque le dolía más su interior, el haber sido motivo de risitas detrás suya, su amor propio por los suelos, tanto o más de lo que su cuerpo estaba. Acercó su tabla con suavidad y al levantarla estaba llena de arañazos, su belleza nueva de 590 euros. Y un agujero en el centro. Pero él había venido a surfear y eso no le impediría levantarse y volver la mirada al mar.

No era de risa, el mar estaba bravo, pero Daniel, decidido fue a por la más grande, justo cuando estaba remándola, algo se le enredó en el brazo, una cuerda flotante, pensó, pero al segundo después, estaba cogiéndose el brazo con la otra mano y volando de cabeza en el take off. El revolcón fue duro, le dolía el pie, el culo, el brazo derecho, se enredó en la caída con la tabla y cayó encima de sus quillas, su tabla en ese momento, no aguantó sus 75 kilos de carne castiza, de esa casta que sólo tienen los de Madrid, los que viven en La Gran Vía.

Tirado en la arena, casi llorando, con el muslo ensangrentado, con su autoestima en los infiernos y la planta del pie morada, justo cuando todo estaba ya dado por perdido, apareció ella, esa chica morena, de pelo quemado al Sol, con ese acento, que parece del Sur, pero no lo es, ese acento que llegaba como música a sus oídos.

– No te preocupes, le dijo, soy enfermera, te has dado un buen golpe. Sígueme, tengo botiquín en el coche, puedo coserte esa herida y con cuidado quitarte esas púas.

Daniel, ya no sentía su pie hinchado, ni su brazo enronchado, porque una medusa se enredara en él, no le dolía ni la tabla rota, ni el corte del muslo, ni la nalga dolida, sólo escuchaba la voz dulce de la enfermera, Benaiga, llegó a su corazón como aire de primavera. Seis días después, marchó de vuelta a casa, nunca consiguió surfear una ola, dejó detrás una tabla partida, pero lo que más le dolió al regresar fue dejar atrás a la chica de los ojos verdes oscuros, de la piel morena, del pelo largo y claro teñido por la sal, el viento y el Sol. Dejó detrás también…  su corazón.

[heading style=”h-modern” heading=”5 Peligros”]

Canarias lleva aparejado el sobrenombre de Afortunadas, podríamos decir que en todos los aspectos Canarias, probablemente sea el sitio más seguro para hacer surf de todo el planeta.

Las muertes practicando este deporte desde el año 71 se pueden contar con los dedos de una mano. No obstante, existen riesgos, algunos de los más importantes los detallamos a continuación:

1º Erizos de mar.

Te los encontrarás en todas las olas donde haya rocas o arrecife. Fundamentalmente hay dos tipos, el de puas cortas, y el Diadema, si te has llenado de púas, reza para que sea el de púas cortas. Te aconsejamos esta guía en caso de que eso te ocurra. Si usas escarpines, puedes evitar este peligro casi totalmente.

2º Medusas.

Otra plaga que se está acentuando por el calentamiento de las aguas.  Son transparestes, muchas veces las sientes antes de verlas, sus tentáculos se te enredan en cualquier lado. El sitio más probable donde te pueden picar son los brazos. El neopreno protege de su picadura. Suelen aparecer a finales de verano y principio de otoño.

Si ves una de estas, más vale dejar un mar por medio, o un océano.

En las costas canarias son frecuentes las Medusas Pelagia Noctiluca. También conocida como clavel. Es una medusa relativamente pequeña con forma de seta, translúcida, con tonos rosados en los tentáculos, y la superficie recubierta de verrugas.  Una especie de unos tres centímetros de tamaño, considerada de baja peligrosidad, pero que genera molestia a los bañistas, en forma de urticarias.  Aunque también puedes encontrarte con la peligrosa Carabela portuguesa. Si quieres saber más sigue este enlace.

 

 

3º Golpes con las rocas del fondo, con tu tabla, con la tabla de otro surfista. El peligro de surfear olas grandes.

Esto es un peligro común en cualquier lugar del mundo donde se practique el SURF. Pero en Canarias hay unas cuantas olas que se enrollan sobre poca profundidad, recuerdo la primera vez que conocí al Goma y me enseñaba las cicatrices de puntos de sutura que ha recibido al caer en olas de este tipo. La Izquierda de La Santa, El Confital, El Quemao, La derecha de La Santa, El Frontón, hay muchas olas en Canarias en las que corres el peligro de salir con cortes que necesiten de la intervención de una enfermera o enfermero para suturar la herida.  Que yo recuerde, sólo han habido tres casos de fallecimiento por este motivo practicando surf. Así que si vienes a Canarias a surfear, infórmate de que olas son aptas para tu nivel y trata de no arriesgar en olas complicadas.

Otro de los peligros típicos es que te lastimes con la tabla de otro o que te hieras con la tuya propia, cuando hay mucho viento, cuidado porque la tabla puede salir volando directa a tu cabeza, conozco casos de puntos en la coronilla por caerte la quilla encima después de un revolcón, salir con los brazos rodeando esta es la mejor solución.

Todos recordamos la tragedia del Fula en El Quemao, ojalá nunca se hubiera producido, también todos seguro que recordamos el trágico wipe out de Keala en Teahupoo. Fue un golpe con la cara contra el arrecife, podia haber terminado como David, o como el desaparecido tahitiano Malik Joyeux en Pipeline.  Otros conocidos surfistas que murieron luchando contra el mar fueron Mark Foo, Sion Milosky, Eddie Aikau o Jay Moriarty

La desaparición de Mark Foo, un adiós universal a uno de los nuestros.

4º Localismo.

Es algo de lo que siempre me averguenzo, porque todo se resume a la falta de educación en Canarias, o en cualquier otra parte del mundo. Hoy día, sigue existiendo en las islas este comportamiento autoritario por parte de locales en ciertas olas o zonas de las islas. A veces hasta se traslada a los fotógrafos. El mar sigue siendo de todos, no le pertenece a nadie, la buena educación debería primar sobre todas las cosas. Les aconsejo que se lean esta entrada que ya publicamos en su día: El código no escrito.

5º Mujeres canarias.

Si hay algo de lo que están las playas canarias llenas, es de belleza. Nunca encontrarás tantas, tan guapas y tan juntas. Por ende, la mujer canaria es bastante posesiva, y se de muchos que dejaron todo por venirse a vivir la pasión canaria. Que en el fondo y mirándolo con frialdad, casi no es un peligro, puede ser una bendición, enamorarte de las islas, de su clima, de su gastronomía y encima de una belleza canaria, podría ser lo más aproximado que me viene a la mente sobre el paraíso.

Hay y existen otros peligros cuando surfeas en Canarias. Pero la probabilidad de que te pase a tí es casi nula. Por ejemplo, nuestras aguas están llenas de escualos, tiburones con la boca llena de dientes afilados, algunos de ellos clasificados peligrosos para el hombre. Pero en toda la historia del surf en Canarias no ha habido nunca un ataque de uno de estos bichos a un surfista. La probabilidad de que te pase lo de Fanning aquí es casi nula. Si que puedes encontrártelos curioseando bajo tus pies, pero de ahí a morder va un buen trecho.

Otros peligros son el agua contaminada, pero de nuevo, Canarias tiene las aguas más limpias y puras de Europa.

También es muy poco probable que aparezca un tornado mientras surfeas. En las afortunadas, el mayor peligro es tu inconsciencia o la falta de conocimiento. Por lo tanto, CANARIAS es probablemente el lugar más seguro del MUNDO para la practica del surf.

Por último, antes de despedir el post, una aclaración de última hora que nos viene de nuestra editora de contenidos Ylenia Ruisoto:

“El verdadero peligro de venir a Canarias no son los erizos, ni las medusas, son LOS CANARIOS, esos que con su acento y palabrería intentarán encandilarte; son seductores, zalameros y divertidos, si les sigues el juego, estas PERDIDA, probablemente harás de todo menos surfear, tu decides si quieres correr el riesgo.”

Guía de surf
Los 5 tiburones, más peligrosos para un surfista

Los 5 tiburones, más peligrosos para un surfista

Tiburón Blanco

Mick, flotaba sobre su tabla de surf, esperaba una ola, era la final del J-bay, y Wilson acababa de surfear una ola que había puntuado con un 6,67. Todo normal, con los nervios de una final, con el espectáculo servido con los mejores surfers del planeta. A unos metros de la acción, una sombra negra nadaba bajo la superficie del mar, olisqueando, recibiendo impulsos eléctricos del movimiento sobre la superficie. Ese chapoteo, atrae a este tipo de animales. Así que la bestia se acercó siguiéndolos.

En el agua estaban Mick, Julian y un comentarista y cámara de video, Kelly Cestari. En tierra, muchos participantes espectantes del momento, y una embarcación de apoyo y dos motos de agua, servirían en caso de necesidad. En tierra, cerca de los jueces, dos comentaristas hablaban animadamente sobre la posición de los surfers, sobre el puesto de Julian en Fidji, de que esta era su séptima final, el viento suave terral aplanaba la bahía a su paso y peinaba las crestas de las olas, el Sol brillaba en lo alto, y…

” MIERDA, salió de los labios de uno de los comentaristas, pidió un excuse me.”

Algo, chapoteó a la espalda de Fanning, una aleta, de unos 50 centímetros, quizás más. Era un tiburón. Mick agarró con fuerza su tabla, trató de colocarse encima de ella, nosotros, al otro lado del directo, con la boca abierta y los ojos que se nos saltaban de las cuencas, impresionados.

Mick fue golpeado, quizás la aleta caudal, y de repente se hundió. Por un instante, creíamos lo peor.

A la cabeza me vinieron las imágenes de la taquillera película TIBURON, una ola tapó toda la escena, ni rastro de Fanning, instintivamente, me levanté de la silla, como si así pudiera ver que pasaba. El corazón me latía con fuerza, mis manos agarraron mi cabeza. No puede ser, pero era. Unos segundo más de agobio y apareció Mick nadando, con todas sus fuerzas, hacia la orilla. Las motos de agua corrían a salvarles, a Mick a Julian, al cámara, a todo el que todavía respirara. Yo rezaba, no quería ver a uno de mis ídolos sin una pierna, sin un brazo o algo mucho peor, que pasara a formar parte de mis recuerdos.

Cuando subió a la moto, respiré, creo que respiramos todos, todos, soltamos ese suspiro contenido. Si TIBURON fue la película más taquillera en 1975, la toma de esta final, se iba a convertir en uno de los vídeos más virales del 2015.  Todos, sin excepción, las páginas deportivas y las que no, se lanzaron a divulgar los segundos de TERROR que pasó Mick durante esa maldita final, que terminó así, porque la WSL (World Surf League) decidió dar por terminada la prueba, y por lo que aconteció unos días después parece que fue muy acertada su decisión. Un nadador caía en las fauces de una bestia. ¿Sería la misma que intentó tragarse a Fanning?

Como no, desde aquí puedes ver otra vez, porque seguro que lo has visto ya mil veces, el ataque, gracias a no se que o quién, fallido del gran escuelo. El momento, si quieres verlo otra vez, en el minuto 14:43.

Cuando Mick Fanning casi termina en las fauces de la bestia

Los tiburones son de los animales más extraordinarios del planeta, hay más de 465 especies conocidas, existen antes que los dinosaurios, y pueden  vivir de 20 a 30 años, se ganaron a pulso su mala reputación, pero realmente ¿son tan peligrosos como creemos? son criaturas muy inteligentes y tienen mucha habilidad para resolver problemas, muy curiosos con los elementos de su ambiente, ¿Sabías que duermen con los ojos abiertos? lo hacen para seguir el ciclo de coger aire mientras duermen, solo duerme una parte de su cerebro, con lo que siempre están alerta…  Vamos a conocer a Los 5 más temidos por los surfistas…..

El tiburón Blanco, es el depredador más grande y voraz, el más peligroso y temido por todos los surfistas, puede llegar a pesar hasta 1115 Kilos, se encuentra especialmente en aguas costeras templadas, América del norte, sur de África y sur de Australia, sus dientes de sierra con forma de punta, están diseñados para arrancar grandes trozos de carne a sus presas, es el responsable de la mitad de los ataques al año, cerca de 100 al año, afortunadamente no todos son mortales, mueren de 10 15 personas en sus fauces. Probablemente este sea el que atacó a Fanning en la final de J-bay. Y en nuestra mente siempre está presente, por encima de cualquier otro este tiburon, seguramente por la película JAWS del 75. Esa que nos hizo sudar de miedo y pánico, con aquella musiquita…

Arte, hacer la banda sonora de Tiburón con sólo una guitarra

Además, es un tiburón cuyo habitat se extiende practicamente a todo el planeta, no hay lugar del mundo donde no se haya visto alguna vez uno de estos terribles cazadores.

Una boca llena de dientes afilados

Este enorme depredador se esconde por aguas cálidas y poco profundas, cerca de la costa, como todos los tiburones más asesinos para los humanos, se encuentra por todo el mundo e incluso se adapta al agua dulce, se lanzan a su presa para probarla y si ve que es altamente apetecible, se lanza de inmediato a por ella. El tiburón toro se puede encontrar en el Atlántico, Pacífico e Índico, y también en los mares Mediterráneo y Adriático. En el océano Atlántico occidental, se encuentra en aguas costeras alrededor del Golfo de Maine hasta Florida, en el norte del Golfo de México alrededor de las Bahamas y las Bermudas, y en el sur desde Brasil hasta el norte de Argentina. También se encuentra en el océano Atlántico oriental, desde el mar Mediterráneo hasta las Islas Canarias, en las islas de Cabo Verde, a lo largo de las costas de Senegal y Ghana, y desde el sur de Nigeria a Camerún. En el Océano Índico occidental, el tiburón va desde Sudáfricahasta el sur de Mozambique, pero con exclusión de Madagascar. El tiburón toro también ha sido visto en el Mar Rojo y puede ser encontrado tan al este como las costas de India. En el Pacífico occidental, ha sido avistado en las aguas alrededor de las costas de Japón, China y Australia.

Tiburón tigre
Las rayas le dan el sobrenombre de Tigre

El tiburón Tigre, este es el más ligón  de todos, se come todo lo que se mueve  alrededor de el, amenaza a nadadores, surfistas y buceadores por su gran tamaño, tiene un atrevido estilo de caza y un colosal apetito. Es un pez solitario, y casi el 90% de los ataques que se producen en Hawaii han sido debido a este animalito de sonrisa irónica. El brazo que perdió Bethany Hamilton fue por culpa de un pececito de estos.

Hace tiempo creían que eran los tigres, pero en mar abierto, estos son los reyes del mordisco

Este tiburón es un pelágico de mares tropicales y templados con una distribución muy extensa por todos los mares del mundo. Su nombre proviene de su característica más distintiva:  sus largas aletas caudales  de punta blanca y redondeadas, que son la causa principal de que su número esté disminuyendo rápidamente. Sus aletas son el ingrediente principal de la sopa de aleta de tiburón por lo que son víctimas preferentes del finning. Es por ello una especie muy requerida comercialmente, ya que además su aceite es usado con fines medicinales. Su carne es consumida fresca, ahumada, salada y su piel es usada para fabricar cuero.

El “puntas blancas oceánico” es un escualo solitario de aguas abiertas y de movimientos lentos y elegantes. Suele ser cauto pero obstinado a la hora de seguir a sus posibles víctimas, aunque puede volverse muy agresivo una vez inmerso en el frenesí alimentario. Algunos ictiólogos consideran que el “puntas blancas oceánico” es responsable de la mayor parte de las fatalidades humanas en alta mar como resultado de la predación de naufragios en mar abierto o de aviones caídos al Océano. El caso más notorio es sin duda el másivo ataque de tiburones de los supervivientes del naufragio del USS Indianapolis en 1945 en aguas del océano Pacífico. De los 880 supervivientes iniciales del naufragio que quedaron flotando en mar abierto, unicamente sobrevivieron 316. Se cree que la mitad de los fallecidos fueron victimas de los ataques de tiburones durante los cinco días que permanecieron los marineros a la deriva. Y esos tiburones, de acuerdo a los especialistas fueron en su mayoría tiburones océanicos de puntas blancas y no tiburones tigre como se creía en un primer momento.

Tiburón agresivo
En los arrecifes los encontrarás a montones

Son activos principalmente durante el día, sin embargo, se alimentan por la noche con peces de arrecifes, calamares, pulpos, y varios crustáceos. Son especialmente curiosos y sociables, se sienten atraídos por los buzos y otros seres humanos en el agua. Los buzos generalmente pueden permanecer tranquilamente en el agua con los tiburones si interactúa con ellos para satisfacer la curiosidad de éstos. Sin embargo, cuando este agradable tiburón se siente amenazado, encorva su espalda y dobla su cuerpo en forma de “S”, como una advertencia de un posible ataque.

Hay más especies que pueden atacar al hombre, el tiburón tigre de arena, el tiburón de punta negra, el Mako, el tiburón azul y el tiburón Limón, este último ataca en la orilla de la playa porque confunde el chapoteo de nuestros pies con los de peces en la orilla. En general, los humanos no somos presas de los tiburones, somos muy duros y nuestro sabor les repele, la mayoría de los ataques suelen ser por que nos confunden con sus presas en aguas turbias.

Para muchos surfistas la palabra TIBURÓN, es sinónimo de miedo, pero hay muchos mitos acerca de estos fascinantes animales, realmente somos los humanos los depredadores de ellos, deberíamos escoger cuidadosamente lo que comemos, no pidamos en un restaurante Aletas de tiburón, son brutalmente mutilados para utilizar sus aletas, para nosotros sin piedad ni remordimiento degustar en un selecto restaurante, no deberíamos comprar recuerdos de viaje, como dientes de tiburón, NO CRECEN EN LOS ARBOLES… la verdad es que deberíamos aprender más acerca de ellos, en vez de creernos los mitos, las futuras generaciones dependen de nuestras acciones.

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